Quinta ronda para el PRD
A sólo días antes que cambiemos de gobierno, Estados Unidos y Panamá están tratando de acelerar las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC). Pero el gobierno actual ha perdido toda credibilidad ante el pueblo panameño y estadounidense.
Mientras se reunían los negociadores en la Florida, el Departamento de Estado de Estados Unidos le quitaba las visas a ex ministros y funcionarios panameños, por supuesta corrupción.
El Canciller de Panamá, por otro lado, criticando a Estados Unidos por la revocatoria de visas de sus copartidarios y altos miembros del gobierno, mientras que Mireya Moscoso se voltea y condecora a los recién desvisados.
El TLC no es algo para tomar a la ligera, gobiernos anteriores han negociado tratados comerciales con otros países bajándonos los aranceles de manera desigual en detrimento de nuestras industrias. Como fue el caso de la industria de la manufactura, que prácticamente ha desaparecido en Panamá.
Aunque los TLC son necesarios para la maduración de una economía, tienen que ser bien negociados y no convertirse en la "negociación de moda."
Así fueron las mal manejadas negociaciones de la "segunda generación" de reformas del Fondo Monetario, que promovieron las privatizaciones de compañías estatales en Latinoamérica. Les podemos agradecer a Pérez Balladares y al Fondo Monetario por el alza de un 40% en nuestros recibos de luz y teléfono.
Irónicamente, puede ser que le toque a Martín Torrijos, quien también participó en las privatizaciones de la luz y teléfono, negociar el TLC con Estados Unidos. Sin embargo, tenemos que respaldar a nuestro nuevo presidente por el bien de Panamá; y como dijo Martín durante su campaña, hay que darle la oportunidad.
Es importante que el nuevo ministro de Comercio haga su tarea y no celebre mucho durante la toma de posesión de Martín Torrijos, porque las negociaciones tienen que darse lo antes posible. El gobierno de George W. Bush está a favor de acelerar éstas porque cree en el libre comercio.
Pero como escuchamos hace un par de semanas en la convención política de John Kerry, él no está a favor de los TLC. Cree en el proteccionismo de los trabajadores americanos, quienes, en su opinión, han sido desplazados por trabajadores en otras partes del mundo.
Elizabeth Becker, de The New York Times, reportó en abril de este año que John Kerry estaba en contra de un tratado de libre comercio con Centroamérica, porque piensa que el tratado no protege a los trabajadores estadounidenses que tienen que competir con compañías en Centroamérica que no siguen las reglas.
El gobierno actual tiene una razón legítima de tratar de acelerar las negociaciones, no obstante su falta de credibilidad y tiempo me deja concluir que es mejor que guinde los guantes ahora y le dé la oportunidad al gobierno de Martín Torrijos de negociar la quinta ronda del TLC.
Mientras se reunían los negociadores en la Florida, el Departamento de Estado de Estados Unidos le quitaba las visas a ex ministros y funcionarios panameños, por supuesta corrupción.
El Canciller de Panamá, por otro lado, criticando a Estados Unidos por la revocatoria de visas de sus copartidarios y altos miembros del gobierno, mientras que Mireya Moscoso se voltea y condecora a los recién desvisados.
El TLC no es algo para tomar a la ligera, gobiernos anteriores han negociado tratados comerciales con otros países bajándonos los aranceles de manera desigual en detrimento de nuestras industrias. Como fue el caso de la industria de la manufactura, que prácticamente ha desaparecido en Panamá.
Aunque los TLC son necesarios para la maduración de una economía, tienen que ser bien negociados y no convertirse en la "negociación de moda."
Así fueron las mal manejadas negociaciones de la "segunda generación" de reformas del Fondo Monetario, que promovieron las privatizaciones de compañías estatales en Latinoamérica. Les podemos agradecer a Pérez Balladares y al Fondo Monetario por el alza de un 40% en nuestros recibos de luz y teléfono.
Irónicamente, puede ser que le toque a Martín Torrijos, quien también participó en las privatizaciones de la luz y teléfono, negociar el TLC con Estados Unidos. Sin embargo, tenemos que respaldar a nuestro nuevo presidente por el bien de Panamá; y como dijo Martín durante su campaña, hay que darle la oportunidad.
Es importante que el nuevo ministro de Comercio haga su tarea y no celebre mucho durante la toma de posesión de Martín Torrijos, porque las negociaciones tienen que darse lo antes posible. El gobierno de George W. Bush está a favor de acelerar éstas porque cree en el libre comercio.
Pero como escuchamos hace un par de semanas en la convención política de John Kerry, él no está a favor de los TLC. Cree en el proteccionismo de los trabajadores americanos, quienes, en su opinión, han sido desplazados por trabajadores en otras partes del mundo.
Elizabeth Becker, de The New York Times, reportó en abril de este año que John Kerry estaba en contra de un tratado de libre comercio con Centroamérica, porque piensa que el tratado no protege a los trabajadores estadounidenses que tienen que competir con compañías en Centroamérica que no siguen las reglas.
El gobierno actual tiene una razón legítima de tratar de acelerar las negociaciones, no obstante su falta de credibilidad y tiempo me deja concluir que es mejor que guinde los guantes ahora y le dé la oportunidad al gobierno de Martín Torrijos de negociar la quinta ronda del TLC.