¿Quién debe inaugurar las obras oficiales?
A medida que se acerca el 2 de mayo de 2004, el torrente electoral toma fuerza y se acrecienta a puntos tales que ya prácticamente estamos en campaña.
Resulta curioso el arsenal con que cuentan los diferentes bloques o posibles alianzas y más curioso aún, las clases de armas propagandísticas, de corto y largo alcance, que desde ahora han sacado a relucir.
Estamos en democracia que, todavía en proceso de perfeccionamiento, tenemos que protegerla, cuidarla y disfrutarla. En ella todo es admisible, menos delinquir. Por eso, los que participamos en política electoral, ya sea como candidatos, como militantes, como activistas o simplemente como ciudadanos sufragadores, debemos estar preparados para enfrentar muchas batallas, sobre todo verbales, donde no pocas veces se esgrime la falacia y se hecha mano de la distorsión disfrazada de retórica.
Hecha la anterior salvedad o preámbulo, deseo referirme a un punto sobre el cual machaca y matraquea la oposición, entre otras cosas. Haciéndose eco de una advertencia de la Fiscalía Electoral, en el sentido de que los candidatos a puestos de elección no pueden utilizar los actos públicos o inauguraciones oficiales para hacer proselitismo político, han exagerado la nota y piensan subirse sobre esa ola.
La prohibición existe en el Código Electoral y estamos de acuerdo en que los gobiernos no pueden ni deben utilizar recursos del Estado para favorecer a ningún candidato.
Para nosotros, no puede ser excusa el hecho indubitable de que en los gobiernos del PRD se violentó esta norma hasta la saciedad. Sin embargo, son sus seguidores y sus voceros oficiosos los que más gritan y se desgañitan al halar de este tema.
222¿Qué pretende la oposición? ¿Para que no hablen, tendrá que inaugurar las obras del gobierno otro órgano del Estado?
Mucho cuidado porque las obras promovidas y hechas realidad por este gobierno deben ser publicadas y ponderadas precisamente por sus oficinas de Relaciones Públicas. Es lo menos que pueden hacer.
¿Qué pretende la oposición? ¿Para que no hablen, tendrá que inaugurar las obras del gobierno otro órgano del Estado? Por ejemplo, ¿el presidente de la Asamblea Legislativa? ¡NO! Porque, según ellos, éste obedece al Organo Ejecutivo. Entonces, ¿que las inaugure el presidente de la Corte Suprema de Justicia? Menos, porque no les está permitido esta clase de actos y, según ellos, porque también obedece al Ejecutivo. ¿Entonces quién? ¿Monseñor Dimas Cedeño? ¡No!, porque se disgustarían los no católicos ¿El Presidente de Costa Rica? Pudiera Ser.
En definitiva, para la oposición lo mejor sería que el Gobierno de la Excelentísima Mireya Moscoso no publique sus obras de profundo contenido social, que nadie de su equipo de trabajo las inaugure y que, de ser posible, se acepten como verdaderas todas las premeditadas falacias de publicidad. Pero, el pueblo no es tonto. Amanecerá y veremos.
*Miembro de la Junta Directiva del Partido MOLIRENA.
Resulta curioso el arsenal con que cuentan los diferentes bloques o posibles alianzas y más curioso aún, las clases de armas propagandísticas, de corto y largo alcance, que desde ahora han sacado a relucir.
Estamos en democracia que, todavía en proceso de perfeccionamiento, tenemos que protegerla, cuidarla y disfrutarla. En ella todo es admisible, menos delinquir. Por eso, los que participamos en política electoral, ya sea como candidatos, como militantes, como activistas o simplemente como ciudadanos sufragadores, debemos estar preparados para enfrentar muchas batallas, sobre todo verbales, donde no pocas veces se esgrime la falacia y se hecha mano de la distorsión disfrazada de retórica.
Hecha la anterior salvedad o preámbulo, deseo referirme a un punto sobre el cual machaca y matraquea la oposición, entre otras cosas. Haciéndose eco de una advertencia de la Fiscalía Electoral, en el sentido de que los candidatos a puestos de elección no pueden utilizar los actos públicos o inauguraciones oficiales para hacer proselitismo político, han exagerado la nota y piensan subirse sobre esa ola.
La prohibición existe en el Código Electoral y estamos de acuerdo en que los gobiernos no pueden ni deben utilizar recursos del Estado para favorecer a ningún candidato.
Para nosotros, no puede ser excusa el hecho indubitable de que en los gobiernos del PRD se violentó esta norma hasta la saciedad. Sin embargo, son sus seguidores y sus voceros oficiosos los que más gritan y se desgañitan al halar de este tema.
222¿Qué pretende la oposición? ¿Para que no hablen, tendrá que inaugurar las obras del gobierno otro órgano del Estado?
Mucho cuidado porque las obras promovidas y hechas realidad por este gobierno deben ser publicadas y ponderadas precisamente por sus oficinas de Relaciones Públicas. Es lo menos que pueden hacer.
¿Qué pretende la oposición? ¿Para que no hablen, tendrá que inaugurar las obras del gobierno otro órgano del Estado? Por ejemplo, ¿el presidente de la Asamblea Legislativa? ¡NO! Porque, según ellos, éste obedece al Organo Ejecutivo. Entonces, ¿que las inaugure el presidente de la Corte Suprema de Justicia? Menos, porque no les está permitido esta clase de actos y, según ellos, porque también obedece al Ejecutivo. ¿Entonces quién? ¿Monseñor Dimas Cedeño? ¡No!, porque se disgustarían los no católicos ¿El Presidente de Costa Rica? Pudiera Ser.
En definitiva, para la oposición lo mejor sería que el Gobierno de la Excelentísima Mireya Moscoso no publique sus obras de profundo contenido social, que nadie de su equipo de trabajo las inaugure y que, de ser posible, se acepten como verdaderas todas las premeditadas falacias de publicidad. Pero, el pueblo no es tonto. Amanecerá y veremos.
*Miembro de la Junta Directiva del Partido MOLIRENA.