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Qué parecido tan parecido


El parecido tan parecido que tienen la Democracia Cristiana y la alcaldesa Mayín Correa es tan grande que nos motiva a este artículo porque los hechos constituyen una lección para los integrantes de ese colectivo político tanto como para la alcaldesa.
En 1989 la Democracia Cristiana, por hechos muy coyunturales, fue el partido más votado. Tenemos que el Partido Panameñista (hoy Arnulfista), había sido despojado por la dictadura de su personería jurídica, lo que también ocurrió al Partido Liberal dirigido por el Dr. Roderick Esquivel, de allí que ambos grupos políticos se volcaran masivamente a favor de la Estrella Verde. Tal hecho no fue calibrado como debió ser por los directivos de dicho partido, sino que por el contrario, se empecinaron que eran el partido mayoritario de Panamá. Craso error.
En lo que a la alcaldesa corresponde, ocurrió exactamente igual. En 1994 Mayín Correa se presentó a competir por la alcaldía de Panamá, en situaciones que le eran favorables, toda vez que por un lado Ana Mae Díaz de Endara no gozaba del calor popular en su partido, y por el otro Andrés Vega "Domplín" candidatos del PRD confrontaban el mismo problema, de tal suerte que los votos de ambos partidos, en la cantidad fácilmente estimable en 130,000, fueron captados por Mayín Correa. Este hecho coyuntural tampoco fue evaluado en su justa medida por la alcaldesa.
En 1999 nos encontramos con una Mayín Correa prepotente y triunfalista en grado superlativo, agresiva sobre todo con Mireya Moscoso, situación que los arnulfistas no le perdonarían. A más de lo expuesto, su determinación de participar en la alianza con Alberto Vallarino y la Democracia Cristiana, fue el error político más grande de todos los tiempos, toda vez que le ocurrió lo que a Ana Mae de Endara pues el abismo de Mayín con los democristianos raizales es tan grande que estamos seguros que con la papeleta verde votarían por Mayín los albertistas pero nunca los democristianos de la línea RAC.
Hoy los resultados electorales muestran un ascenso significativo para la Democracia Cristiana, exactamente el mismo fenómeno del 89 aunque reducido, ya que si restamos por un lado los votos frescos llevados por Alberto Vallarino y de igual forma restamos también el aporte en votos hecho por los once saltamontes para finalmente restar los que llevó la alcaldesa encontraremos que el PDC no es más que un cascarón. En cuanto a membresía, sigue la misma línea con las renuncias masivas de los Artilleros. No obstante, la Democracia Cristiana se autodenomina la Tercera Fuerza electoral del país. Lo mismo que en el 89, es decir, ni los golpes los hacen cambiar.
El parecido tan parecido entre Mayín Correa y la Democracia Cristiana (no se quién se sentirá más ofendido con esta afirmación) esperamos que no nos cueste una demanda por calumnia e injuria al sentirse recíprocamente ofendidos por aquello del parecido tan parecido.
Cabe observar que no basta ser una buena funcionaria, como en efecto debemos reconocer que Mayín lo es, el hecho es que quien ocupa un cargo público, político por excelencia, requiere ser diestro en el arte de la política pero lamentablemente, la alcaldesa no lo es, de allí que su fracaso político es un parangón con el fracaso político del Dr. Arias Calderón y con la Democracia Cristiana cuyo parecido tan parecido es indiscutible.
Los democristianos, ya es del conocimiento público, están en vías de cambiar de nombre, pretenden un cambio, pero será aparente, ya que no cambiarán de actitud, son la misma gente en su mismo ambiente.
No se cambia de la noche a la mañana con solo cambiar de nombre, es preciso volver la mirada al pasado y recordar a los "chocolates", trato injusto y cruel por el "delito" de haberse apartado de la línea RAC, lo mismo que ha ocurrido recientemente con los Artilleros, que se opusieron a romper la palabra sostenida durante 3 años y para no ir lejos, la injusticia de que fue objeto Migdalia Fuentes de Pineda quien por tal razón renunció al colectivo.
En lo relativo al proyecto de que se integren en un partido los que participaron en el "saco de michos", nos resistimos a creer que con los antecedentes que enumeramos estén dispuestos a seguirlos Alberto Vallarino y los saltamontes porque ellos, no cambiarán, aunque los unen lazos de palabras sin cumplir.
El mito de ser la alcaldesa Mayín Correa el proyecto político mejor cotizado, es ya parte de la historia. En las elecciones pasadas la alcaldesa alcanzó un distante tercer lugar, porque políticamente pensó como democristiana, con un triunfalismo dañino y censurable. No hemos dicho que políticamente ha llegado a su fin, sino que en el futuro la cortejarán, pero no como la cortejaron en fecha reciente. Mayín Correa es una mujer inteligente y trabajadora, pero precisa que revise su agenda conductual, por lo que deberá ser política y dejar de ser "independiente" que es lo mismo que al mejor postor. Después de sus vacaciones, al terminar su mandato, ha de regresar a sus lides periodísticas y al hacerlo es importante que se presente ante el oído del pueblo con un espíritu de justicia, alejada de resentimientos venenosos, porque de democracia, después de la cancelación del programa de Miguel Antonio Bernal, no le será fácil hablar.
Mayín Correa despreció su oportunidad de oro. El Partido Arnulfista, estamos seguros le pidió que se sumara, no lo hizo, pesaron más la soberbia que le es característica y el no aceptar que otra mujer como quedó demostrado, tiene mayor peso específico que ella, de tal suerte que esa negativa constituyó para Mireya Moscoso el gran favor político. Si Mayín se hubiera sumado, hoy nadie dudaría que fue factor determinante en el triunfo de la hoy presidenta electa...así se escribirá la historia.

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