¿Quién es el responsable?
En el hipotético caso de que el Gobierno esté contemplando la posibilidad de abrir a otras empresas nacionales e internacionales el negocio del transporte, ¿quién ha sido el responsable?
El secretario general de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA), Luís Rodríguez, ha dicho que "el proyecto de ley que piensa remitir el Ejecutivo a la Asamblea Nacional para reformar el sector transporte, permitirá la apertura de las concesiones de rutas, porque la Ley 14 vigente sólo faculta para que sean transportistas y empresas panameñas las que se dediquen a esta actividad". ¿Por cuántos años han gozado de esta concesión los transportistas panameños? ¿Por qué no han realizado las mejoras necesarias, si se sabe que esta actividad económica genera al año unos 70 millones de dólares?
Tal cual ocurre en otros sectores de la actividad económica panameña; lo que en un momento determinado fue el subsidio para paliar desventajas coyunturales, al final terminó como una de las características fundamentales del paternalismo populista nocivo que figura no sólo en el mal servicio que brindan, sino en una actitud arrogante de algunos transportistas que casi raya en el chantaje.
Estas prácticas tienen que cesar. El país no puede seguir exhibiendo un rosario de leyes que se incumplen a título de cualquier excusa. O los transportistas entienden que se trata de un servicio público y social el que brindan, o sencillamente que se dediquen a otra actividad económica.
Si a alguien se le ha ocurrido la idea de incorporar a otras empresas al sector del transporte público, sólo los transportistas son responsables. Detrás de esta decisión estaría una comunidad asqueada de las regatas, de las groserías de conductores y "pavos"; de las vulgaridades y de la música que ponen a todo volumen; del riesgo que implica montarse en un bus que le rompe la ropa, que desdice del aseo y que somete a los usuarios a la inseguridad del mal estado mecánico de las unidades. Si el negocio es bueno, entonces cuidarlo le corresponde a quienes viven de él. Al Estado le corresponde garantizar el mínimo de condiciones aceptables para la comunidad.
El secretario general de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA), Luís Rodríguez, ha dicho que "el proyecto de ley que piensa remitir el Ejecutivo a la Asamblea Nacional para reformar el sector transporte, permitirá la apertura de las concesiones de rutas, porque la Ley 14 vigente sólo faculta para que sean transportistas y empresas panameñas las que se dediquen a esta actividad". ¿Por cuántos años han gozado de esta concesión los transportistas panameños? ¿Por qué no han realizado las mejoras necesarias, si se sabe que esta actividad económica genera al año unos 70 millones de dólares?
Tal cual ocurre en otros sectores de la actividad económica panameña; lo que en un momento determinado fue el subsidio para paliar desventajas coyunturales, al final terminó como una de las características fundamentales del paternalismo populista nocivo que figura no sólo en el mal servicio que brindan, sino en una actitud arrogante de algunos transportistas que casi raya en el chantaje.
Estas prácticas tienen que cesar. El país no puede seguir exhibiendo un rosario de leyes que se incumplen a título de cualquier excusa. O los transportistas entienden que se trata de un servicio público y social el que brindan, o sencillamente que se dediquen a otra actividad económica.
Si a alguien se le ha ocurrido la idea de incorporar a otras empresas al sector del transporte público, sólo los transportistas son responsables. Detrás de esta decisión estaría una comunidad asqueada de las regatas, de las groserías de conductores y "pavos"; de las vulgaridades y de la música que ponen a todo volumen; del riesgo que implica montarse en un bus que le rompe la ropa, que desdice del aseo y que somete a los usuarios a la inseguridad del mal estado mecánico de las unidades. Si el negocio es bueno, entonces cuidarlo le corresponde a quienes viven de él. Al Estado le corresponde garantizar el mínimo de condiciones aceptables para la comunidad.