¿Qué puede hacer India para alcanzar a China?
Muchos predicen que China se convertirá en la fuerza económica dominante del siglo XXI, al menos en Asia; pero yo no olvidaría a India. Esa gran nación comenzó a enderezar su economía hace poco más de una década y profundizando las reformas de libre mercado podrá competir con China por el primer puesto del mundo en desarrollo.
India se convirtió en una democracia al independizarse de Gran Bretaña en 1947, a pesar de sus 15 idiomas, duros conflictos entre las castas y entre los grupos étnicos y religiosos. Pero su economía creció muy lentamente a lo largo de cuatro décadas.
Las políticas económicas de la India fueron influenciadas por Nehru, el primer jefe de gobierno, admirador de la socialdemocracia y la planificación central. Eso condujo a una economía altamente regulada y estrictos controles sobre las inversiones de las empresas indias, muchos requisitos de licencias para cualquier iniciativa empresarial, altos aranceles y otras barreras a las importaciones, además de muy poco interés por las exportaciones. No había casi inversión extranjera, mientras proliferaban las empresas del gobierno. Como resultado, el crecimiento del ingreso per cápita en la India aumentó en menos de 1% anual hasta mediados de los años 80.
Dos acontecimientos crearon un clima mucho más favorable a reformas económicas radicales. En 1991 ocurrió una crisis fiscal y de balanza de pagos. También comenzó la preocupación por el creciente éxito económico de su vecino y rival, China.
El ingreso per cápita chino superó al de India y se aceleró rápidamente al abandonar el colectivismo agrícola en 1978, con la privatización de la tierra y la apertura de la economía a la inversión extranjera.
En 1991, el gobierno de India, todavía controlado por el partido socialista de Nehru, el Partido del Congreso, cambió de dirección bajo el liderazgo del ministro de Finanzas, Manmohan Singh, y comenzó a desmantelar el viejo sistema socialista. India avanzó hacia una economía de mercado al permitir que grupos privados se dedicaran a la industria que quisieran sin permisos previos, redujeron los aranceles y comenzaron a permitir la inversión extranjera. El resultado fue un aumento del PIB de 6% a partir de 1991, más alto que la mayoría de las naciones, pero todavía por debajo de China, donde fluctúa entre 8% y 10%.
El gobierno actual del Partido Bharativa Janata amplió las reformas al privatizar varias empresas estatales importantes y reduciendo aún más los aranceles. India aprovechó su excelente sistema de escuelas científicas y de ingeniería, como también la tradicional utilización del inglés en el comercio y en las universidades. Empresas de Estados Unidos comenzaron a subcontratar trabajos de oficina, de desarrollo de programas de computación, pruebas farmacológicas y otras labores no industriales. Esto está convirtiendo a la India en una potencia de alta tecnología.
Sin embargo, la India no podrá eliminar su horrible pobreza desarrollando el sector de alta tecnología porque la mayoría de la población no tiene más de 6 u 8 años de educación. India debe copiarse de China el aprovechamiento de su mano de obra barata y trabajadora para competir mejor en productos intensivos en mano de obra, como textiles y electrónicos. Eso requiere una simplificación de la tramitación de permisos para fundar empresas. La inversión extranjera directa es mucho más baja en la India que en China, por lo que se debe facilitar el acceso de empresas extranjeras.
Para competir en los mercados mundiales, India debe ampliar su educación secundaria y los servicios de salud.
Durante un reciente viaje a la India noté que la juventud no tiene ningún interés en regresar al viejo sistema socialista y, por el contrario, desea la profundización de las reformas para avanzar más rápidamente. Hay creciente confianza en que con el capital económico y humano apropiado, este país puede superar sus graves problemas de miseria y enfermedades. Los empresarios y profesionales indios están logrando grandes éxitos alrededor del mundo.
El nuevo camino iniciado en 1991 puede significar que los indios talentosos, en lugar de emigrar, alcanzarán el éxito personal en su propio país.
(* Premio Nobel 1992, profesor de economía de la Universidad de Chicago y académico de Hoover Institution.
(c) www.aipenet.com)
El fiscal electoral, Gerardo Solís, también es poligrafista y en un texto de su autoría indica que en Panamá no existe ninguna norma legal que prohiba su ejercicio.
Explica en el texto "El polígrafo en Panamá" que existen otras normas de carácter constitucional que ponen un freno a la manera en que se debe usar, las que no son incompatibles con el correcto uso que de él exigen las normas aprobadas por la American Polygraph Association.
El artículo 22 de la Constitución Política exige la presunción de inocencia de toda persona acusada de haber cometido un delito. Esta disposición, que tiene el más alto rango en la jerarquía de las normas de convivencia en la sociedad, requiere del examinador que administra un examen poligráfico, una conducta totalmente objetiva e imparcial durante el ejercicio de la misma.
No debe ser acusatorio ni inclinarse siquiera, a sugerir que la prueba tiene como único o principal objetivo detectar decepción, cuya misión es verificar la veracidad o detectar decepción de las declaraciones del sujeto examinado, explica Solís.
"La prueba pericial poligráfica puede ser escuchada por el juez para que éste conozca, aprecie o evalué algún dato o hecho de influencia en el proceso que tenga carácter científico, técnico o práctico y que no pertenezca a la experiencia común, ni a la formación específica exigida al juez", cita el artículo 953 del Código Judicial.
Para conocer cómo se sienten las personas sometidas a la prueba del polígrafo, nosotros mismos estuvimos dispuestos a defendernos de preguntas sobre la infidelidad.
Con sólo la colocación de los aparatos que van adaptados al instrumento computarizado, la sensación fue extraña y se comenzó a acelerar nuestro corazón.
Se conectó un aparato para medir la presión en el brazo derecho, se amarraron cables en los dedos de las manos y otros rodeaban nuestro pecho.
La mirada tenía que ser directa a una pared, sin mover las manos, las piernas y los pies. En una silla parecida a la eléctrica, las manos comenzaron a sudar y después de unos minutos nuestra reacción fue de incomodidad.
Al sentirme algo presionada con tantos cables, respiré profundamente. El examinador nos comentó que era signo de nerviosismo. Lo que no sabía el inspector Romer es que tenía una ansiedad terrible.
Aunque el resultado no se pudo concretar, demostró que el estar expuesto a este instrumento por más de media hora, causa nerviosismo. Al final, si es verdad o mentira...el instrumento y el examinador tienen la última palabra.
India se convirtió en una democracia al independizarse de Gran Bretaña en 1947, a pesar de sus 15 idiomas, duros conflictos entre las castas y entre los grupos étnicos y religiosos. Pero su economía creció muy lentamente a lo largo de cuatro décadas.
Las políticas económicas de la India fueron influenciadas por Nehru, el primer jefe de gobierno, admirador de la socialdemocracia y la planificación central. Eso condujo a una economía altamente regulada y estrictos controles sobre las inversiones de las empresas indias, muchos requisitos de licencias para cualquier iniciativa empresarial, altos aranceles y otras barreras a las importaciones, además de muy poco interés por las exportaciones. No había casi inversión extranjera, mientras proliferaban las empresas del gobierno. Como resultado, el crecimiento del ingreso per cápita en la India aumentó en menos de 1% anual hasta mediados de los años 80.
Dos acontecimientos crearon un clima mucho más favorable a reformas económicas radicales. En 1991 ocurrió una crisis fiscal y de balanza de pagos. También comenzó la preocupación por el creciente éxito económico de su vecino y rival, China.
El ingreso per cápita chino superó al de India y se aceleró rápidamente al abandonar el colectivismo agrícola en 1978, con la privatización de la tierra y la apertura de la economía a la inversión extranjera.
En 1991, el gobierno de India, todavía controlado por el partido socialista de Nehru, el Partido del Congreso, cambió de dirección bajo el liderazgo del ministro de Finanzas, Manmohan Singh, y comenzó a desmantelar el viejo sistema socialista. India avanzó hacia una economía de mercado al permitir que grupos privados se dedicaran a la industria que quisieran sin permisos previos, redujeron los aranceles y comenzaron a permitir la inversión extranjera. El resultado fue un aumento del PIB de 6% a partir de 1991, más alto que la mayoría de las naciones, pero todavía por debajo de China, donde fluctúa entre 8% y 10%.
El gobierno actual del Partido Bharativa Janata amplió las reformas al privatizar varias empresas estatales importantes y reduciendo aún más los aranceles. India aprovechó su excelente sistema de escuelas científicas y de ingeniería, como también la tradicional utilización del inglés en el comercio y en las universidades. Empresas de Estados Unidos comenzaron a subcontratar trabajos de oficina, de desarrollo de programas de computación, pruebas farmacológicas y otras labores no industriales. Esto está convirtiendo a la India en una potencia de alta tecnología.
Sin embargo, la India no podrá eliminar su horrible pobreza desarrollando el sector de alta tecnología porque la mayoría de la población no tiene más de 6 u 8 años de educación. India debe copiarse de China el aprovechamiento de su mano de obra barata y trabajadora para competir mejor en productos intensivos en mano de obra, como textiles y electrónicos. Eso requiere una simplificación de la tramitación de permisos para fundar empresas. La inversión extranjera directa es mucho más baja en la India que en China, por lo que se debe facilitar el acceso de empresas extranjeras.
Para competir en los mercados mundiales, India debe ampliar su educación secundaria y los servicios de salud.
Durante un reciente viaje a la India noté que la juventud no tiene ningún interés en regresar al viejo sistema socialista y, por el contrario, desea la profundización de las reformas para avanzar más rápidamente. Hay creciente confianza en que con el capital económico y humano apropiado, este país puede superar sus graves problemas de miseria y enfermedades. Los empresarios y profesionales indios están logrando grandes éxitos alrededor del mundo.
El nuevo camino iniciado en 1991 puede significar que los indios talentosos, en lugar de emigrar, alcanzarán el éxito personal en su propio país.
(* Premio Nobel 1992, profesor de economía de la Universidad de Chicago y académico de Hoover Institution.
(c) www.aipenet.com)
El fiscal electoral, Gerardo Solís, también es poligrafista y en un texto de su autoría indica que en Panamá no existe ninguna norma legal que prohiba su ejercicio.
Explica en el texto "El polígrafo en Panamá" que existen otras normas de carácter constitucional que ponen un freno a la manera en que se debe usar, las que no son incompatibles con el correcto uso que de él exigen las normas aprobadas por la American Polygraph Association.
El artículo 22 de la Constitución Política exige la presunción de inocencia de toda persona acusada de haber cometido un delito. Esta disposición, que tiene el más alto rango en la jerarquía de las normas de convivencia en la sociedad, requiere del examinador que administra un examen poligráfico, una conducta totalmente objetiva e imparcial durante el ejercicio de la misma.
No debe ser acusatorio ni inclinarse siquiera, a sugerir que la prueba tiene como único o principal objetivo detectar decepción, cuya misión es verificar la veracidad o detectar decepción de las declaraciones del sujeto examinado, explica Solís.
"La prueba pericial poligráfica puede ser escuchada por el juez para que éste conozca, aprecie o evalué algún dato o hecho de influencia en el proceso que tenga carácter científico, técnico o práctico y que no pertenezca a la experiencia común, ni a la formación específica exigida al juez", cita el artículo 953 del Código Judicial.
Para conocer cómo se sienten las personas sometidas a la prueba del polígrafo, nosotros mismos estuvimos dispuestos a defendernos de preguntas sobre la infidelidad.
Con sólo la colocación de los aparatos que van adaptados al instrumento computarizado, la sensación fue extraña y se comenzó a acelerar nuestro corazón.
Se conectó un aparato para medir la presión en el brazo derecho, se amarraron cables en los dedos de las manos y otros rodeaban nuestro pecho.
La mirada tenía que ser directa a una pared, sin mover las manos, las piernas y los pies. En una silla parecida a la eléctrica, las manos comenzaron a sudar y después de unos minutos nuestra reacción fue de incomodidad.
Al sentirme algo presionada con tantos cables, respiré profundamente. El examinador nos comentó que era signo de nerviosismo. Lo que no sabía el inspector Romer es que tenía una ansiedad terrible.
Aunque el resultado no se pudo concretar, demostró que el estar expuesto a este instrumento por más de media hora, causa nerviosismo. Al final, si es verdad o mentira...el instrumento y el examinador tienen la última palabra.