¿Qué quiere escuchar el pueblo?
Mientras la economía mundial se debate en la incertidumbre de una globalización manejada por los grandes países, nosotros y nosotras estamos en la realidad de una decadencia en la vida de los países subdesarrollados. Para colmo de males, no sólo influye lo externo sino que las sociedades se polarizan cada vez más y se dividen en sectores sociales en contra de un desarrollo integral. Por un lado, los políticos destinados a gobernar, tienen la responsabilidad del peso de los países. Por otro lado, existe ahora una llamada sociedad civil que acusa siempre a los políticos de ineficientes y de ser los responsables del mal manejo de la cosa pública.
Pero, también están los sindicatos que no ven nada positivo en las otras partes y menos en los empresarios, olvidando la responsabilidad de estos en la creación de empleos. No es posible continuar con esta situación. Permanentemente escucho a los civiles hacer diagnósticos de los problemas socioeconómicos de Panamá en seminarios, en medios de comunicación y libremente. Están claros en las necesidades, de qué quieren para el futuro de la patria y cuál es el país que buscan, muchas veces utópico.
Lo malo es que los políticos, encargados de poner en práctica los programas por ellos sugeridos, no escuchamos ni nos tomamos el trabajo de lograrlo. Así pues, existe un desfase entre los políticos y el resto de la sociedad. Mientras unos plantean esos programas, los otros van en dirección contraria y el pueblo ya se da cuenta de ello.
Ese pueblo está cansado de las palabras huecas y de las actuaciones de los políticos ubicados en posiciones de importancia en el engranaje gubernamental. Hemos llegado a una desconfianza absoluta en lo referente a políticos; me preocupa esa división tan marcada y el rechazo existente porque vamos en contra de los encargados de gobernarnos.
Se acerca la campaña electoral; nuevamente escucharemos promesas de los candidatos y hasta ellos mismos saben que no cumplirán, pero hay que decirlas. Los electores los escucharán, pero votarán por quienes les dé la gana. Muchos seguirán la disciplina de partido al momento de depositar su voto; otros votarán aún por personas específicas y otros, tal vez la mayoría, lo harán por el que hable más sensato. No digo más bonito. Votarán por el que haga un diagnóstico, pero le dé solución con explicaciones serias de por qué hará o no hará las cosas. Votarán por el candidato que reconozca las necesidades y la forma de llegar a esa sociedad en espera y se muestre como político parte del problema.
La visión del Panamá 2020 ha sido revisada y continúa en lo mismo. Allí deben los políticos responder a las inquietudes de los civiles para ver realmente sus intenciones. Participar en las necesidades como si fueran sus principales protagonistas. Construir confianza en los "independientes" y en las bases de los partidos. Esa confianza se crea a través del liderazgo personal, de atractivo, de atenciones e intenciones. Hasta los políticos se dividen en dirigentes y bases y no se creen los unos a los otros. Por esto hay que tener cuidado en lo que digan para conseguir los votos.
En la próxima campaña electoral deberán cambiar radicalmente el contenido de los discursos; le dirán al pueblo lo que honestamente puedan cumplir luego de ser electos y ganar la credibilidad de una sociedad cansada de sus políticos. Por esto insisto en un cambio de actitud, de mentalidad, de intenciones. Ya veremos cómo, el candidato más honesto en decir las realidades, en dar soluciones factibles, será el mayor depositante de los votos de los panameños. Abran sus ojos los políticos que ya los alcanzaron sus votantes.
Pero, también están los sindicatos que no ven nada positivo en las otras partes y menos en los empresarios, olvidando la responsabilidad de estos en la creación de empleos. No es posible continuar con esta situación. Permanentemente escucho a los civiles hacer diagnósticos de los problemas socioeconómicos de Panamá en seminarios, en medios de comunicación y libremente. Están claros en las necesidades, de qué quieren para el futuro de la patria y cuál es el país que buscan, muchas veces utópico.
Lo malo es que los políticos, encargados de poner en práctica los programas por ellos sugeridos, no escuchamos ni nos tomamos el trabajo de lograrlo. Así pues, existe un desfase entre los políticos y el resto de la sociedad. Mientras unos plantean esos programas, los otros van en dirección contraria y el pueblo ya se da cuenta de ello.
Ese pueblo está cansado de las palabras huecas y de las actuaciones de los políticos ubicados en posiciones de importancia en el engranaje gubernamental. Hemos llegado a una desconfianza absoluta en lo referente a políticos; me preocupa esa división tan marcada y el rechazo existente porque vamos en contra de los encargados de gobernarnos.
Se acerca la campaña electoral; nuevamente escucharemos promesas de los candidatos y hasta ellos mismos saben que no cumplirán, pero hay que decirlas. Los electores los escucharán, pero votarán por quienes les dé la gana. Muchos seguirán la disciplina de partido al momento de depositar su voto; otros votarán aún por personas específicas y otros, tal vez la mayoría, lo harán por el que hable más sensato. No digo más bonito. Votarán por el que haga un diagnóstico, pero le dé solución con explicaciones serias de por qué hará o no hará las cosas. Votarán por el candidato que reconozca las necesidades y la forma de llegar a esa sociedad en espera y se muestre como político parte del problema.
La visión del Panamá 2020 ha sido revisada y continúa en lo mismo. Allí deben los políticos responder a las inquietudes de los civiles para ver realmente sus intenciones. Participar en las necesidades como si fueran sus principales protagonistas. Construir confianza en los "independientes" y en las bases de los partidos. Esa confianza se crea a través del liderazgo personal, de atractivo, de atenciones e intenciones. Hasta los políticos se dividen en dirigentes y bases y no se creen los unos a los otros. Por esto hay que tener cuidado en lo que digan para conseguir los votos.
En la próxima campaña electoral deberán cambiar radicalmente el contenido de los discursos; le dirán al pueblo lo que honestamente puedan cumplir luego de ser electos y ganar la credibilidad de una sociedad cansada de sus políticos. Por esto insisto en un cambio de actitud, de mentalidad, de intenciones. Ya veremos cómo, el candidato más honesto en decir las realidades, en dar soluciones factibles, será el mayor depositante de los votos de los panameños. Abran sus ojos los políticos que ya los alcanzaron sus votantes.