¿Qué sucede en la Universidad de Panamá?
Existe preocupación en amplios sectores de la ciudadanía panameña, por lamentables hechos que se han dado en la Universidad de Panamá (UP). Uno de éstos es que varios docentes han sido sometidos a investigación por parte de las autoridades universitarias, coartándoles su derecho a la libertad de expresión, incluyendo a Marcos Díaz, Milcíades Pinzón, Jaime Turner, Argentina de Turner, y siete profesores del ICASE (Instituto Centroamericano de Administración y Supervisión de la Educación).
Los siete profesores del ICASE fueron destituidos con presunta inobservancia del debido proceso y retención de salarios, lo que dio lugar a que el 12 de abril se presentara un Amparo de Garantías Constitucionales ante la Corte Suprema de Justicia.
Asimismo, en una Junta de la Facultad de Humanidades, los dirigentes de la APUDEP Orestes Arenas, Olmedo Beluche, Olmedo García, y José Cambra, fueron objeto de amenazas por disentir de la política del rector entrante. Por otro lado, se ha dado un proceso viciado por parte de la Comisión de Asuntos Disciplinarios de la Universidad de Panamá, para destituir al catedrático Miguel Antonio Bernal Villalaz, bajo el supuesto de "falta de respeto" a las autoridades universitarias, por cuestionar en un programa televisivo las medidas administrativas que la rectoría de la UP desea implementar.
Todo parece indicar que las actuales autoridades de la Universidad tienen una epidermis muy sensible. Cada vez que algún profesor o investigador universitario les hace algún cuestionamiento o da su opinión sobre algún aspecto administrativo, haciendo uso del derecho a la libertad de expresión, se les acusa de "irrespeto a las autoridades universitarias".
Queremos en este artículo referirnos al caso particular de nuestro coterráneo el sociólogo y profesor Milciades Pinzón Rodríguez, un hombre que con sus hechos siempre ha demostrado un respeto profundo por lo que representa la Universidad de Panamá. Además, quienes conocemos a Milcíades desde niño, sabemos de sus luchas en defensa de la identidad cultural, el respeto a la ecología regional y a los hombres y mujeres que moran en Azuero.
Sin embargo, un día del pasado mes de enero se le comunicó, que el director de la Unidad Académica de Herrera le había solicitado al Consejo Académico una sanción a su persona. Según éste, y de acuerdo con su particular versión de los hechos, en la sesión de la Junta de Centro del 24 de noviembre de 2003, el Prof. Milciades le había "faltado al respeto".
Durante las pasadas administraciones de la UP en Azuero, de los profesores Paula Solís de Huerta, Luis Carlos Innis y José Luis Solís, Milcíades, como docente, exteriorizó en la Junta de Centro su pensamiento crítico y a ninguno de tales directivos se le ocurrió pensar que por ello Milcíades Pinzón Rodríguez le había "faltado el respeto a la autoridad".
Según el punto 4 del Acuerdo del Consejo Académico realizado el 21 de enero de 2004, se le extendió al Prof. Milcíades Pinzón una amonestación escrita. Todo parece indicar que se trató de un juicio sumario y expedito en el que se amonestó a un docente basado únicamente en lo que afirmó el director y en el cual no cupo ningún tipo de argumento por parte de la parte afectada.
A la contraparte no se le notificó absolutamente de nada, ni tan siquiera por un edicto emplazatorio y, no obstante, la Comisión de Disciplina sugirió al Consejo Académico una amonestación escrita echando mano del Estatuto Universitario en su artículo 141 (a). A pesar de que en los predios universitarios herreranos se conoce perfectamente la dirección de la casa del Prof. Milcíades, su habitación, número telefónico residencial y del celular, apartado postal y hasta el correo electrónico, asombrosamente, nunca fue notificado del proceso que a sus espaldas se estaba incoando.
En ese contexto se emitió una sanción, basada en la distorsión de los hechos y sin escuchar a la parte afectada, violándose el artículo 32 de nuestra Constitución Nacional que dice: "Nadie será juzgado sino por autoridad competente y conforme a los trámites legales, ni más de una vez por la misma causa penal, policiva y disciplinaria".
Los siete profesores del ICASE fueron destituidos con presunta inobservancia del debido proceso y retención de salarios, lo que dio lugar a que el 12 de abril se presentara un Amparo de Garantías Constitucionales ante la Corte Suprema de Justicia.
Asimismo, en una Junta de la Facultad de Humanidades, los dirigentes de la APUDEP Orestes Arenas, Olmedo Beluche, Olmedo García, y José Cambra, fueron objeto de amenazas por disentir de la política del rector entrante. Por otro lado, se ha dado un proceso viciado por parte de la Comisión de Asuntos Disciplinarios de la Universidad de Panamá, para destituir al catedrático Miguel Antonio Bernal Villalaz, bajo el supuesto de "falta de respeto" a las autoridades universitarias, por cuestionar en un programa televisivo las medidas administrativas que la rectoría de la UP desea implementar.
Todo parece indicar que las actuales autoridades de la Universidad tienen una epidermis muy sensible. Cada vez que algún profesor o investigador universitario les hace algún cuestionamiento o da su opinión sobre algún aspecto administrativo, haciendo uso del derecho a la libertad de expresión, se les acusa de "irrespeto a las autoridades universitarias".
Queremos en este artículo referirnos al caso particular de nuestro coterráneo el sociólogo y profesor Milciades Pinzón Rodríguez, un hombre que con sus hechos siempre ha demostrado un respeto profundo por lo que representa la Universidad de Panamá. Además, quienes conocemos a Milcíades desde niño, sabemos de sus luchas en defensa de la identidad cultural, el respeto a la ecología regional y a los hombres y mujeres que moran en Azuero.
Sin embargo, un día del pasado mes de enero se le comunicó, que el director de la Unidad Académica de Herrera le había solicitado al Consejo Académico una sanción a su persona. Según éste, y de acuerdo con su particular versión de los hechos, en la sesión de la Junta de Centro del 24 de noviembre de 2003, el Prof. Milciades le había "faltado al respeto".
Durante las pasadas administraciones de la UP en Azuero, de los profesores Paula Solís de Huerta, Luis Carlos Innis y José Luis Solís, Milcíades, como docente, exteriorizó en la Junta de Centro su pensamiento crítico y a ninguno de tales directivos se le ocurrió pensar que por ello Milcíades Pinzón Rodríguez le había "faltado el respeto a la autoridad".
Según el punto 4 del Acuerdo del Consejo Académico realizado el 21 de enero de 2004, se le extendió al Prof. Milcíades Pinzón una amonestación escrita. Todo parece indicar que se trató de un juicio sumario y expedito en el que se amonestó a un docente basado únicamente en lo que afirmó el director y en el cual no cupo ningún tipo de argumento por parte de la parte afectada.
A la contraparte no se le notificó absolutamente de nada, ni tan siquiera por un edicto emplazatorio y, no obstante, la Comisión de Disciplina sugirió al Consejo Académico una amonestación escrita echando mano del Estatuto Universitario en su artículo 141 (a). A pesar de que en los predios universitarios herreranos se conoce perfectamente la dirección de la casa del Prof. Milcíades, su habitación, número telefónico residencial y del celular, apartado postal y hasta el correo electrónico, asombrosamente, nunca fue notificado del proceso que a sus espaldas se estaba incoando.
En ese contexto se emitió una sanción, basada en la distorsión de los hechos y sin escuchar a la parte afectada, violándose el artículo 32 de nuestra Constitución Nacional que dice: "Nadie será juzgado sino por autoridad competente y conforme a los trámites legales, ni más de una vez por la misma causa penal, policiva y disciplinaria".