¿Quién tiene la culpa?
Una característica de los pueblos que no salen del atraso, es la búsqueda de culpables y la traslación de responsabilidades. Los pueblos crónicamente atrasados, no son capaces de encontrar enseñanzas en las tragedias y los obstáculos; ellos quieren "culpables". Estos pueblos no son capaces de reconocer con serenidad sus faltas y carencias; siempre la culpa es del otro. El otro puede tener muchos nombres y apellidos, puede ser "el comunismo" o bien "el imperialismo yanqui", "la oligarquía" o bien "los agitadores", eso sin mencionar los casos en donde los "culpables" son lo miembros de alguna minoría religiosa, racial o nacional que convive con ese pueblo y a quienes no les parece ir tan mal.
El problema con esta visión es que los pueblos buscadores de culpables nunca salen del atraso, porque en lugar de dedicar sus energías a prosperar, las gastan "buscando culpables" o se echan a lamentarse de su suerte porque la "culpa" es de otro. Luego de la Segunda Guerra Mundial muchos pueblos quedaron desolados. Sin entrar en las diferenciaciones de quiénes se buscaron la desolación y quiénes fueron víctimas puras, podemos resaltar el ejemplo del pueblo japonés y el del pueblo judío. Cada uno a su manera se preocupó de que la gran tragedia que sufrieron no fuera olvidada; cada uno a su manera buscó la justicia, pero ninguno se postró ante la hecatombe sino que recogió fuerzas y decidió salir adelante. Hubiera sido muy fácil señalar a otros, quedarse esperando el "milagro" de que otros vinieran a resolverles los problemas. Cada uno aprovechó sabiamente las oportunidades que se brindaron, pero las energías se concentraron en construir un futuro mejor, en donde sus traumáticas experiencias no se repitieran. Para eso trabajaron duro y hoy el mundo es testigo de lo que han logrado. Mientras tanto, otros pueblos que no vivieron ni siquiera una fracción de dichas experiencias, todavía se quejan de su suerte postrados, trasladando responsabilidades y buscando fantasmales culpables.
El problema con esta visión es que los pueblos buscadores de culpables nunca salen del atraso, porque en lugar de dedicar sus energías a prosperar, las gastan "buscando culpables" o se echan a lamentarse de su suerte porque la "culpa" es de otro. Luego de la Segunda Guerra Mundial muchos pueblos quedaron desolados. Sin entrar en las diferenciaciones de quiénes se buscaron la desolación y quiénes fueron víctimas puras, podemos resaltar el ejemplo del pueblo japonés y el del pueblo judío. Cada uno a su manera se preocupó de que la gran tragedia que sufrieron no fuera olvidada; cada uno a su manera buscó la justicia, pero ninguno se postró ante la hecatombe sino que recogió fuerzas y decidió salir adelante. Hubiera sido muy fácil señalar a otros, quedarse esperando el "milagro" de que otros vinieran a resolverles los problemas. Cada uno aprovechó sabiamente las oportunidades que se brindaron, pero las energías se concentraron en construir un futuro mejor, en donde sus traumáticas experiencias no se repitieran. Para eso trabajaron duro y hoy el mundo es testigo de lo que han logrado. Mientras tanto, otros pueblos que no vivieron ni siquiera una fracción de dichas experiencias, todavía se quejan de su suerte postrados, trasladando responsabilidades y buscando fantasmales culpables.