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¿Quiénes son los conspiradores y abusadores del poder?


Cucalón es, sin duda, el chivo expiatorio que sacrificó el gobierno para mitigar y disimular la vergüenza pública que le causara la espectacular y desilusionante "conferencia de prensa", donde se pretendía denunciar una magna conspiración que pretendía desestabilizar al gobierno de la presidenta Moscoso.
El director y actores principales durante y después de esta conferencia fueron en su orden, el bisoño ministro Arnulfo Escalona, Ramiro Jarvis, un subalterno ¡qué debería preocupar a la ciudadanía!, sumamente complaciente con sus jefes inmediatos y dispuesto a todo, y el director de la PTJ con marcado manejo flemático y frío, Sr. Rodolfo Aguilera. Los ministros en dicho escenario, evidentemente perplejos e incrédulos de lo que escuchaban y veían, Miguel Alemán, Delgado y el director de la Policía Nacional, Sr. Carlos Barés, desempeñaron papeles secundarios y de relleno.
Es necesario tener en cuenta para valorar en su justa medida el nivel de improvisación y confusión del que hacen gala estos funcionarios, que el propio ministro Escalona se había dirigido a los medios escritos más importantes del país una semana antes, para acusar al coronel retirado Arístides Valdonedo como el conspirador cabeza y responsable de distribuir el documento con la firma adulterada de la Sra. ministra Ivonne Young. Igual hizo en acción evidentemente coordinada con Escalona el legislador Francisco Alemán desde el canal de TV 21. Sin embargo, en la tarde de la magna conferencia de prensa, ¡ya Arístides Valdonedo para ellos había dejado de ser el conspirador estrella!
Después de las candilejas, bombos mutuos, "flashes", grandes titulares y sobre todo, vistas de llegadas, salida y entrevistas de conspicuas figuras del acontecer nacional del Palacio de Gobierno, entra a cumplir con el guión de su papel el director de la PTJ, Lic. Aguilera, y cautela el telefax de la empresa "Bodycolor, S.A.", como la pieza clave para demostrar durante el proceso la certidumbre de la conspiración abortada gracias al Consejo de Seguridad. Luego, horas después en entrevista por TV21 las presentadoras Meana y Muñoz, al hacer la pregunta lógica sobre el paradero de la señora ministra Young, ausente durante este escándalo, enseguida respondió: y esta vez sí fue rápido...¡Ha eso yo no lo sé; ese no es mi problema, etc.! Dejando escapar un hálito de incensaridad en su respuesta previamente estudiada. En el mismo programa siguió elaborando, ya de frente, acusaciones al señor Enrique Montenegro (padre), al extremo hasta decir que lo más seguro que en las próximas horas se giraría la orden de captura contra este señor Montenegro, por falsear documentos y atentar contra la seguridad del Estado. Al final de la entrevista Maritza Muñoz le pregunta, ¿ cómo saber si es o no la firma de la ministra Young? Dijo: "Nosotros en la PTJ ya demostramos que la firma no es legítima y eso basta". Naturalmente, me dije, desde mi posición de mero observador como ciudadano...¡Vaya palabra de Dios, porque así lo dice el político Aguilera! Pensaba que la Defensoría del Pueblo o Transparencia Internacional de Panamá aportarían peritos idóneos y de indudable credibilidad para determinar la pureza o no de la firma de la ministra Young. Sin embargo, desperté y realicé que no estamos en Suiza ni Costa Rica.
Para finalizar, ¿qué ocurre hoy en la comedia fantástica dirigida por Escalona? Conviene recordar que durante su papel en la magna conferencia, el inspector Jarvis mencionó e involucró como dueño del número del telefax, al mayor de la Policía Nacional, Enrique Montenegro Paredes. Dos días después, desde su despacho, el Sr. Director de la Policía, Carlos Barés, declaró a periodistas que contra el mayor Montenegro Paredes, no existían cargos y que éste era un oficial disciplinado que estaba cumpliendo con su deber. De repente, como el señor Procurador Sossa se resiste a sumarse a la "conspiración que montó el Consejo de Seguridad contra el Sr. Enrique Montenegro Diviazo", sencillamente porque denunciar hechos de corrupción no constituye violación a la ley, el director de la PTJ Aguilera, de repente transformado en águila (obsérvese esto panameños), desempolvó un viejo caso que data desde hace cuatro años contra el señor Jaime Cucalón y así forzar al procurador para que lo llamara a rendir indagatoria.
El procurador Sossa, calculando que la maniobra de conspiración contra Montenegro Diviazo cuenta con el apoyo de toda la fuerza del Ejecutivo, cumplió a medias indagando al Sr. Jaime Cucalón durante tres horas, para saciar la ira de los conspiradores aduladores de la presidenta, pero después lo envió a su casa como medida cautelar para no incurrir en una arbitrariedad completa. Hoy ambos, Cucalón y el mayor Montenegro Paredes, son rehenes de los verdaderos conspiradores en este caso, Escalona, Jarvis y Aguilera para neutralizar y silenciar al Secretario del Frente contra la Corrupción, Sr. Enrique Montenegro Diviazo. Esta comedia armada y escrita desde la Presidencia de la República y donde se dejó sorprender y envolver lamentablemente la misma Primera Magistrada de la Nación, terminará como muchos otros casos, en nada más allá de las vacaciones forzadas en su residencia del señor Jaime Cucalón. Por su entereza y verticalidad deseo felicitar al señor procurador Sossa y al resto de la ciudadanía. ¡Alertas y ojo avizor con Escalona, Aguilera y Jarvis!
De acuerdo con Díaz Guillén, una cirugía cosmética conlleva los mismos riesgos que cualquier otra intervención quirúrgica, por lo que no se debe menospreciar y considerar que se trata de un procedimiento sencillo. La única diferencia es que en estos casos los pacientes son personas sanas, factor que disminuye el riesgo.
Explicó que el paciente debe ir preparado tal como si se tratara de una cirugía de corazón, es decir, haber completado su historia clínica, realizado los exámenes físicos y de laboratorio, lo que facilitará resolver cualquier complicación que pueda resolverse.
Este factor también ha permitido que un 90% de las cirugías que se practican sean ambulatorias, porque al carecer de alguna patología, los pacientes pueden entrar al quirófano, operarse e irse para su casa.
Por su parte, Moreno Restrepo destacó que a la fecha, en Panamá no se ha registrado ningún caso de muerte por operaciones cosméticas, situación que fue confirmada por el asistente del director general del Consejo Técnico del Ministerio de Salud (MINSA), Julio César Nuñez. Según Nuñez, a la fecha el Consejo Técnico sólo ha recibido dos denuncias contra cirujanos generales que han realizado intervenciones que le competen a los cirujanos plásticos.
Explicó que una de las denuncias se refiere a un cirujano general que hizo una cirugía de mama y la paciente quedó desfigurada en los senos, como consecuencia de la mala práctica. El otro fue de una paciente que acudió a un cirujano plástico y le hicieron una lipectomía, le extrajeron grasa del abdomen y quedó con una fístula adentro.
El funcionario dijo desconocer si algunas de estas denuncias presentadas han sido resueltas, y explicó que las sanciones administrativas por mala práctica, que son competencia del Consejo Técnico de Salud, van desde una amonestación hasta una suspensión del ejercicio profesional. No obstante, reconoció que hasta ahora ningún cirujano ha sido sancionado por mala práctica.
Señaló que al Consejo Técnico también le corresponde conocer las denuncias por malas prácticas interpuestas en la esfera penal, pues las autoridades judiciales elevan consultas al Consejo Técnico de Salud, que nombra una comisión de expertos. En esta participan el presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica y los jefes de los servicios del Cirugía Plástica del Hospital Santo Tomás, quienes analizan el caso y dan una opinión para que el Consejo Técnico la exponga ante la autoridad que investiga. Nuñez considera que en Panamá los cirujanos plásticos están ejerciendo su profesión dentro del marco de la buena práctica y las denuncias que se han presentado son casos aislados.

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