Que nos dejen vivir en paz
Hermoso tiempo en que Panamá era una tacita de oro, en que, sin tener moneda propia ni grandes riquezas, los panameños vivíamos como ricos. Si nos lavábamos las manos, abríamos toda la pluma y a desperdiciar agua; todavía lo hacemos en algunas cosas: Por ejemplo, dificulto que haya un país donde existan más carros 4x4 que en Panamá; y no cuestan una bicoca. A veces pecamos de faroleros; pero, en fin, los panameños siempre hemos sido envidiados por otros países y ahora que somos tan pobreteros como los demás, siguen queriendo lo que tenemos.
A pesar de ser un país tan pequeño, hemos tenido un centro bancario envidiable, de los mejores del mundo. Aun cuando se hayan ido tantos bancos; tenemos una Zona Libre que es sostén de nuestra economía y que ha alcanzado prestigio basado en el trabajo de los panameños. Pues ahora los gringos quieren ambas cosas para Miami. Yo me pregunto si ellos tienen tantas riquezas, tanto adelanto, si es el país más desarrollado del mundo, si es un inmenso país con gente bonita y gobiernos feos, por qué quieren quitarnos lo poco con que contamos para desarrollar una economía que no tiene demasiadas bases.
Pareciera que no comprenden que mientras ellos son un país grande que lo tienen todo, con riquezas naturales y artificiales, industrializados, comercializados, con turismo, con lo que quieran, nosotros somos un país de servicios. Entonces, que nos dejen desarrollar lo que nos beneficia como tal. Por ejemplo, los países de Centroamérica están más adelantados que nosotros en agricultura y sus exportaciones han trascendido de los productos de siempre a los no tradicionales. Panamá tiene una agricultura atrasada, si se quiere llamar así, y con pocas exportaciones, así como con producción más bien cara. Señores, cada uno en lo suyo y déjennos trabajar en lo que sabemos. Tenemos una industria avícola floreciente y ahora quieren aventarnos sus pollos basados en la globalización. ¡Es increíble!. Y lo peor es que tienen tanto poder en el mundo, tanto poder económico, que con un resoplido pueden borrarnos del mapa. Son los ricos que, entre más tienen más quieren, no importa a qué precio ni a quién perjudican en su avasallar. Se llevan en los cachos a cualquiera sin asco.
Nuestro gobierno debe poner atención a esta situación. Desde luego que no será fácil enfrentarse a semejante monstruo; pero con la unión de todos los panameños, el contexto de los mejores pensadores y la sabiduría de otros, podremos salir adelante. No será peleando contra los gringos; no será con el falso nacionalismo de "yanqui go home"(que dicho de paso ya no nos quedan gringos para echar) que superaremos este golpe. Será con amistad, con diálogo, con convencimiento, con una buena política exterior y optimismo que saldremos adelante. Basta ya de complejos de inferioridad, basta de insultos; pensemos en lo más conveniente; usemos armas de persuasión, buena voluntad y de plantarnos con dignidad en que deben respetar lo que tenemos y hemos logrado con esfuerzos. Hablar de igual a igual sobre las acusaciones que nos hacen de lavado de dinero y convencerlos de su falsedad y de que nos dejen en paz.
Aquí es cuando políticos, civiles, gobierno, oposición, jóvenes, viejos, mujeres, hombres, viejos, jubilados, en fin, todos los panameños deben comprender la importancia de ser un solo haz de trabajo, de honestidad, de no corrupción, de demostrar que somos capaces de levantar al país basados en la buena voluntad y la lucha diaria
Está bien que sean más grandes, pero que aprendan a respetar a los chicos que nos lo merecemos, y que aprendan que por más poder que tengan en el mundo, existe algo que se llama dignidad que la tenemos los panameños. Ambos nos necesitamos. Que olviden que el Canal ya no es de ellos, que es lo que los molesta. Que nos dejen lo que tenemos y ellos lo que Dios y su esfuerzo les ha dado.
A pesar de ser un país tan pequeño, hemos tenido un centro bancario envidiable, de los mejores del mundo. Aun cuando se hayan ido tantos bancos; tenemos una Zona Libre que es sostén de nuestra economía y que ha alcanzado prestigio basado en el trabajo de los panameños. Pues ahora los gringos quieren ambas cosas para Miami. Yo me pregunto si ellos tienen tantas riquezas, tanto adelanto, si es el país más desarrollado del mundo, si es un inmenso país con gente bonita y gobiernos feos, por qué quieren quitarnos lo poco con que contamos para desarrollar una economía que no tiene demasiadas bases.
Pareciera que no comprenden que mientras ellos son un país grande que lo tienen todo, con riquezas naturales y artificiales, industrializados, comercializados, con turismo, con lo que quieran, nosotros somos un país de servicios. Entonces, que nos dejen desarrollar lo que nos beneficia como tal. Por ejemplo, los países de Centroamérica están más adelantados que nosotros en agricultura y sus exportaciones han trascendido de los productos de siempre a los no tradicionales. Panamá tiene una agricultura atrasada, si se quiere llamar así, y con pocas exportaciones, así como con producción más bien cara. Señores, cada uno en lo suyo y déjennos trabajar en lo que sabemos. Tenemos una industria avícola floreciente y ahora quieren aventarnos sus pollos basados en la globalización. ¡Es increíble!. Y lo peor es que tienen tanto poder en el mundo, tanto poder económico, que con un resoplido pueden borrarnos del mapa. Son los ricos que, entre más tienen más quieren, no importa a qué precio ni a quién perjudican en su avasallar. Se llevan en los cachos a cualquiera sin asco.
Nuestro gobierno debe poner atención a esta situación. Desde luego que no será fácil enfrentarse a semejante monstruo; pero con la unión de todos los panameños, el contexto de los mejores pensadores y la sabiduría de otros, podremos salir adelante. No será peleando contra los gringos; no será con el falso nacionalismo de "yanqui go home"(que dicho de paso ya no nos quedan gringos para echar) que superaremos este golpe. Será con amistad, con diálogo, con convencimiento, con una buena política exterior y optimismo que saldremos adelante. Basta ya de complejos de inferioridad, basta de insultos; pensemos en lo más conveniente; usemos armas de persuasión, buena voluntad y de plantarnos con dignidad en que deben respetar lo que tenemos y hemos logrado con esfuerzos. Hablar de igual a igual sobre las acusaciones que nos hacen de lavado de dinero y convencerlos de su falsedad y de que nos dejen en paz.
Aquí es cuando políticos, civiles, gobierno, oposición, jóvenes, viejos, mujeres, hombres, viejos, jubilados, en fin, todos los panameños deben comprender la importancia de ser un solo haz de trabajo, de honestidad, de no corrupción, de demostrar que somos capaces de levantar al país basados en la buena voluntad y la lucha diaria
Está bien que sean más grandes, pero que aprendan a respetar a los chicos que nos lo merecemos, y que aprendan que por más poder que tengan en el mundo, existe algo que se llama dignidad que la tenemos los panameños. Ambos nos necesitamos. Que olviden que el Canal ya no es de ellos, que es lo que los molesta. Que nos dejen lo que tenemos y ellos lo que Dios y su esfuerzo les ha dado.