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¿Qué hacer con la violencia?


De 1999 al 2004, el promedio anual de homicidios cometido en Panamá estuvo en uno al día. El año pasado, 2008, se cometieron 593 homicidios y en lo que va del presente año, el promedio está en dos homicidios al día. Durante la presente administración, la que prometió más seguridad en la campaña anterior, se ha duplicado la tasa de homicidios. Similar comportamiento al alza, se puede apreciar en las estadísticas criminales sobre delitos contra la propiedad o de violencia doméstica.

La dura realidad de la violencia golpea cotidianamente a nuestros compatriotas que residen en los barrios marginales. En las noticias, vemos cuando alguien muere, pero a diario hay balaceras, heridos y víctimas de diferentes expresiones de la violencia. Se vive con terror y muchas madres temen por la seguridad de sus hijos apenas traspasan la puerta de su casa. Hace falta una estrategia integral contra la delincuencia y la violencia. Como es evidente por los pésimos resultados, este gobierno no ha tenido una. A mi entender, cualquier estrategia, para ser exitosa, debe estar fundamentada en realidades y, para ello, hay que revisar las estadísticas y los estudios que ya existen al respecto.

Por ejemplo, es evidente que la droga y el tráfico de ésta tiene mucha relación con el incremento de la delincuencia. Hay estadísticas que señalan que la gran mayoría de menores infractores, recluidos por casos de agresión o de homicidios, es adicta a las drogas. En mis recorridos por el nuevo Circuito 8-7, he podido ver con mis propios ojos a menores de edad consumiendo marihuana a plena luz del día y en público, con el mayor desparpajo. Se requiere, entonces, una política agresiva de prevención del consumo de drogas y de atención a los adictos. No creo en que esto se pueda hacer desde el sector público en mejor manera que cómo ya lo hacen agrupaciones no gubernamentales, como Hogares CREA, la Cruz Blanca y Teen Challenge, por citar tres. Por ello, debe darse un fuerte apoyo estatal, especialmente económico, a estas organizaciones y una estrategia coordinada para trabajar especialmente en aquellos puntos críticos que se constituyen en los focos principales de violencia.

También hay que observar que hoy hay menos policías que hace cinco años. ¿Podemos atender un incremento de la violencia si disminuye el número de policías? ¿Qué hacer para que más jóvenes vean en la carrera policial una forma digna de ganarse la vida? Resulta evidente que hay que mejorar las condiciones laborales.

El próximo Gobierno tendrá una enorme responsabilidad sobre sus hombros. La Administración Martinelli debe adoptar decisiones desde el primer día y demostrar desde el principio que combatir la delincuencia, en todas sus expresiones, será nuestra principal prioridad.

101 años de Panamá América

 
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