¿Qué hacer con los Postpanamax?
Anteriormente he manifestado que, además de la posición, configuración y topografía geográficas, la Providencia nos había colmado con un maravilloso régimen de lluvias sin el cual la idea de un canal de esclusas no habría podido fructificar. Si nuestra franja terrestre hubiera sido un desierto, como el del Sur de Chile, no existiría un Chagres represable y arremansable en los lagos Alajuela y Gatún. Todas esas condiciones interactivas apuntalan y valorizan nuestra posición geográfica. Pero, he aquí que para los barcos superiores a los Panamax sería preciso construir nuevas esclusas pantagruélicas que derrocharían más del doble de los 52 millones de galones por cada tránsito. Dentro de 60 años, las necesidades del consumo poblacional se incrementarían de 200 millones de galones, o cuatro esclusajes por día, a 30 ó 40 esclusajes diarios, que la hoya hidrográfica canalera actual podría suplir.
Por otra parte, he expuesto, junto con otras ilustradísimas personas, que el Lago Gatún, que suple casi el 90% de nuestra agua de consumo urbano, está sujeto a gravísimos percances ecológicos. Una explosión de un barco cargado con químicos tóxicos en el Gatún podría amenazar nuestra vida y la de toda la flora y la fauna canalera por tiempo indeterminado. Si la explosión ocurriese en un barco cargado con plutonio, los efectos serían parecidos a los de una hecatombe nuclear, provocando una estampida poblacional enloquecida y la inutilización del Canal y la destrucción de su biodiversidad por cosa de cien años o más. Es lo que he denominado la fragilidad del lago Gatún como canal para el tránsito naviero indiscriminado.
No podemos dejar de pensar en la necesidad de proveer un futuro canal para barcos mayores que los Panamax. Estos son numerosos, pero ya se han fabricado sin importar con la existencia de nuestro canal. De conocerse que Panamá construiría un canal para darles paso, muchos de los existentes, y otros nuevos navíos enormes, que serían ordenados a los grandes astilleros mundiales, utilizarían la nueva ruta.
Hace unos tres lustros se habló mucho en Panamá de la alternativa de un tercer juego de esclusas que podría costar unos 4 mil millones de dólares, ó 4 billones, según la usanza norteamericana a la que estamos acostumbrados. Prominentes profesionales panameños, economistas, abogados, ingenieros y arquitectos se sumaron entusiastas a esta tesis. Algunos elevaron la cantidad de cuatro billones de dólares como el tope máximo del posible endeudamiento nacional, sin tener que pagar con soberanía. Hoy, 15 años más tarde y a la vuelta del siglo, pareciera que se sigue manteniendo dicha tesis implícita. Los tecnólogos más autorizados mantienen que un III Juego de Esclusas, comportando la adscripción de una nueva área territorial de 213 mil hectáreas, que cubren parte de tres provincias y un plan maestro de nuevos embalses y más de 50 kilómetros de túneles y canales, aún costaría cuatro billones de dólares.
El distinguido jurista y ex embajador en Washington, Dr. Eduardo Morgan, avanzó hace años una espléndida idea, que resumimos así: "Las superpotencias podrán llegar a estimar sus grandes inversiones en obras de ingeniería de trascendencia mundial, en otros países, como si las efectuaran en su propio territorio". Y se podría aclarar y completar tal vez: "sin importarles para nada que no tuvieran soberanía alguna en las mismas. Sólo les interesaría que cumplieren eficientemente su cometido con la máxima seguridad posible".
El dedicado economista y ex-administrador del canal, el Licdo. Fernando Manfredo se refirió al tabú del financiamiento de la posible ampliación del canal por sobre los cuatro billones de dólares, aproximadamente como sigue: "Panamá debe promover la celebración de un nuevo Congreso Universal para el futuro del canal, entre cuyos propósitos cardinales estaría el planteamiento del financiamiento posible de obras muy superiores a los cuatro billones de dólares, con la participación potestativa de usuarios, armadores, astilleros, consorcios financieros internacionales y de algunas potencias o estados" El Licdo. Manfredo se refiere a los estimados de costos de la Comisión Tripartita para los Estudios de las Alternativas al Canal de Panamá para un Tercer Juego de Esclusas, que fluctúan entre 5.8 y ocho billones de dólares.
¿Qué hacer con los Panamax? ¿Qué con los Postpanamax? Sesudas propuestas han sido avanzadas por los distinguidos profesionales, arquitecto Ricardo Bermúdez Dutari, principalmente, y acogidas por el Ing. César P. Saavedra. Ellas responden al primer interrogante. En cuanto al segundo, quieren ver cifras sobre su financiamiento y rentabilidad, no solamente sobre su factibilidad técnica. Me permito renovar mi excitativa para la celebración de un symposium de altura para que los autores de las diversas alternativas expongan y sostengan sus tesis e incluyan los aspectos ecológicos, técnicos, de financiamiento, rentabilidad, impacto sobre el desarrollo nacional y el devenir de la patria.
Por otra parte, he expuesto, junto con otras ilustradísimas personas, que el Lago Gatún, que suple casi el 90% de nuestra agua de consumo urbano, está sujeto a gravísimos percances ecológicos. Una explosión de un barco cargado con químicos tóxicos en el Gatún podría amenazar nuestra vida y la de toda la flora y la fauna canalera por tiempo indeterminado. Si la explosión ocurriese en un barco cargado con plutonio, los efectos serían parecidos a los de una hecatombe nuclear, provocando una estampida poblacional enloquecida y la inutilización del Canal y la destrucción de su biodiversidad por cosa de cien años o más. Es lo que he denominado la fragilidad del lago Gatún como canal para el tránsito naviero indiscriminado.
No podemos dejar de pensar en la necesidad de proveer un futuro canal para barcos mayores que los Panamax. Estos son numerosos, pero ya se han fabricado sin importar con la existencia de nuestro canal. De conocerse que Panamá construiría un canal para darles paso, muchos de los existentes, y otros nuevos navíos enormes, que serían ordenados a los grandes astilleros mundiales, utilizarían la nueva ruta.
Hace unos tres lustros se habló mucho en Panamá de la alternativa de un tercer juego de esclusas que podría costar unos 4 mil millones de dólares, ó 4 billones, según la usanza norteamericana a la que estamos acostumbrados. Prominentes profesionales panameños, economistas, abogados, ingenieros y arquitectos se sumaron entusiastas a esta tesis. Algunos elevaron la cantidad de cuatro billones de dólares como el tope máximo del posible endeudamiento nacional, sin tener que pagar con soberanía. Hoy, 15 años más tarde y a la vuelta del siglo, pareciera que se sigue manteniendo dicha tesis implícita. Los tecnólogos más autorizados mantienen que un III Juego de Esclusas, comportando la adscripción de una nueva área territorial de 213 mil hectáreas, que cubren parte de tres provincias y un plan maestro de nuevos embalses y más de 50 kilómetros de túneles y canales, aún costaría cuatro billones de dólares.
El distinguido jurista y ex embajador en Washington, Dr. Eduardo Morgan, avanzó hace años una espléndida idea, que resumimos así: "Las superpotencias podrán llegar a estimar sus grandes inversiones en obras de ingeniería de trascendencia mundial, en otros países, como si las efectuaran en su propio territorio". Y se podría aclarar y completar tal vez: "sin importarles para nada que no tuvieran soberanía alguna en las mismas. Sólo les interesaría que cumplieren eficientemente su cometido con la máxima seguridad posible".
El dedicado economista y ex-administrador del canal, el Licdo. Fernando Manfredo se refirió al tabú del financiamiento de la posible ampliación del canal por sobre los cuatro billones de dólares, aproximadamente como sigue: "Panamá debe promover la celebración de un nuevo Congreso Universal para el futuro del canal, entre cuyos propósitos cardinales estaría el planteamiento del financiamiento posible de obras muy superiores a los cuatro billones de dólares, con la participación potestativa de usuarios, armadores, astilleros, consorcios financieros internacionales y de algunas potencias o estados" El Licdo. Manfredo se refiere a los estimados de costos de la Comisión Tripartita para los Estudios de las Alternativas al Canal de Panamá para un Tercer Juego de Esclusas, que fluctúan entre 5.8 y ocho billones de dólares.
¿Qué hacer con los Panamax? ¿Qué con los Postpanamax? Sesudas propuestas han sido avanzadas por los distinguidos profesionales, arquitecto Ricardo Bermúdez Dutari, principalmente, y acogidas por el Ing. César P. Saavedra. Ellas responden al primer interrogante. En cuanto al segundo, quieren ver cifras sobre su financiamiento y rentabilidad, no solamente sobre su factibilidad técnica. Me permito renovar mi excitativa para la celebración de un symposium de altura para que los autores de las diversas alternativas expongan y sostengan sus tesis e incluyan los aspectos ecológicos, técnicos, de financiamiento, rentabilidad, impacto sobre el desarrollo nacional y el devenir de la patria.