¿Qué más pide GAFI?
El 22 de junio pasado GAFI excluyó a Panamá de la "lista negra" de países que consideraba que no cooperaban con las acciones internacionales contra el blanqueo de capitales, lista que fue publicada un año antes. A la par con Panamá, fueron también removidas de la lista las Bahamas, las Islas Caimán y Liechtenstein pero incluyó a Guatemala, Egipto, Hungría, Indonesia, Myanmar (Birmania) y Nigeria y también lanzó una amenaza contra Rusia, Filipinas y Nauru. Permanecen en la categoría como países no cooperadores los siguientes: las Islas Cook, Dominica, Israel, Líbano, las Islas Marshall, Niue, San Kitts y Nevis, y San Vincent y las Grenadinas.
Panamá fue originalmente incluida en la lista principalmente por la limitación de delitos de lavado de dinero a fondos provenientes de narcotráfico, la dependencia funcional de la Unidad de Análisis Financiero (UAF) al Organo Ejecutivo y la imposibilidad de que la UAF intercambiara información con sus homólogos extranjeros.
El primer paso dirigido a satisfacer las objeciones del GAFI fue la conformación por el gobierno de un equipo interinstitucional que llevara adelante la preparación de las normas necesarias, su aprobación legislativa y luego la ejecución de una estrategia diplomática para que el GAFI reconociera lo hecho. Aquí hay que reconocer la contribución personal de muchas personas dentro de la Superintendencia de Bancos, la Asociación Bancaria Nacional, Asociación Panameña de Bancos, abogados, la Unidad de Análisis Financiero, la Cancillería, la Procuraduría de la Nación y la Asamblea Legislativa, entre otros. Al final, el trabajo en equipo produjo los resultados que hoy permiten que Panamá esté libre de un estigma que amenazaba la inversión extranjera y el centro bancario.
A raíz de la noticia del GAFI, la presidenta Mireya Moscoso también advirtió que el Estado no bajará la guardia frente a este delito organizado, sino que continuará su fiel control de las operaciones y persecución de las actividades que se realicen dentro del sistema.
Hacia el futuro, el GAFI continuará prestando atención a los memorándum de entendimiento que debe firmar la UAF (ya se han firmado con Estados Unidos, España, Inglaterra, Bélgica, Francia, Colombia, El Salvador y seis más están bastante avanzados), nuestra cooperación con organismos internacionales que solicitan información y, más importante aún, la habilidad de los fiscales panameños de investigar casos de lavado de dinero en forma efectiva. En breve, el GAFI espera ver investigaciones y condenas por estos delitos. Para ello, sin embargo, no se requiere un esfuerzo interinstitucional, sino el cumplimiento de su mandato legal por parte del Ministerio Público.
Panamá fue originalmente incluida en la lista principalmente por la limitación de delitos de lavado de dinero a fondos provenientes de narcotráfico, la dependencia funcional de la Unidad de Análisis Financiero (UAF) al Organo Ejecutivo y la imposibilidad de que la UAF intercambiara información con sus homólogos extranjeros.
El primer paso dirigido a satisfacer las objeciones del GAFI fue la conformación por el gobierno de un equipo interinstitucional que llevara adelante la preparación de las normas necesarias, su aprobación legislativa y luego la ejecución de una estrategia diplomática para que el GAFI reconociera lo hecho. Aquí hay que reconocer la contribución personal de muchas personas dentro de la Superintendencia de Bancos, la Asociación Bancaria Nacional, Asociación Panameña de Bancos, abogados, la Unidad de Análisis Financiero, la Cancillería, la Procuraduría de la Nación y la Asamblea Legislativa, entre otros. Al final, el trabajo en equipo produjo los resultados que hoy permiten que Panamá esté libre de un estigma que amenazaba la inversión extranjera y el centro bancario.
A raíz de la noticia del GAFI, la presidenta Mireya Moscoso también advirtió que el Estado no bajará la guardia frente a este delito organizado, sino que continuará su fiel control de las operaciones y persecución de las actividades que se realicen dentro del sistema.
Hacia el futuro, el GAFI continuará prestando atención a los memorándum de entendimiento que debe firmar la UAF (ya se han firmado con Estados Unidos, España, Inglaterra, Bélgica, Francia, Colombia, El Salvador y seis más están bastante avanzados), nuestra cooperación con organismos internacionales que solicitan información y, más importante aún, la habilidad de los fiscales panameños de investigar casos de lavado de dinero en forma efectiva. En breve, el GAFI espera ver investigaciones y condenas por estos delitos. Para ello, sin embargo, no se requiere un esfuerzo interinstitucional, sino el cumplimiento de su mandato legal por parte del Ministerio Público.