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¿Qué podemos esperar del 2010?


Llegado el final del año que culmina muchos reflexionan acerca de los logros alcanzados o en los probables fracasos. El primer día del año 2010, la medida común de la reflexión es “el éxito”. A menudo, el éxito se concibe como la realización de la vida del ser humano en base a los bienes o posesiones materiales. No importa si eres rico, clase media, pobre, esa es la medida universal. Si eres indigente cualquiera diría: “pobre infeliz”. Ser feliz suele definirse como la condición del ser humano de alegría y satisfacción, caracterizada por el individuo que posee bienes materiales.

Es evidente que “la felicidad” como se conoce ese estado de realización individual, es inherente al éxito que hemos reseñado. Así, pocos conciben un estado pleno sin enfocarse en “el Yo”. Aunque no lo acepten, es “el Ego” sobredimensionado. Ya desde la época del Aristóteles, en el mundo antiguo la felicidad era una palabra conocida y de uso normal, todos estaban de acuerdo que había que alcanzarla. Lo que no se sabía era “el cómo”, lo cual aumentaba las serias diferencias filosofales existencialistas.

Los epicúreos –ya en la propia Biblia los mencionan- aseguraban que la felicidad deriva del “placer” y evitar el sufrimiento, en ambos, tanto intelectual como físico. Esto es lo que se conoce como hedonismo. Otros defendían la postura conocida como estoicismo o cinismo, enunciaban que ser feliz era “ser autosuficiente” y que esto no dependía de nada ni de nadie. Mientras, los que creían en el eudemonismo, decían que ser feliz es la autorrealización.

Hoy, las tres posturas coexisten en “las teorías del éxito” o su versión cristianizada "la teología de la prosperidad", que la mayoría de los autores positivistas, psicólogos de autoayuda y consultores, se hacen ricos compartiéndola contigo en sus libros y seminarios. Al final, dichas teorías en su esencia trata con la estimulación del Ego a su máxima expresión. Lamento decirles a los expertos, que en los narcotraficantes hasta en los delincuentes de nuestros barrios bajos, bimblines de oro macizo, Blackberry’s, BMW’s, y mucho dinero en efectivo, son lo característico. Ellos, quienes no conocen el principio de Peter, la pirámide de Maslow, ni los libros de autoyuda, ni de nirvanas, al igual que los que trabajamos, miden su éxito y felicidad en base a los bienes que poseen como símbolos de estatus.

No está mal el éxito y los bienes que poseemos, pero del enfoque en el Yo y la sobredimensión del Ego, recuerda que el amor al dinero, es la raíz de todos nuestros males. Hay que retornar a las enseñanzas del Maestro de Galilea, Jesús de Nazareth. Servir a los demás trae verdadera felicidad, ayudar a nuestro prójimo, es la máxima realización en la vida.Si me preguntas que puedes esperar, no puedo impedir que pienses que en el 2010 te vas a llenar de dinero. No obstante, en cuanto puedas, proponte a servir en una causa social en la que te comprometas a ayudar al prójimo. Ya yo escogí mi causa y se llama Curundú Somos Todos.

101 años de Panamá América

 
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