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¿A qué viene Bush?


Al margen de las versiones oficiales, el presidente norteamericano, George W. Bush, viene a Panamá a consolidar los intereses de su país en el nuestro y lo mismo busca en el resto del continente, aprovechando la IV Cumbre de mandatarios, que se celebrará en Mar del Plata, Argentina.
Esos intereses no son ajenos a los que tiene en otras partes del mundo y, en la medida de lo posible, procurará armonizarlos o, de otro modo, mantenerlos separados, de modo que no interfieran entre sí. Desde su punto de vista, Cuba, por ejemplo, no puede tener el mismo tratamiento que China, por más tiranos que sean sus respectivos gobiernos.
Todos los presidentes norteamericanos, desde la caída del Muro de Berlín, han tenido a menos a América Latina. Así lo expresó quien fuera nuestro corresponsal en Washington, Henry Raymont, haciéndose eco de la misma opinión de algunos académicos. Sellada la paz en América Central y erradicadas por gobiernos democráticos las dictaduras que por décadas desolaron la región con apoyo estadounidense, consideraron que había llegado el "fin de la Historia", a la manera de Fukuyama. Pero no. Los regímenes democráticos demostraron ser meras falladas, víctimas de la corrupción. Se desmoronan al asomo del primer descontento expresado resueltamente en las calles. Y tantos años de podredumbre acumulada, generó al final sus propios lodos. Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, se perfila como ejemplo y esperanza; un nuevo Fidel del siglo XXI para los 150 millones de pobres del continente, nadando en un mar de petróleo, que usa políticamente con destreza. He allí el desafío de Bush.
Frente a los muchos problemas de América Latina, será preciso que traiga en la bolsa mucho más que promesas, si es que quiere competir con la hábil agresividad proselitista de Chávez. ¿Qué trae para Panamá? Si no es el tratado de libre comercio, la descontaminación de los polígonos y el respaldo a la ampliación del Canal, regresará con las manos vacías.

101 años de Panamá América

 
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