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Querido Niño Dios...


"Dios de los padres, señor de la misericordia, que hiciste el universo con tu palabra y con tu sabiduría formaste al hombre, según Salomón, aunque ahora seas un niño, ayúdame a tener la luz suficiente para hacerte estos pedidos públicos"....
Para Doña Mireya: Tráele paz e ilumina su conciencia, para que recuerde que nos gobierna a todos, no solamente a Arnulfistas o sus coaligados. Que aproveche la bendición que le ofreciste para ser la primera mujer presidenta y que no olvide sus promesas de ayudar a los más pobres, aunque se malquiste con los intereses creados de su propio gobierno. Otórgale todos sus privilegios y reconocimientos, y que no seamos tacaños o envidiosos con ella. Ah, y que no se me olvide, ¡permítele que como mujer, criatura tuya, no nacida para vivir sola, se enamore si ella así siente, y respetemos sinceramente tal posibilidad, sin acres censuras o risas malévolas!...
Para Martín Torrijos: Ofrécele iluminación, para que alumbrado por el espíritu de su padre, pueda estar a la altura de las circunstancias, de sus retos, tan enormes, frente a su relativa inexperiencia de estado. Que siga siendo caballeroso, aunque tenga que desenvainar la espada de oposición; a fin de que no se mancille con intrigas y agresividades, tan comunes en las mediocridades del mundo político. Traéle no sólo dialéctica brillante, sino la humildad de Omar, a fin de que busque consejos de todos los sectores, no sólo de sus asesores oficiales.
Para Alberto Vallarino: Alúmbralo, a fin de que sea consciente del papel protágonico que tuvo en la campaña electoral pasada, y lo mantenga en alto, recordando que un líder íntegro, no puede descuidar la política honesta, abandonando la participación social públicamente, para que conozcamos sus ideas. Aléjalo de las demagogias electorales, y que siga en contacto con el pueblo, al cual antes visitó, el mismo que le respondió extraordinariamente y que no se quede solamente con el Banco y los negocios. El tuvo extraordinarias ideas sociales y económicas...
Para Mayín Correa: Que no se sienta mal, sino todo lo contrario. Que no es fácil, sino apenas para menos del 1% de los panameños y panameñas, llegar de la humildad campesina a una relevancia nacional e internacional como la que tiene. Que sepa administrar con prudencia los tiempos de opositora, haciéndolo sin extremismos, ni apasionamientos que le vayan a crear problemas. Que siga su senda de trabajo arduo, y aprenda a perdonar, como todos debemos pedirlo a diario. Y que la comunidad no olvide sus buenas obras, sin tantas críticas en contra.
Para Toty Barés: Que no se ofusque con la presión de la prensa, que es tan normal que le pregunte a cada momento por lo del Darién y otras situaciones. Que recuerde que su poder, su mando, no emanan de él, ni de su nombramiento, sino de la fuerza que le ofrecen esos miles de hombres humildes a sol y agua diaria, muchos de los cuales (y no lo tome a mal) se sienten muy ninguneados, sin reconocimientos, distantes de sus altos jefes. La mejor policía del mundo, será la que podamos respetar, valorar, ayudar. Y la clave es el servicio abnegado, el trato decente a los paisanos y residentes, aunque tengan que ejercer la autoridad con energía.
A Don Alvin Weeden: Que no vaya a la Contraloría General, con cara de "fiscal bravo"; que a ese despacho técnico, tan distinguido por Carmen Miró y otros ilustres panameños, vale la pena mantenerlo alejado de las pasiones políticas, en lo posible. Le conocemos talento y valor probados, pero ahora necesita más prudencia, y una expresión más tranquila, más serena, con lo cual sus decisiones serán más nobles, apreciadas, obteniendo apoyo de todos los sectores.
A Don Bolívar Pariente: Que a pesar de estar en un Banco Nacional, que siempre se politiza, lamentablemente en los gobiernos, tenga el buen juicio de administrarlo para todos los sectores, y obtenga la fe de los panameños, sin lo cual no será jamás un Banco. Que el ciudadano de cualquier partido, o de ninguno, crea que puede abrir una cuenta en esa entidad, o solicitar un servicio, igual que en los bancos privados, o sea sin tener que enseñar un carnet del partido arnulfista (consejo idem para el joven gerente de la Caja de Ahorros, Señor Piad). Ah, Don Boli, no pierda con el estrés diario ese buen humor que lo ha hecho querer hasta de adversarios.
A Rubén Blades: Que participe más activamente en los quehaceres nacionales, que él es un líder y los líderes o guías no se jubilan hasta que se los lleve el Padre del Niño Dios. Sin disgustarse con los periodistas. No todo son aplausos en este valle de lágrimas. El pueblo lo ve con simpatía aunque no sea candidato, y le reconocemos sus honores artísticos internacionales. ¿Quién puede olvidar a Pedro Navaja, después de todo, o Patria es...?
Al Alcalde Navarro: ¿Qué que le pasa que no se le vé?... No todo es planeamiento, estadística y cálculo de oficinas. Que siendo tan inteligente sabe que lo que está galopando en el planeta es la necesidad de hemisferio derecho, inteligencia emocional, sentido afectivo, calidez, más allá de candidaturas potenciales... La vida es un eterno hoy, no ayer ni mañana, que son sólo recuerdos o ilusiones. Por ello, siempre su trabajo estará en el presente. Es lo que cuenta.
Al Doctor Juan Jované: En nuestro criterio, por el contacto que hemos tenido con él, sus mayores cualidades, que complementan su sólida preparación académica, son su sencillez y afabilidad, si serenidad, ese ningún mareo del cargo, enfermedad que se le pega hasta a las secretarias de las secretarias. Que siga administrando al Seguro Social, como una mutual de todos los panameños, y no se deje presionar por malos consejos o pedidos políticos, porque total, con el descreimiento que vive la clase política partidista, toda, vale mucho más la pena estar bien con el Padre del Niño Dios, que es igualito que con su pueblo, aunque lo excomulguen los partidos. El único economista -filósofo social, que conozco en altos cargos,- debe seguir siéndolo. Los partidos y políticos están en quiebra, el carácter con bondad, jamás caducan...
Al Procurador y al amigo Alejandro: Que recuerden, junto a todos nosotros, el último descubrimiento de los científicos de la NASA: Que todos vamos a morir. Frente a tal asunto cristiano, vale la pena no odiar siempre, sino por ratitos, muy cortos, ya que al llegar arriba nos pueden condenar a estar metidos en una celda de 2x2, por toda la eternidad, y además esposados frente a frente y durmiendo con el enemigo. Mejor entonces, es que algunos de los dos se adelante y le pida al Niño Dios un abrazo de fraternidad navideña. Todo el país y el servicio que deben ofrecernos las dos instituciones, ellos mismos y sus familias, lo merecemos.
A Ernesto Pérez Balladares: Que le reconozca el Padre del Niño Dios sus muchas cualidades y perdone, como a todos nosotros, los errores humanos. Que siempre que le llegue una onda de pesimismo recuerde al alto honor que Dios le concedió a él y a su familia, como a sus allegados que distinguió. Que la vida pública no se termina en la presidencia, y hay muchas formas de distinguirse en el servicio al país. Que perdone mis ofensas, y que podamos saludarnos alguna vez como antes lo hacíamos. Y ambos nos sentiremos mejor. Las 3 gotas no era nada personal, sino batallas políticas, comunes. El sabe de esas luchas, y bastante.
A los Medios de Comunicación: Que resalten mucho más las buenas noticias, que las hay, y bastantes. Destaquen la ética, tan extraviada, aborrezcan más el bochinche, y le exijan a los políticos más honestidad en sus declaraciones, mirándoles fijos a los ojos, donde descubrirán las mentiras fácilmente. Que mediten en que cada día aumentan los niños pobres, los drogadictos, las madres niñas, y que libren batallas contra la inmoralidad y corrupción, comenzando por rectificar cada uno de nosotros mismos. Que pueden ser un poder del Estado mucho más fuerte, si le piden al Padre del Niño Dios, valentía para enfrentar esos retos, y ética para ellos mismos.
Pedido final al Niño Dios: Ofréceme iluminación suficiente como para no esgrimir críticas injustas contra nadie (¡tan difícil!), y que pueda perdonar a todos los que me han hecho daño. Y que ellos también me perdonen a mí. Paz a mi familia, luego de tantas guerras. Amén.-
¡Feliz Navidad y Año Nuevo a todos los que me leen!...

101 años de Panamá América

 
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