¿Quién apaga el fuego?
No todas las agresiones humanas afectan la tierra de la misma manera. Pero de todas ellas, prenderle fuego a los herbazales, bosques y prados panameños es una agresión apocalíptica que debería ser sancionada con mayores sanciones que simples multas económicas.
El Cuerpo de Bomberos de Panamá ya ha advertido sobre los incendios forestales que cada verano se producen en diferentes partes de las ciudades, y que siguen sin tener una solución efectiva de parte de las autoridades. En primer lugar, ha indicado que uno de los problemas reincidentes es el descuido de los propietarios de lotes baldíos que no cumplen con las exigencias de mantener los terrenos limpios de herbazales. La solución es muy simple, ya que tales lotes tienen nombre, folio, asiento y datos para prevenir el problema. Entonces, ¿por qué esperar el verano para tratar el problema?
Por otro lado, a las multas que se le impongan habría que agregarle a los dueños el costo operacional para sofocar el incendio, el cual debe ser cubierto por el que ocasionó el daño y no cargarlo al débil presupuesto nacional. De igual manera, los corregidores podrían mostrarse más proactivos para sancionar a los ciudadanos que acumulen basuras tóxicas o de alta combustión, como desechos sólidos inflamables y sancionarlos ejemplarmente. Suponemos que los vecinos deben saber quienes son, pues casi siempre son los mismos que actúan en la impunidad todos los años. Aquí lo grave es que el problema no es nuevo para nadie y el verano siempre llega con las mismas indiscriminadas quemas que nunca se resuelven.
El Cuerpo de Bomberos de Panamá ya ha advertido sobre los incendios forestales que cada verano se producen en diferentes partes de las ciudades, y que siguen sin tener una solución efectiva de parte de las autoridades. En primer lugar, ha indicado que uno de los problemas reincidentes es el descuido de los propietarios de lotes baldíos que no cumplen con las exigencias de mantener los terrenos limpios de herbazales. La solución es muy simple, ya que tales lotes tienen nombre, folio, asiento y datos para prevenir el problema. Entonces, ¿por qué esperar el verano para tratar el problema?
Por otro lado, a las multas que se le impongan habría que agregarle a los dueños el costo operacional para sofocar el incendio, el cual debe ser cubierto por el que ocasionó el daño y no cargarlo al débil presupuesto nacional. De igual manera, los corregidores podrían mostrarse más proactivos para sancionar a los ciudadanos que acumulen basuras tóxicas o de alta combustión, como desechos sólidos inflamables y sancionarlos ejemplarmente. Suponemos que los vecinos deben saber quienes son, pues casi siempre son los mismos que actúan en la impunidad todos los años. Aquí lo grave es que el problema no es nuevo para nadie y el verano siempre llega con las mismas indiscriminadas quemas que nunca se resuelven.