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¿Quién debe regular Internet?


Es indiscutible que el Internet requiere regulación, por su creciente incidencia sobre la sociedad moderna, la exposición de la privacidad, la protección a los consumidores, la propiedad industrial, la contratación y la tributación, todo lo cual exige reglas para garantizar un desarrollo ordenado y un impacto más positivo en la vida humana. Aunque algunos gobiernos ya han comenzado a dictar normas que pretenden regular las actividades en Internet, la naturaleza de la Red requiere de regulación multinacional.
Hasta ahora, el crecimiento y desarrollo de la Red ha sido objeto de autoregulación, liderizada por un grupo de entusiastas que la ha visto crecer desde sus inicios como un proyecto abandonado por el gobierno de los Estados Unidos. Los une un credo común: el World Wide Web es de todos y de nadie. Pero las circunstancias los han obligado a agremiarse para garantizar, al menos, la apariencia de orden.
Existen una serie de instituciones sin fines de lucro que organizan las actividades del Web y hasta la regulan. El World Wide Web Consortium (W3C), por ejemplo, establece estándares. También existen otros como el Internet Engineering Task Force (IETF), que fija, entre otros, protocolos de comunicación, y el Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICAAN), que regula el uso de nombres de dominios (domain names).
Estas organizaciones nacieron casi espontáneamente, por necesidad, y son autorreguladas. No son clubes excluyentes ya que cualquiera puede ser miembro y participar. A la hora de decidir sobre cualquier cuestión, suman la mayor cantidad de opiniones al respecto y toman decisiones que se implementan, las cuales, hasta el momento, tienen un denominador común: permitir, a toda costa, la innovación, que es la fuente de vida y sustento del Internet.
Pero estas instituciones podrían estar llegando a sus propios límites ya que a pesar de ser abiertas a todos siempre habrá quienes deseen explorar nuevas posibilidades. Por ejemplo, la Comunidad Europea quiere crear dominios con el sufijo "eu.com", pero ICAAN se opone porque considera que hará más difíciles las búsquedas. Aunque hasta ahora, esas organizaciones han podido, a través del consenso, llegar a entendimientos que han permitido que casi todos hagan lo que se proponen, algunas decisiones están dando cabida a nuevas interrogantes con consecuencias mayores.
Por eso es que se ha sugerido que instituciones multilaterales como las Naciones Unidas, la Organización Mundial de Comercio y la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo hagan un esfuerzo por asumir liderazgo en la regulación del Internet. Sin embargo, hasta el momento esas instituciones carecen de la legitimidad y el respeto adquirido con los años por W3C, IETF o ICAAN. Quizá lo mejor sea que uno de esos organismos multilaterales absorba las instituciones autoreguladas y se erija en regulador supremo antes que cada uno de los países del mundo establezca su propia telaraña jurídica para regular el Web.


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