¿Qué pasó en Venezuela?
Esa es la pregunta que muchos se formulan ante el efímero gobierno de Carmona. Los sucesos acontecieron tan vertiginosamente que muy pocos percibieron realmente qué fue lo que aconteció. Telemundo transmitió los más acentuados acontecimientos, pero era difícil percibir realmente lo que sucedía, sobre todo para los neófitos de la realidad política venezolana. La connotada joven periodista venezolana, Patricia Poleo, nos hace el siguiente relato de lo que bajo su óptica aconteció en dicho país. Este y otros artículos suyos que versan sobre lo acontecido en Venezuela son masivamente solicitados y se venden hasta fotocopias de los mismos. Transcribimos los extractos más interesantes de uno de ellos:
"¿Qué pasó? ¿Por qué la rebelión popular parece disuelta en agua de borrajas? La pregunta en los labios de todos es de tan difícil respuesta, que muchos llegan a pensar que Carmona fue el instrumento de un auto-golpe con el cual Chávez busca consolidarse. Esta fantasía pudiera parecer sorprendente, pero la realidad es más asombrosa aún. Estamos frente a uno de los capítulos más disparatados en la historia de nuestro país. Uno de esos casos en los cuales la realidad supera a la imaginación. Para nadie era un secreto que en los últimos meses en el país se vivía un inaguantable clima de tensión. Se buscaban salidas a un régimen conflictivo que, en opinión de expertos, estaba arruinando al país. Un millón de desempleados nuevos, endeudamiento galopante con óptimos precios petroleros, alza inmoderada del costo de la vida".
"No había conspiración, pues los cuestionamientos se hicieron de manera abierta. En las últimas semanas todo el mundo hablaba de cuál era la mejor forma de salir de Hugo Chávez. Cada día las reuniones entre los distintos sectores de oposición eran más frecuentes. Las más concurridas fueron monitoreadas por la DISIP y de ellas hablaba en forma indirecta el presidente Chávez en sus cadenas. El círculo se fue estrechando y las reuniones decisivas se realizaron entre Carlos Ortega de la Central Trabajadora Venezolana (CTV), Pedro Carmona (Fedecámaras) y militares que utilizando la brecha de los militares que se habían pronunciado por Chávez, a su vez se habían manifestado contra el régimen".
"La idea del golpe fue desechada desde el primer momento. Se hablaba de "hacer entrar a Chávez en razón" y obligarlo a renunciar. Pero la sociedad civil debía hacer dos cosas. La primera, demostrar que había consenso entre los diferentes sectores, y la segunda, probar que la opinión de la mayoría era que Hugo Chávez dejara la presidencia.
De esta manera se ejercería el derecho a la rebelión popular establecido en el artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En el acto en La Esmeralda, donde todos los sectores presentaron su proposición, mostró que sí había consenso entre todos los sectores civiles de la sociedad civil venezolana.
222Lo que se había concertado como una medida de todas las fuerzas vivas del país, quedó en manos del empresario Carmona, su promotor y un grupo de militares.
Después vino la discusión para organizar la huelga general tras la cual se pediría la renuncia al presidente Chávez. Para la huelga general, Carlos Ortega era la pieza fundamental. Desde el 10 de Diciembre del 2001, cuando se realizó el paro nacional de 24 horas, el líder de la CTV recibía presiones de todo tipo para llamar a la huelga general, pero Ortega alegó que las condiciones no estaban dadas, pues había que llenar algunos requisitos en cuanto a lapsos de conflictos laborales".
Un joven de 32 años, Isaac Pérez Recao, acaudalado heredero de Isaac Pérez Alfonso, interviene aquí como vocero de enlace de algunos de los militares que se querían alzar. Fue él quien financió la mayoría de los manifiestos y quien cancelaba los honorarios de los abogados defensores de los militares declarantes. Tenía un grupo de estos militares bajo su control, además de subordinar al presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, su empleado en Venoce, la empresa petrolera donde los Pérez Recao son accionistas determinantes. A esta dupleta militares-empresarios le faltaba el componente laboral, por lo que buscaron la vía para llegarle a Ortega. Concertaron varias reuniones en las que instaron a Ortega a ejecutar la huelga general para darle paso al apoyo de militares. El presidente de la CTV siempre se mantuvo reacio. En privado expresó que querían usarlo para un acto irresponsable, inconstitucional, que daría paso a una dictadura de derecha.
En todas las reuniones se habló de que la junta que debía asumir la transición debería contar con el componente empresarial, el laboral y el militar. Ortega se portó como el defensor de todos los partidos políticos, incluyendo el MVR, que ante una eventual caída de Chávez debían formar parte de un consejo consultivo, en el que debería tomarse en cuenta a la sociedad civil, la Iglesia, los medios de comunicación y las ONG".
"En una de las últimas reuniones en casa de Pérez Recao, que se sostuvieron antes de la huelga general, Pedro Carmona dictó una cátedra sobre las responsabilidades que todos tenían con el país. Preocupado porque no se cometieran ilegalidades, Carlos Ortega expuso sus puntos de vista y el de sus trabajadores, insistiendo en el respeto a la Constitución, y acordaron reunirse de emergencia en un máximo de dos días para presentar las listas de las personas civiles, que llevarían la transición después de la renuncia de Hugo Chávez. El enfoque de Pérez nunca fue del total agrado de Carlos Ortega, quien dejó bien claro en esa misma reunión, cuando se dirigió al joven para decirle: "Tú me vas a perdonar, ésta es tú casa y si quieres me puedes botar de aquí después de lo que te voy a decir, pero yo tengo mucho que aclarar. Tu interés es poner allí a Pedro para tú poder manejar muchas cosas y tratar de recuperar todo lo que has dejado de percibir en tres años de Gobierno de Chávez. Pero aquí todos tenemos que sacrificar para poder salvar este país y dejar a un lado los intereses particulares. Los trabajadores vamos a exponernos. Ustedes los empresarios ¿qué van a poner? Aquí nos tenemos que sacrificar todos y dejar a un lado los intereses particulares por el bien del país. Si yo tengo que sacrificar la presidencia de la CTV y anularme luego, lo hago, pero igualmente lo tienen que hacerlo ustedes con sus aspiraciones".
Habida cuenta de lo hasta ahora transcrito pareciera que lo que en teoría se inició como un acuerdo nacional, tratando de guardar los preceptos constitucionales, degeneró posteriormente en un real y verdadero golpe de Estado cuando Carmona, con su empleador Isaac Pérez, tomaron su propio camino excluyendo a todos los demás.
Lo que se había concertado como una medida de todas las fuerzas vivas del país, quedó en manos del empresario Carmona, su promotor y un grupo de militares. En nuestro espacio del próximo domingo, Dios mediante, veremos cómo se comienzan a caer las máscaras y queda en evidencia la traición de Carmona y su alentador.
(egrimal@cableonda.net)
"¿Qué pasó? ¿Por qué la rebelión popular parece disuelta en agua de borrajas? La pregunta en los labios de todos es de tan difícil respuesta, que muchos llegan a pensar que Carmona fue el instrumento de un auto-golpe con el cual Chávez busca consolidarse. Esta fantasía pudiera parecer sorprendente, pero la realidad es más asombrosa aún. Estamos frente a uno de los capítulos más disparatados en la historia de nuestro país. Uno de esos casos en los cuales la realidad supera a la imaginación. Para nadie era un secreto que en los últimos meses en el país se vivía un inaguantable clima de tensión. Se buscaban salidas a un régimen conflictivo que, en opinión de expertos, estaba arruinando al país. Un millón de desempleados nuevos, endeudamiento galopante con óptimos precios petroleros, alza inmoderada del costo de la vida".
"No había conspiración, pues los cuestionamientos se hicieron de manera abierta. En las últimas semanas todo el mundo hablaba de cuál era la mejor forma de salir de Hugo Chávez. Cada día las reuniones entre los distintos sectores de oposición eran más frecuentes. Las más concurridas fueron monitoreadas por la DISIP y de ellas hablaba en forma indirecta el presidente Chávez en sus cadenas. El círculo se fue estrechando y las reuniones decisivas se realizaron entre Carlos Ortega de la Central Trabajadora Venezolana (CTV), Pedro Carmona (Fedecámaras) y militares que utilizando la brecha de los militares que se habían pronunciado por Chávez, a su vez se habían manifestado contra el régimen".
"La idea del golpe fue desechada desde el primer momento. Se hablaba de "hacer entrar a Chávez en razón" y obligarlo a renunciar. Pero la sociedad civil debía hacer dos cosas. La primera, demostrar que había consenso entre los diferentes sectores, y la segunda, probar que la opinión de la mayoría era que Hugo Chávez dejara la presidencia.
De esta manera se ejercería el derecho a la rebelión popular establecido en el artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En el acto en La Esmeralda, donde todos los sectores presentaron su proposición, mostró que sí había consenso entre todos los sectores civiles de la sociedad civil venezolana.
222Lo que se había concertado como una medida de todas las fuerzas vivas del país, quedó en manos del empresario Carmona, su promotor y un grupo de militares.
Después vino la discusión para organizar la huelga general tras la cual se pediría la renuncia al presidente Chávez. Para la huelga general, Carlos Ortega era la pieza fundamental. Desde el 10 de Diciembre del 2001, cuando se realizó el paro nacional de 24 horas, el líder de la CTV recibía presiones de todo tipo para llamar a la huelga general, pero Ortega alegó que las condiciones no estaban dadas, pues había que llenar algunos requisitos en cuanto a lapsos de conflictos laborales".
Un joven de 32 años, Isaac Pérez Recao, acaudalado heredero de Isaac Pérez Alfonso, interviene aquí como vocero de enlace de algunos de los militares que se querían alzar. Fue él quien financió la mayoría de los manifiestos y quien cancelaba los honorarios de los abogados defensores de los militares declarantes. Tenía un grupo de estos militares bajo su control, además de subordinar al presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, su empleado en Venoce, la empresa petrolera donde los Pérez Recao son accionistas determinantes. A esta dupleta militares-empresarios le faltaba el componente laboral, por lo que buscaron la vía para llegarle a Ortega. Concertaron varias reuniones en las que instaron a Ortega a ejecutar la huelga general para darle paso al apoyo de militares. El presidente de la CTV siempre se mantuvo reacio. En privado expresó que querían usarlo para un acto irresponsable, inconstitucional, que daría paso a una dictadura de derecha.
En todas las reuniones se habló de que la junta que debía asumir la transición debería contar con el componente empresarial, el laboral y el militar. Ortega se portó como el defensor de todos los partidos políticos, incluyendo el MVR, que ante una eventual caída de Chávez debían formar parte de un consejo consultivo, en el que debería tomarse en cuenta a la sociedad civil, la Iglesia, los medios de comunicación y las ONG".
"En una de las últimas reuniones en casa de Pérez Recao, que se sostuvieron antes de la huelga general, Pedro Carmona dictó una cátedra sobre las responsabilidades que todos tenían con el país. Preocupado porque no se cometieran ilegalidades, Carlos Ortega expuso sus puntos de vista y el de sus trabajadores, insistiendo en el respeto a la Constitución, y acordaron reunirse de emergencia en un máximo de dos días para presentar las listas de las personas civiles, que llevarían la transición después de la renuncia de Hugo Chávez. El enfoque de Pérez nunca fue del total agrado de Carlos Ortega, quien dejó bien claro en esa misma reunión, cuando se dirigió al joven para decirle: "Tú me vas a perdonar, ésta es tú casa y si quieres me puedes botar de aquí después de lo que te voy a decir, pero yo tengo mucho que aclarar. Tu interés es poner allí a Pedro para tú poder manejar muchas cosas y tratar de recuperar todo lo que has dejado de percibir en tres años de Gobierno de Chávez. Pero aquí todos tenemos que sacrificar para poder salvar este país y dejar a un lado los intereses particulares. Los trabajadores vamos a exponernos. Ustedes los empresarios ¿qué van a poner? Aquí nos tenemos que sacrificar todos y dejar a un lado los intereses particulares por el bien del país. Si yo tengo que sacrificar la presidencia de la CTV y anularme luego, lo hago, pero igualmente lo tienen que hacerlo ustedes con sus aspiraciones".
Habida cuenta de lo hasta ahora transcrito pareciera que lo que en teoría se inició como un acuerdo nacional, tratando de guardar los preceptos constitucionales, degeneró posteriormente en un real y verdadero golpe de Estado cuando Carmona, con su empleador Isaac Pérez, tomaron su propio camino excluyendo a todos los demás.
Lo que se había concertado como una medida de todas las fuerzas vivas del país, quedó en manos del empresario Carmona, su promotor y un grupo de militares. En nuestro espacio del próximo domingo, Dios mediante, veremos cómo se comienzan a caer las máscaras y queda en evidencia la traición de Carmona y su alentador.
(egrimal@cableonda.net)