¿Qué estamos haciendo en Panamá?
“Qué calores hacen últimamente", decía un señor mientras bebía una chicha, sentado en una de las bancas del popular Parque de Santa Ana, en la ciudad capital. Estábamos como a 37º C, en un lugar donde la sombra de grandes árboles protege de los rayos solares y en el que la brisa marina de la costa, que se infiltra por las calles de San Felipe, suele refrescar a los que por allí andan.
En ninguna parte de Panamá estamos protegidos del calor sofocante; hasta la temperatura en las tierras altas ha subido.
Hace 25 años en el mundo, quien hablara sobre el calentamiento global se le tildaba de loco; incluso, hace 10 años en Panamá sucedía lo mismo, y es posible que hoy día más de cuatro no sepan de qué se trata este fenómeno que preocupa por sus consecuencias negativas.
El calentamiento global es un cambio en el clima atribuible, directa o indirectamente, a las actividades humanas como la tala indiscriminada, el uso excesivo de la energía eléctrica, las emisiones de gases contaminantes como el dióxido y monóxido de carbono, que alteran la composición de la atmósfera y que se suman a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables de tiempo.
Es curioso que mientras en el resto del mundo se habla de desarrollo sostenible, en Panamá se inicia una carrera casi frenética por desaparecer las áreas verdes en todo el país. Se ha incrementado la construcción de "macroproyectos", en los que hasta un niño podría decir que se está afectando el ambiente, pero que en los estudios de impacto ambiental, que son vistos como un requisito más por empresarios y autoridades, se dice todo lo contrario. El agua, el aire, es decir, todo los que nos rodea, es contaminado sin que nadie haga nada.
Nos estamos condenando a perder la belleza y la diversidad natural que hay en el país. ¿Cuándo empezaremos a cuidar nuestro medio ambiente?