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¿Queremos más impuestos?


LOS CIUDADANOS de este país nos encontramos ante una consideración de fondo, frente a la propuesta fiscal del gobierno.
El gobierno dice que necesita más recursos para hacer frente a los pagos de la deuda externa y para poder llevar a cabo un programa social que disminuya la pobreza. El punto de fondo en la discusión, entonces, es si realmente el Estado requiere de más recursos para cumplir con estos propósitos. La deuda externa que ha acumulado es producto de un incremento en el gasto social, de inversión y de la creciente planilla estatal, como parte del objetivo de solventar la pobreza y el desempleo. Si analizamos las cifras del incremento de la deuda de 1970 cuando era alrededor de $300 millones vs. la del 2004, cuando alcanzó la cifra de $9,400 millones, nos daremos cuenta que mayor deuda no ha significado menor pobreza, ni menos desempleo. Esto sólo ha significado un Estado más grande y menos eficiente. Lo que necesitamos los panameños es un gobierno que gaste menos y con esto reduzca la deuda.
El segundo objetivo de la reforma, entonces, es el de proveer al gobierno los recursos para llevar a cabo un programa social que mejore los índices de pobreza. Este objetivo, en sí, es absurdo; cómo puede el Estado hacernos menos pobres, haciendo que las cosas que consumimos cuesten más y quitándonos más dinero del bolsillo. La reforma es una simple transferencia de dinero de los ciudadanos privados al sector público no productivo.
La evidencia numérica es clara; aquellos países que han reducido sus cargas impositivas y han reducido el tamaño del Estado son más prósperos, tienen menos pobres y sus ciudadanos son más libres. Por otro lado, la reforma propuesta castiga a los que ya pagamos impuestos haciendo que paguemos más; y deja que los que no pagan sigan sin hacerlo (el sector agrícola, los que ganan menos de $800.00 y los que reciben subsidios). ¿Cómo puede, entonces, ser una reforma que promueve la equidad?
Lo que necesitamos los panameños es menos impuestos para que la economía crezca y exista más trabajo, menos burocracia para que cualquiera pueda iniciar un negocio al menor costo posible y sin obstáculos administrativos; esto crearía riqueza y reduciría los índices de pobreza. Pero, primordialmente, necesitamos un Estado menos grande y oneroso para los ciudadanos. El robo tributario, aparte de inmoral por parte de la clase política, es ineficiente y limita la libertad del ciudadano.
El gobierno dice que no se puede reducir de forma drástica la planilla estatal porque no hay capacidad en el sector privado para absorber esta mano de obra.
La realidad es que si liberamos más recursos para los bolsillos de los ciudadanos y eliminamos los subsidios, esto incrementará el consumo que representa el 50% de la economía, incrementará el empleo y nos hará a todos tener mayor ingreso y ser más competitivos. Adicional, una reducción en impuestos hará que se hagan más inversiones y creará mayor empleo.
La verdadera reforma fiscal que requiere el país es disminuir los impuestos, eliminar subsidios, reducir aranceles y reducir la planilla del Estado a la mitad. Así seremos menos pobres, más competitivos y más libres.

101 años de Panamá América

 
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