¡Quién supiera escribir!
De la misma manera en la que un policía, un bombero y un guarda-vidas, pueden aplicar la llamada resucitación cardio pulmonar para rescatar de la muerte a una persona que ha presentado un paro cardiorespiratorio; de ese mismo modo, cualquier persona (en caso de urgencia), puede bautizar a un recién nacido a punto de morir, así como, alguien que no sea abogado puede presentar un recurso de Hábeas Data y cualquier ciudadano debería seguir teniendo derecho de expresar libremente su pensamiento, por diferentes medios de expresión.
Pero, ¿cuáles son esos medios? Si bien es cierto que, los profesionales del periodismo tienen sobrado derecho a que se regule la carrera que han estudiado y a trabajar en los llamados "medios de comunicación social", no lo es menos que los que no lo somos, tenemos todo el derecho de expresar, de dar a conocer y de comunicar a nuestros semejantes, nuestras ideas, nuestros pensamientos, nuestras opiniones y nuestros análisis, en diferentes géneros y estilos y en formas orales, visuales o escritas.
En términos generales, entiendo que se reconocen cuatro (4) géneros periodísticos, el noticioso, los reportajes, las crónicas y los artículos. Los tres últimos señalados no son, necesariamente, noticiosos, pero sí ocupan gran parte del quehacer periodístico.
¿Cuáles entonces, de los llamados "géneros periodísticos", deberían, según algunos, estar reservados para uso exclusivo de los periodistas idóneos? Este es, precisamente, el tema central de lo que se pretende legislar por medio de la llamada Ley de Prensa.
Por experiencia personal, puedo afirmar que a mí me ha sido mucho más fácil, al participar en debates en los cuales hay diversos puntos de vista y opiniones, lograr ponernos de acuerdo, una vez que discutimos y aceptamos un glosario. Es decir, cuando acordamos "un catálogo o vocabulario de palabras, con definición y explicación de cada una de ellas".
Es por ello, por lo que quiero empezar con la que, creo, es la más fácil: la noticia. Para percatarnos de su existencia, basta encender la radio, el televisor o leer un periódico. Esa es la noticia escueta, la cual debe ser del preferente dominio del profesional del periodismo.
Cuando nos referimos al reportaje, los expertos nos dicen que el mismo relata sucesos, sobre los más variados problemas, temas o sucesos de actualidad. Etimológicamente, la palabra proviene de una voz francesa de origen inglés y adaptada al español, que viene del verbo latino reportare, el cual significa traer o llevar una noticia, informar o contar algo que es digno de serlo. Un buen reportaje, enseña, instruye, educa, entretiene e informa. Interpreta pero no opina. En términos generales, pienso que este género, (si es el llamado superficial), puede ser un vehículo de expresión de quien no tiene que ser periodista. El reportero cuenta lo que ve, por visión directa o por conocimiento indirecto, pero no opina. Aunque no debe prohibirse, el reportaje profundo y sobre todo el investigativo, creo que sí debe reservarse para los profesionales del periodismo y a los expertos en el tema. Las crónicas, en general, narran hechos históricos. Contienen elementos valorativos e interpretativos de la persona que las narra. En pocas palabras: se juzga lo narrado.
Las columnas no son más que una forma de crónicas. En el espacio, están limitadas por el que concede el periódico. En la frecuencia, por la periodicidad y la fijeza con las cuales, los dueños del medio, permiten su aparición. Columnistas y cronistas son, habitualmente, los críticos de un periódico. El crítico, sin embargo, debe ser un especialista reconocido en su materia, quien muchas veces, más que periodista, es un colaborador habitual al que recurre el medio de expresión para obtener, de él, opiniones específicas.
Por último, intentaré definir lo que es un artículo de opinión. Precisamente, en este momento, en el cual siento que existe mucha confusión respecto a quiénes deben tener el derecho exclusivo de trabajar en uno de los llamados "medios de comunicación social" y si es justo que se excluya a los que no han obtenido su diploma universitario, siento la necesidad de exponer y comunicar mi forma de pensar, suponiendo y presumiendo que nadie ha dicho aún, todo lo que hay que decir sobre el tema. Como ustedes ven, es lo que estoy haciendo y con ello, ya siento que escribí un artículo de opinión.
Hay que tener presente que el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice taxativamente: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones, y el de difundirlas, sin limitaciones de fronteras, por cualquier medio de expresión".
No hay que olvidar tampoco, que en 1985, la Corte Interamericana de Derechos Humanos rechazó categóricamente, en un fallo unánime, el argumento de que el periodismo es una profesión liberal, tal como sí lo son la medicina y el derecho, y sentenció que "el poder comunicar información e ideas por cualquier medio disponible, ya sea en forma remunerada o no, es el derecho absoluto de todo individuo".
(rperez@sinfo.net)
Pero, ¿cuáles son esos medios? Si bien es cierto que, los profesionales del periodismo tienen sobrado derecho a que se regule la carrera que han estudiado y a trabajar en los llamados "medios de comunicación social", no lo es menos que los que no lo somos, tenemos todo el derecho de expresar, de dar a conocer y de comunicar a nuestros semejantes, nuestras ideas, nuestros pensamientos, nuestras opiniones y nuestros análisis, en diferentes géneros y estilos y en formas orales, visuales o escritas.
En términos generales, entiendo que se reconocen cuatro (4) géneros periodísticos, el noticioso, los reportajes, las crónicas y los artículos. Los tres últimos señalados no son, necesariamente, noticiosos, pero sí ocupan gran parte del quehacer periodístico.
¿Cuáles entonces, de los llamados "géneros periodísticos", deberían, según algunos, estar reservados para uso exclusivo de los periodistas idóneos? Este es, precisamente, el tema central de lo que se pretende legislar por medio de la llamada Ley de Prensa.
Por experiencia personal, puedo afirmar que a mí me ha sido mucho más fácil, al participar en debates en los cuales hay diversos puntos de vista y opiniones, lograr ponernos de acuerdo, una vez que discutimos y aceptamos un glosario. Es decir, cuando acordamos "un catálogo o vocabulario de palabras, con definición y explicación de cada una de ellas".
Es por ello, por lo que quiero empezar con la que, creo, es la más fácil: la noticia. Para percatarnos de su existencia, basta encender la radio, el televisor o leer un periódico. Esa es la noticia escueta, la cual debe ser del preferente dominio del profesional del periodismo.
Cuando nos referimos al reportaje, los expertos nos dicen que el mismo relata sucesos, sobre los más variados problemas, temas o sucesos de actualidad. Etimológicamente, la palabra proviene de una voz francesa de origen inglés y adaptada al español, que viene del verbo latino reportare, el cual significa traer o llevar una noticia, informar o contar algo que es digno de serlo. Un buen reportaje, enseña, instruye, educa, entretiene e informa. Interpreta pero no opina. En términos generales, pienso que este género, (si es el llamado superficial), puede ser un vehículo de expresión de quien no tiene que ser periodista. El reportero cuenta lo que ve, por visión directa o por conocimiento indirecto, pero no opina. Aunque no debe prohibirse, el reportaje profundo y sobre todo el investigativo, creo que sí debe reservarse para los profesionales del periodismo y a los expertos en el tema. Las crónicas, en general, narran hechos históricos. Contienen elementos valorativos e interpretativos de la persona que las narra. En pocas palabras: se juzga lo narrado.
Las columnas no son más que una forma de crónicas. En el espacio, están limitadas por el que concede el periódico. En la frecuencia, por la periodicidad y la fijeza con las cuales, los dueños del medio, permiten su aparición. Columnistas y cronistas son, habitualmente, los críticos de un periódico. El crítico, sin embargo, debe ser un especialista reconocido en su materia, quien muchas veces, más que periodista, es un colaborador habitual al que recurre el medio de expresión para obtener, de él, opiniones específicas.
Por último, intentaré definir lo que es un artículo de opinión. Precisamente, en este momento, en el cual siento que existe mucha confusión respecto a quiénes deben tener el derecho exclusivo de trabajar en uno de los llamados "medios de comunicación social" y si es justo que se excluya a los que no han obtenido su diploma universitario, siento la necesidad de exponer y comunicar mi forma de pensar, suponiendo y presumiendo que nadie ha dicho aún, todo lo que hay que decir sobre el tema. Como ustedes ven, es lo que estoy haciendo y con ello, ya siento que escribí un artículo de opinión.
Hay que tener presente que el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice taxativamente: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones, y el de difundirlas, sin limitaciones de fronteras, por cualquier medio de expresión".
No hay que olvidar tampoco, que en 1985, la Corte Interamericana de Derechos Humanos rechazó categóricamente, en un fallo unánime, el argumento de que el periodismo es una profesión liberal, tal como sí lo son la medicina y el derecho, y sentenció que "el poder comunicar información e ideas por cualquier medio disponible, ya sea en forma remunerada o no, es el derecho absoluto de todo individuo".
(rperez@sinfo.net)