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¿Qué nos está pasando?


No entiendo qué nos está pasando a los panameños. Noviembre, el mes de la Patria, pasó como si desconociéramos su significado. Pocas fueron las empresas, comercios o individuos que engalanaron sus edificios, vidrieras, balcones, ventanas o vehículos con nuestra bandera o sus colores, demostrando públicamente su orgullo de ser panameño.

Asimismo, somos un país católico. Estamos a mediados del mes en que celebramos el nacimiento de nuestro Señor y, de nuevo, son contadas las empresas y comercios que exhiben en sus vidrieras o establecimientos, a la sagrada familia, un pesebre completo o alguna señal genuina y auténtica de la fecha que se avecina.

Por el contrario, están adornados con Santa Claus, sus ciervos y todo tipo de animales y muñecos comerciales, extraños a dicha celebración y a nuestras costumbres. Aparte de algunas familias que tradicionalmente han mantenido la costumbre, el Museo del Canal -que exhibe una extraordinaria exposición-, etc., la ciudad no muestra legítimas señales de esta fecha tan significativa que celebramos los panameños.

Las autoridades capitalinas han engalanado algunas avenidas con figuras de luces a colores, pero ni una de éstas iluminaciones tiene la menor relación con la Natividad que celebramos el 25 de este mes.

Las tarjetas llenas de buenos deseos que enviábamos para Navidad y Año Nuevo, ahora sólo dicen Felices Fiestas. ¿Fiesta de Carnaval o de Halloween?

Y nuestro idioma sigue el mismo camino. Sólo se observa la gran cantidad de comercios, condominios, etc., cuyos letreros o rótulos muestran nombres en inglés, idioma que la mayoría de panameños no sabe pronunciar siquiera, ni tiene porqué.

Nunca he podido explicarme la relación de Santa Claus -proveniente de países donde cae mucha nieve y por lo cual debe trasladarse en un trineo tirado por dos ciervos con grandes cuernos-, con un tórrido país como el nuestro. Siempre he sentido la curiosidad de preguntarle a algún extranjero qué reacción tienen ellos ante estas figuras con que adornamos nuestros jardines tropicales durante esta época de Navidad. Santa Claus bien abrigado con ropa de invierno, viajando en su trineo tirado por ciervos y deslizándose, en lugar de sobre cerros de blanca nieve, encima de nuestros arbustos floreados con papos, veraneras, buqué de novia y quizás cactus.

No entiendo qué nos está pasando a los panameños.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América