¡Qué lástima!
Por los años 69-70, tuvimos un cambio negativo en la sociedad panameña. Los trabajadores privados se oponían a la dictadura y Omar Torrijos decidió darles prebendas contra los empresarios y causó la división de clases sociales que no había en Panamá. ¡Qué lástima!
Hoy cosechamos aquello que él sembró. Desde entonces los trabajadores están en contra de los empresarios, los pobres, de los que tienen algo y el odio se refleja en las actitudes diarias.
Cuando SUNTRAC y otros gremios salen a protestar, lo hacen con ira, con maldad. Cuando sus dirigentes hablan, reflejan el odio contra lo constituido, contra el que tenga más que ellos. Nada más miren las caras en la televisión y estudien las facciones. Se ha perdido la alegría en Panamá; la gente que era feliz con lo que tenía, se acabó. Lo peor es que llegan a poseer alguna fortuna, pero están insatisfechos, aún con los que tienen menos. ¡Qué lástima!
Son personas consideradas en las esferas sociales, pero el odio no les permite gozar de ese privilegio. Los escuchamos decir que, porque son pobres tienen derecho a todo. Yo me crié en una familia en donde nada nos fue regalado, lo conseguíamos con trabajo y esfuerzos y no creo que sintiéramos odio hacia quienes más poseían. Para nosotros eran iguales todas las personas. Mi abuelo sentaba en su mesa a cuanto campesino llegaba a casa y los consideraba igual. ¿Cuál es, entonces, ese odio de clases, el cual veo difícil acabar porque cada día se arraiga más en los trabajadores? Así los hizo Torrijos y ellos se han encargado de alimentar su ego en ese sentido. Se acabó la tolerancia, la paciencia; yo soy primero y los demás no valen.
¡Qué lástima! Tan hermoso que era la convivencia pacífica y la felicidad que nos rodeaba. Ahora esos seres viven amargados, amargan a sus familias, a sus compañeros, a los copartidarios. Lo peor es que lo vemos a todo nivel.
Muchos que han apoyado a SUNTRACS, lo hacen por ir del lado de los pobres trabajadores. Odian sus trabajos, a los jefes y al que tenga algo más. De continuar, no seremos un país de primer mundo nunca porque el odio ha llenado nuestra mente y ese sentimiento es negativo. No supo Torrijos el daño que nos hizo como país, todo para reinar. Equivocaciones costosas. Por eso, no votes más PRD. Piénsalo.
marisin@cableonda.net