¿Qué podemos esperar de Barack Obama?
El etnocentrismo -o mirar hacia adentro-, es una de las cualidades que ha seguido a la mayoría de los presidentes demócratas. En un país en el que -a veces-, sus ciudadanos pueden olvidarse de sus compromisos con el mundo, y planteándolo como una alternativa ideológica dentro del partido demócrata, siempre es dable preguntarse:
¿Qué tan etnocéntrico será el próximo presidente de EE.UU., el señor Barack Obama? En mi opinión, el etnocentrismo del próximo gobierno demócrata norteamericano no será una opción política, sino una necesidad de los tiempos que le toca vivir y de los problemas que tiene que afrontar. Que nadie se haga ilusiones, lo primerísimo en la agenda del nuevo presidente norteamericano será el intento por solucionar la grave crisis financiera y económica por la que atraviesa su país y gran parte del mundo; luego, cómo colaborar con Europa Occidental en la búsqueda de respuestas y fórmulas alternativas para enfrentar este problema económico compartido; luego, los más acuciantes temas globales: terrorismo, proliferación de armas nucleares, guerras regionales, y si acaso, calentamiento global y preocupación por el ambiente. Solamente, en un último y lejano lugar estará su preocupación por regiones como América Latina, y en todo caso, dentro de nuestra región, privilegiará su atención a la relación con México, y tal vez, a hallar mejores alternativas para solucionar el problemas de los inmigrantes ilegales dentro de territorio norteamericano. Hasta allí, no esperemos mucho más que ello. La pregunta para nosotros es cómo debemos conducir nuestros asuntos públicos, los panameños, frente a esta nueva re-edición de etnocentrismo norteamericano:
1. La apertura y el libre comercio funcionan cuando existe reciprocidad. De no existir tal, podemos poner un freno al programa de negociación de tratados de libre comercio, hasta que el mundo entero salga de esta crisis que necesariamente lo hará mirar hacia adentro, y menos, hacia fuera.
2. Debemos prepararnos para la posibilidad de tener que resistir renovadas solicitudes de los norteamericanos, y de los europeos, organizados en el seno de la OCDE, por tratar de acceder a información tributaria y bancaria de carácter confidencial, que minaría las bases de nuestro propio desarrollo económico.
3. Debemos imitar la actitud etnocéntrica en todas aquellas áreas de la economía en las que ya sabemos que tenemos una ventaja competitiva: Zona Libre de Colón, centro financiero, telecomunicaciones, desarrollo de áreas especiales, ampliación del Canal, turismo, puertos y "clusters".
4. Dependiendo de quién llegue al poder, debemos mantener el CAIR, y replantear el excesivo peso tributario sobre la clase media, o reconsiderar también el CAIR, a la luz de ese excesivo peso tributario.
5. Debemos optimizar recursos, en la medida de lo posible, sin desproteger a quienes se encuentran cubiertos por nuestra amplia red de beneficios sociales.