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Quevedo (1580 – 1645)


Don Francisco de Quevedo y Villegas, escritor y diplomático español, ha pasado a la posteridad por su fama de hombre de chispa y espíritu burlón. Cultivó con mucho éxito casi todos o todos los géneros literarios, particularmente, el satírico del cual se le considera el más destacado autor de su país.

Ocupó varios cargos en la corte del rey Felipe III, pero cayó en desgracia hasta tal punto que se salvó de ser encarcelado durante largo tiempo.

Quevedo acuñó modismos que traspasaron las fronteras y han mantenido vigencia hasta nuestros días y nada indica que peligra perderlos.

A continuación reproducimos algunas de las más conocidas: Manos a la obra. Por un quítame allá esas pajas. Hombre de pelo en pecho. A tontas y a locas. A troche y moche. Andar con pie de plomo. Salga si es hombre. Eran (o son) uña y carne. Tenía (o tiene) el oro y el moro. Pagar el pato. En un santiamén. Mirar De hito en hito. No me mamo el dedo. No dar el brazo a torcer. El rabo entre las piernas. Echando chispas. Entre ceja y ceja. Hacer de tripas corazón. No dijo esta boca es mía. En tus manos está el pandero. Sé en dónde me aprieta el zapato. Los meteré en pretina. Andarse por las ramas. Lleno de bote en bote. A pedir de boca.

Ir de capa caída. Quevedo acuño muchísimas más. Y lo dijo hace 400 años.

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