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¿Quién toma al toro por los cuernos?


Se cumplen los períodos gubernamentales y todo queda igual. Me refiero a los problemas de la Caja de Seguro Social (CSS), que están latentes actualmente y que ningún mandatario quiere tomar la decisión de buscar las soluciones que se requieren para permitir que los futuros jubilados o pensionados tengan disponibles los recursos necesarios para descansar con tranquilidad, después de haber contribuido con su esfuerzo a engrandecer la nación. Pareciera que la indolencia prima sobre los apetitos políticos de la mayoría de los dirigentes quienes, al final de cuenta, no lo necesitarán, porque han comido a manos llenas y han acrecentado su peculio, para vivir felices sus últimos días.
Hay que crear conciencia en el pueblo, que en su mayoría es trabajadores, y a los comerciantes, haciéndoles ver lo urgente que es aumentar las cuotas y posiblemente la edad para retiro, con el fin de tomar a tiempo las medidas para que en la próxima década este problema esté resuelto. El problema no se circunscribe a las cuotas obrero-patronales. Si se aumentaran, ¿cómo se logrará que los patronos y el gobierno cumplan la ley y paguen a tiempo lo descontado a los empleados? Es ya costumbre que hay empresarios poderosos que omiten cumplir con su deber con la CSS y al final de cuentas, hacen arreglos de pago, que dejan de cumplir a ciencia y paciencia de los que están encargados de velar por los intereses de esta institución. Esto lo conoce la ciudadanía y es una de las causas que esgrimen para no permitir aumentos de cuotas.
Cuando el pueblo ve que sus aportes son bien administrados, difícilmente se niega a tributar. El problema está en que las leyes siempre se hacen cumplir a los pequeños, y los grandes, que más pueden, se acomodan a su mejor conveniencia.
La CSS no ha colapsado. De zarpazos en zarpazos viene subsistiendo. Con el capital que posee no hay razón para que no esté solvente. Si el administrador no tiene la capacidad para manejarla, debe reemplazarse, pero se le debe dotar de las leyes que coadyuven a mejorar el sistema de cobros, que no se resuelve publicando listas obsoletas de patronos, que en muchos casos no existen. Hay que ser severos con los que no cumplen y que paguen con cárcel su delito.
La pregunta del millón es, ¿quién se atreve a solucionar el problema de la CSS? Esperemos sentados, porque es difícil que el actual gobierno decida hacerlo, pues es lógico que perderán adeptos de los partidos que los respaldan y es preferible ver cómo vuelven al poder en las elecciones venideras, aunque el problema continúe por siempre, amén.
(guerna@chiriqui.com)

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