¿A quién beneficia la descentralización educativa?
Recientemente el Ministerio de Educación elaboró y presentó a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para descentralizar la administración del sistema educativo panameño, sustentado en las recomendaciones de los participantes del Diálogo por la Transformación de la Educación Nacional. Este proyecto de ley, sin dudas focalizará, en los próximos días, la atención de diversas personas, entre ellas legisladores, educadores, empresarios, padres y madres de familia, así como de representantes del gobierno y de organismos de la sociedad civil. Una buena parte del debate debería concentrarse en los beneficios que tendrá la ley en la modernización de la educación y en el desarrollo nacional.
En este marco, quizás conviene hacer algunas precisiones sobre la descentralización y los efectos que puede tener sobre el futuro de la educación panameña. La descentralización es esencialmente una estrategia asociada a una forma de gobierno y al proceso de ejercer el poder. Panamá ha tenido históricamente un legado centralizador, aún cuando los cabildos y luego los municipios, han ejercido una influencia en la participación de la población en el nivel local. Recientemente, la Constitución Política de 1972 contribuyó a fortalecer el papel de los corregimientos, de los municipios y las provincias como instancias de promoción y organización del gobierno local. Y, durante los últimos años, las políticas neoliberales han puesto un gran acento en reducir el tamaño y papel del gobierno central, y facilitar las iniciativas locales tanto del Estado como de la sociedad civil.
Diversos estudios muestran las ventajas de la descentralización como modelo que facilita una gestión más flexible y participativa, la experimentación e innovación, el empoderamiento de las comunidades locales y respuestas oportunas y eficaces a los problemas de la población. Pero la descentralización entraña también transferencia y nuevas relaciones de poder. Es poder que se le transfiere a la instancia regional y que pierde, por lo tanto, el nivel central que concentra generalmente los recursos, la información y las decisiones. Ello supone que al plantearse una estrategia de descentralización, como propone el proyecto de ley, conviene establecer la materia que se descentraliza y lo que se mantiene centralizado, pues no puede cederse una facultad a las regiones y, al mismo tiempo, mantenerla vigente en el organismo central.
La administración del sistema educativo no está concebida como un fin en sí mismo. Ella es un medio para asegurar el cumplimiento de los objetivos y la misión de la institución. En países como Panamá, donde la politización, el centralismo y la burocratización, caracterizan el modelo tradicional de ejercer la gerencia educativa, la administración se convierte más en parte del problema que una alternativa eficaz para su solución. El Ministerio de Educación, en el nivel central, toma decisiones sobre construcciones, mantenimiento escolar, nombramientos de personal docente, currículo, evaluación, equipamiento escolar, libros de textos y otras materias fundamentales, con poca o ninguna participación de los actores educativos regionales e institucionales. Por ello se observa con frecuencia que, problemas que pueden ser resueltos en la escuela y la comunidad apartada donde se generan, tengan que ser atendidos y resueltos en las oficinas centrales de ese ministerio en la ciudad capiltal.
Esta situación ha llevado a muchos países de la región y el mundo a buscar en la descentralización, un medio de transformar sus estructuras educativas. En Panamá se han realizado diversos intentos en materia de descentralización. En las últimas décadas, durante la Reforma Educativa (1970-1979) y luego durante el proceso de Modernización de la Educación (Ley 28 de 1997), se ensayaron alternativas descentralizadores, que fueron interrumpidas prematuramente antes de que llegaran a madurar e impactar sus entornos educativos y sociales. Estos esfuerzos se enfrentaron a críticas de dirigentes magisteriales, docentes y de sectores opuestos a los gobiernos del momento, calificádolos de ser un instrumento político partidista, una opción que aumentaría la desigualdad educativa entre regiones ricas y pobres, y no faltaron quienes confundieron descenralización con privatización de la educación.
En una buena aparte de los países del mundo la descentralización educativa se encuentra en el centro del debate sobre las políticas y estratagias para mejorar la calidad y eficiencia de la educación. Algunas preguntas que generalmente se hacen sobre el tema, son las siguientes: ¿cuáles son los grupos que adquieren poder con la descentralización y qué grupos se sienten desplazados del poder con esta medida?, ¿qué roles le adscribe la descentralización a los dirigentes magisteriales y cómo los cumplen?; ¿la descentralización fortalece la capacidad de las madres y padres de familia y otros actores de la comunidad para intervenir en las decisiones sobre problemas y proyectos que afecten la educación de sus hijos e hijas?; ¿contribuye la descentralización a reforzar la capacidad del director de la escuela para impulsar el proyecto educativo de centro y a velar por la calidad en los resultados de los aprendizajes de sus alumnos?. ¿Podrá la descentralización potenciar los municipios y las comunidades indígenas, rurales y urbano marginales para que sus estudiantes alcancen rendimientos escolares superiores o iguales a los que obtienen los estudiantes de escuelas urbanas?; ¿ al transferisrse poder y capacidad de ejecución a las regiones educativas, qué papel asumiría el nivel central del Ministerio de Educación?
El debate sobre el Proyecto de Ley de Descentralización de la Educación en la Asamblea Legislativa, debería contribuir a clarificar estos y otros temas antes de tomar una decisión final. Ello es importante, pues, aún cuando la vía adoptada por el Ministerio de Educación para la descentralización es la región educativa, su centro principal de gravitación debería ser la escuela. Convendría, entonces, que se oriente el esfuerzo descentralizador a lograr escuelas eficaces, mejor organizadas, más eficientes pedagógica y administrativamente; creativas e innovadoras con los textos escolares y otros recursos didácticos suficientes; con el personal docente mejor formado, seleccionado y comprometido con su desempeño profesional.
Debemos recordar que la ley de descentralización no es una varita mágica que produce por sí misma mejoramiento en la equidad y calidad de la educación, pero sí representa una estrategia que bien concebida e implementada puede ser un auxiliar valioso para asegurar estos fines.
Esperamos que las consultas y el debate legislativo iluminen las mentes de quienes deben decidir sobre esta ley, para que el resultado de este esfuerzo contribuya a mejorar la educación de la niñez y juventud panameña y no sólo sea una alternativa para aumentar el poder y los privilegios de unas pocas personas.
En tanto en la comarca Ngöbe Buglé hubo 33 casos, de los cuales Besikó tuvo 9, Mironó 7, Nole Duima 6 y Muná 11. Dos muertes se han dado en lo que va del año según datos que maneja el Departamento de Medicatura Forense. Los mismos responden a la región de Chiriquí Grande en Bocas del Toro y San Félix.
Los distritos de La Chorrera, Arraiján, Capira y Chame están en los primeros lugares en las estadísticas de casos con mordeduras de ofidios en el sector oeste de la provincia de Panamá.
En este sector, durante el 2001, los casos de mordidos por ofidios sumaron 236, de los cuales 158 eran del sexo masculino, siendo los más afectados los varones entre las edades de 10 a 14 años.
Al culminar el año 2001 las estadísticas colocaron al distrito de La Chorrera con 153 casos de mordidos por serpientes, seguido del distrito de San Carlos con 51 casos; el distrito de Arraiján con 21 y Capira con 11 personas afectadas.
Las investigaciones revelaron que en ocasiones se aplica el suero polivalente, el cual es administrado a los pacientes sin tomar en consideración el tipo de serpiente que lo haya atacado.
El suero polivalente es utilizado para neutralizar el veneno de las serpientes tanto del género bothrops como de crótalus (cascabel) y lachesis (matahuey o cascabel muda).
Aurelio Rangel, director Regional de Salud de Coclé, dio a conocer que de los 221 casos que se registraron el año pasado,165 se presentaron en el área norte de Penonomé y en Antón 18.
Rangel dijo que de Río Indio es de donde provienen la mayoría de los afectados por mordeduras, los cuales son evacuados en cualquier momento. "Coordinamos con los asistentes de salud, quienes tienen comunicación por radio, llaman a la presidencia y los afectados son trasladados vía terrestre, en ambulancia o vía aérea; depende de la gravedad del caso".
Para el doctor Rangel, es preocupante que muchos de los campesinos afectados por mordeduras de serpientes no acudan a tiempo al puesto de salud más cercano para ser trasladados a los hospitales, ya que muchos confían en curanderos y cuando ya no ven remedio se dirigen a recibir atención médica, pero "es demasiado tarde y el caso se complica".
Pero los campesinos tienen sus razones para acudir a buscar esos remedios. Sostienen que a diario enfrentan los peligros y saben que no hay transporte, ni lugar cercano que los auxilie.
Cabe destacar que las estadísticas que maneja el Ministerio de Salud (MINSA) no reflejan la realidad que se vive. Según se nos explicó, hay regiones de salud que no llegan a reportar la totalidad de sus casos anuales a tiempo, dando solo cifras preliminares.
Según el doctor veragüense Didier Torres, quien adelanta estudios sobre las mordeduras, ésta es la región donde ocurren los casos más severos. Torres, quien también es el director de la CSS en Veraguas, reveló que las estadísticas que se han recogido en torno a este fenómeno indican que existe un promedio de 500 casos por año, lo que es una cifra realmente alarmante.
Igualmente destacó que las zonas de Veraguas donde se presenta con mayor regularidad este tipo de accidentes es el distrito de Soná y ciertas áreas del distrito de Santiago.
En este sentido, explicó que existe una iniciativa que busca crear un equipo multidisciplinario en conjunto con la Facultad de Biología del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUV), un toxicólogo de la CSS y su persona a fin de realizar estudios más profundos.
El sueño a largo plazo es establecer en Panamá un lugar en el que se puedan fabricar los sueros necesarios para combatir estos problemas, basados en la fauna existente en la región.
Destacó que la población debe dejar de creer que los curanderos pueden atender estos problemas, lo cual es totalmente falso. De igual forma, desestimó la necesidad de que se almacenen sueros en los centros de salud, dado que la atención efectiva está en los centros hospitalarios, pues el suero no surte mayor efecto si se aplica por vía intramuscular, ya que tiene que ser aplicado por vía intravenosa y con una dosis específica, la cual es tema de estudio.
En este sentido, añadió que esto se hace en un centro hospitalario, porque además de que es el sitio donde están los profesionales requeridos para este tipo de problemas, también es necesario que se haga un seguimiento estricto de la evolución del paciente para recuperarlo de la mejor manera.
La investigación de Torres y otros funcionarios interesados en el tema lleva ya varios años y según mencionó, son muchos los cambios favorables que se han podido aportar al manejo que se dan a los casos.
*Isabel Castro, Marcelino Rosa-rio, Juan Madrid y Elena Valdez.
Fotos tomadas en el Serpentario de Gamboa
En este marco, quizás conviene hacer algunas precisiones sobre la descentralización y los efectos que puede tener sobre el futuro de la educación panameña. La descentralización es esencialmente una estrategia asociada a una forma de gobierno y al proceso de ejercer el poder. Panamá ha tenido históricamente un legado centralizador, aún cuando los cabildos y luego los municipios, han ejercido una influencia en la participación de la población en el nivel local. Recientemente, la Constitución Política de 1972 contribuyó a fortalecer el papel de los corregimientos, de los municipios y las provincias como instancias de promoción y organización del gobierno local. Y, durante los últimos años, las políticas neoliberales han puesto un gran acento en reducir el tamaño y papel del gobierno central, y facilitar las iniciativas locales tanto del Estado como de la sociedad civil.
Diversos estudios muestran las ventajas de la descentralización como modelo que facilita una gestión más flexible y participativa, la experimentación e innovación, el empoderamiento de las comunidades locales y respuestas oportunas y eficaces a los problemas de la población. Pero la descentralización entraña también transferencia y nuevas relaciones de poder. Es poder que se le transfiere a la instancia regional y que pierde, por lo tanto, el nivel central que concentra generalmente los recursos, la información y las decisiones. Ello supone que al plantearse una estrategia de descentralización, como propone el proyecto de ley, conviene establecer la materia que se descentraliza y lo que se mantiene centralizado, pues no puede cederse una facultad a las regiones y, al mismo tiempo, mantenerla vigente en el organismo central.
La administración del sistema educativo no está concebida como un fin en sí mismo. Ella es un medio para asegurar el cumplimiento de los objetivos y la misión de la institución. En países como Panamá, donde la politización, el centralismo y la burocratización, caracterizan el modelo tradicional de ejercer la gerencia educativa, la administración se convierte más en parte del problema que una alternativa eficaz para su solución. El Ministerio de Educación, en el nivel central, toma decisiones sobre construcciones, mantenimiento escolar, nombramientos de personal docente, currículo, evaluación, equipamiento escolar, libros de textos y otras materias fundamentales, con poca o ninguna participación de los actores educativos regionales e institucionales. Por ello se observa con frecuencia que, problemas que pueden ser resueltos en la escuela y la comunidad apartada donde se generan, tengan que ser atendidos y resueltos en las oficinas centrales de ese ministerio en la ciudad capiltal.
Esta situación ha llevado a muchos países de la región y el mundo a buscar en la descentralización, un medio de transformar sus estructuras educativas. En Panamá se han realizado diversos intentos en materia de descentralización. En las últimas décadas, durante la Reforma Educativa (1970-1979) y luego durante el proceso de Modernización de la Educación (Ley 28 de 1997), se ensayaron alternativas descentralizadores, que fueron interrumpidas prematuramente antes de que llegaran a madurar e impactar sus entornos educativos y sociales. Estos esfuerzos se enfrentaron a críticas de dirigentes magisteriales, docentes y de sectores opuestos a los gobiernos del momento, calificádolos de ser un instrumento político partidista, una opción que aumentaría la desigualdad educativa entre regiones ricas y pobres, y no faltaron quienes confundieron descenralización con privatización de la educación.
En una buena aparte de los países del mundo la descentralización educativa se encuentra en el centro del debate sobre las políticas y estratagias para mejorar la calidad y eficiencia de la educación. Algunas preguntas que generalmente se hacen sobre el tema, son las siguientes: ¿cuáles son los grupos que adquieren poder con la descentralización y qué grupos se sienten desplazados del poder con esta medida?, ¿qué roles le adscribe la descentralización a los dirigentes magisteriales y cómo los cumplen?; ¿la descentralización fortalece la capacidad de las madres y padres de familia y otros actores de la comunidad para intervenir en las decisiones sobre problemas y proyectos que afecten la educación de sus hijos e hijas?; ¿contribuye la descentralización a reforzar la capacidad del director de la escuela para impulsar el proyecto educativo de centro y a velar por la calidad en los resultados de los aprendizajes de sus alumnos?. ¿Podrá la descentralización potenciar los municipios y las comunidades indígenas, rurales y urbano marginales para que sus estudiantes alcancen rendimientos escolares superiores o iguales a los que obtienen los estudiantes de escuelas urbanas?; ¿ al transferisrse poder y capacidad de ejecución a las regiones educativas, qué papel asumiría el nivel central del Ministerio de Educación?
El debate sobre el Proyecto de Ley de Descentralización de la Educación en la Asamblea Legislativa, debería contribuir a clarificar estos y otros temas antes de tomar una decisión final. Ello es importante, pues, aún cuando la vía adoptada por el Ministerio de Educación para la descentralización es la región educativa, su centro principal de gravitación debería ser la escuela. Convendría, entonces, que se oriente el esfuerzo descentralizador a lograr escuelas eficaces, mejor organizadas, más eficientes pedagógica y administrativamente; creativas e innovadoras con los textos escolares y otros recursos didácticos suficientes; con el personal docente mejor formado, seleccionado y comprometido con su desempeño profesional.
Debemos recordar que la ley de descentralización no es una varita mágica que produce por sí misma mejoramiento en la equidad y calidad de la educación, pero sí representa una estrategia que bien concebida e implementada puede ser un auxiliar valioso para asegurar estos fines.
Esperamos que las consultas y el debate legislativo iluminen las mentes de quienes deben decidir sobre esta ley, para que el resultado de este esfuerzo contribuya a mejorar la educación de la niñez y juventud panameña y no sólo sea una alternativa para aumentar el poder y los privilegios de unas pocas personas.
En tanto en la comarca Ngöbe Buglé hubo 33 casos, de los cuales Besikó tuvo 9, Mironó 7, Nole Duima 6 y Muná 11. Dos muertes se han dado en lo que va del año según datos que maneja el Departamento de Medicatura Forense. Los mismos responden a la región de Chiriquí Grande en Bocas del Toro y San Félix.
Los distritos de La Chorrera, Arraiján, Capira y Chame están en los primeros lugares en las estadísticas de casos con mordeduras de ofidios en el sector oeste de la provincia de Panamá.
En este sector, durante el 2001, los casos de mordidos por ofidios sumaron 236, de los cuales 158 eran del sexo masculino, siendo los más afectados los varones entre las edades de 10 a 14 años.
Al culminar el año 2001 las estadísticas colocaron al distrito de La Chorrera con 153 casos de mordidos por serpientes, seguido del distrito de San Carlos con 51 casos; el distrito de Arraiján con 21 y Capira con 11 personas afectadas.
Las investigaciones revelaron que en ocasiones se aplica el suero polivalente, el cual es administrado a los pacientes sin tomar en consideración el tipo de serpiente que lo haya atacado.
El suero polivalente es utilizado para neutralizar el veneno de las serpientes tanto del género bothrops como de crótalus (cascabel) y lachesis (matahuey o cascabel muda).
Aurelio Rangel, director Regional de Salud de Coclé, dio a conocer que de los 221 casos que se registraron el año pasado,165 se presentaron en el área norte de Penonomé y en Antón 18.
Rangel dijo que de Río Indio es de donde provienen la mayoría de los afectados por mordeduras, los cuales son evacuados en cualquier momento. "Coordinamos con los asistentes de salud, quienes tienen comunicación por radio, llaman a la presidencia y los afectados son trasladados vía terrestre, en ambulancia o vía aérea; depende de la gravedad del caso".
Para el doctor Rangel, es preocupante que muchos de los campesinos afectados por mordeduras de serpientes no acudan a tiempo al puesto de salud más cercano para ser trasladados a los hospitales, ya que muchos confían en curanderos y cuando ya no ven remedio se dirigen a recibir atención médica, pero "es demasiado tarde y el caso se complica".
Pero los campesinos tienen sus razones para acudir a buscar esos remedios. Sostienen que a diario enfrentan los peligros y saben que no hay transporte, ni lugar cercano que los auxilie.
Cabe destacar que las estadísticas que maneja el Ministerio de Salud (MINSA) no reflejan la realidad que se vive. Según se nos explicó, hay regiones de salud que no llegan a reportar la totalidad de sus casos anuales a tiempo, dando solo cifras preliminares.
Según el doctor veragüense Didier Torres, quien adelanta estudios sobre las mordeduras, ésta es la región donde ocurren los casos más severos. Torres, quien también es el director de la CSS en Veraguas, reveló que las estadísticas que se han recogido en torno a este fenómeno indican que existe un promedio de 500 casos por año, lo que es una cifra realmente alarmante.
Igualmente destacó que las zonas de Veraguas donde se presenta con mayor regularidad este tipo de accidentes es el distrito de Soná y ciertas áreas del distrito de Santiago.
En este sentido, explicó que existe una iniciativa que busca crear un equipo multidisciplinario en conjunto con la Facultad de Biología del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUV), un toxicólogo de la CSS y su persona a fin de realizar estudios más profundos.
El sueño a largo plazo es establecer en Panamá un lugar en el que se puedan fabricar los sueros necesarios para combatir estos problemas, basados en la fauna existente en la región.
Destacó que la población debe dejar de creer que los curanderos pueden atender estos problemas, lo cual es totalmente falso. De igual forma, desestimó la necesidad de que se almacenen sueros en los centros de salud, dado que la atención efectiva está en los centros hospitalarios, pues el suero no surte mayor efecto si se aplica por vía intramuscular, ya que tiene que ser aplicado por vía intravenosa y con una dosis específica, la cual es tema de estudio.
En este sentido, añadió que esto se hace en un centro hospitalario, porque además de que es el sitio donde están los profesionales requeridos para este tipo de problemas, también es necesario que se haga un seguimiento estricto de la evolución del paciente para recuperarlo de la mejor manera.
La investigación de Torres y otros funcionarios interesados en el tema lleva ya varios años y según mencionó, son muchos los cambios favorables que se han podido aportar al manejo que se dan a los casos.
*Isabel Castro, Marcelino Rosa-rio, Juan Madrid y Elena Valdez.
Fotos tomadas en el Serpentario de Gamboa