¿Quo vadis, Universidad?
Preservar, crear y transmitir cultura; brindar una adecuada educación, accesible a todos, la cual debe estar depositada en las mejores manos, al tiempo que le es indispensable mejorar y robustecer la calidad y la situación personal de todos aquellos a quienes se les encomienda la importante y elevada misión de formar a los ciudadanos y profesionales, son parte integrante de las tareas que viene rehuyendo la Universidad de Panamá.
Las principales y más altas autodenominadas "autoridades" de la Universidad de Panamá, han elaborado un "Anteproyecto de Ley de la Universidad de Panamá", mediante el cual se derogaría la Ley 11 de 8 de junio de 1981, la Ley 6 de 24 de mayo de 1991 y demás normas que le sean contrarias. Un total de 57 artículos, distribuidos en seis capítulos, intentan sentar las bases de nuestro principal centro educativo de enseñanza superior para mantener el país en el subdesarrollo, es decir la pobreza, la desigualdad y la dependencia. El mismo conserva los elementos propios de una institución aferrada a los privilegios y canonjías de los mandarines del patio y cada vez más alejada de los problemas de desarrollo del país. Así mismo, no logra definir su papel en la sociedad panameña. Se confirma en su contenido, lo ya señalado por otros catedráticos : "en estos momentos, en que los estamentos gubernamentales enquistados en los partidos y en los aparatos del poder se han desentendido de los retos que presenta el país, salta a la vista la falta de claridad por parte del proyecto de ley de la UP."
En efecto, el citado "Anteproyecto", concebido, elaborado y redactado a espaldas, sin participación real y efectiva de los universitarios y de la ciudadanía, no contiene ninguno de los progresos alcanzados por la humanidad en materia del derecho a la educación y plasmados en un número plural de textos de la UNESCO. No destaca la importancia del derecho a la educación para el disfrute de todos los demás derechos humanos y para el desarrollo de las personas y, olvida que sólo se puede disfrutar cabalmente del derecho a la educación en un atmósfera de libertad académica y de autonomía de la institución de educación superior.
Olvidando que las universidades fueron concebidas para difundir la luz, jamás para proyectar sombras, el "Anteproyecto" no toma en cuenta que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y el sentido de su dignidad, así como fortalecer el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales y la paz.
Quienes concibieron este "Anteproyecto" se han preocupado más de los aspectos "administrativos" y de los mecanismos "electorales" para mantener (se) determinados cargos, que de los principios relacionados con la educación.
Lejos de plasmar los mecanismos e instrumentos propios a la Universidad para promover y multiplicar la búsqueda y utilización del conocimiento al servicio de la investigación y al proceso de enseñanza-aprendizaje, el oscurantista "Anteproyecto", en el mejor espíritu vertical autoritario, coloca a las llamadas "autoridades" por encima de los estamentos universitarios y se olvida que estas llamadas "autoridades" son elegidas para obtener los objetivos que definen los estamentos docente, estudiantil y administrativo.
No existe, de hecho, un estamento de "autoridades", pero ellos lo crean en el Cap. 2 de un "Anteproyecto" que prefiere dedicar más de la mitad de sus artículos a las "autoridades universitarias" y al cómo podrían estas institucionalizar su permanencia en los cargos.
Toda institución de educación superior debe involucrarse en los problemas contemporáneos que enfrenta la sociedad. A tal fin, se nos enseña, los planes de estudio de dichas instituciones al igual que sus actividades deberán responder a las necesidades de la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, lo que se nos ofrece en este "anteproyecto", autoritario y antiacadémico es más de lo mismo que ha servido para distanciar a la Universidad de Panamá de su misión.
Una vez más es necesario apelar a lo que nos enseñó el maestro Octavio Méndez Pereira, primer Rector de la Universidad y quien nunca se hizo llamar "Rector Magnífico", cuando en el discurso pronunciado en el acto inaugural de la Universidad Nacional de Panamá el 7 de octubre de 1935, nos decía:
"Lo he creído siempre con fe inquebrantable, en las naciones débiles y pequeñas como la nuestra, sobre las cuales se ciernen los nubarrones del imperialismo, cultura general, ciencia e investigación significan, más que en ninguna otra, autonomía, personalidad y libertad efectivas. Por eso consideré siempre una obra del más elevado patriotismo la creación y formación de nuestra Universidad. Ella constituirá por derecho propio "por suficiencia y por solidaridad internacional en la cultura, el más avanzado vigía de nuestro pueblo y el más fuerte, consciente y eficaz defensor de nuestro destino".
15-07-04: Panamá considera infundadas las advertencias de Cuba sobre una eventual fuga de Posada.
22-08-04: Cuba amenaza con romper relaciones si la presidenta panameña, Mireya Moscoso, indulta a los cuatro anticastristas condenados en Panamá.
23-08-04: Panamá, en respuesta a las amenazas de Cuba, retira el lunes a su embajador en Cuba, Abraham Bárcenas.
24-08-04: Panamá exige al gobierno de Cuba el retiro del embajador cubano en el país centroamericano, Carlos Zamora.
25-08-04: Cuba reitera que romperá las relaciones con ese país si indulta a cuatro anticastristas.
26-08-04: El gobierno de Panamá anuncia el indulto que otorgó el 25 de agosto de 2004 a los cuatro anticastristas.
Las principales y más altas autodenominadas "autoridades" de la Universidad de Panamá, han elaborado un "Anteproyecto de Ley de la Universidad de Panamá", mediante el cual se derogaría la Ley 11 de 8 de junio de 1981, la Ley 6 de 24 de mayo de 1991 y demás normas que le sean contrarias. Un total de 57 artículos, distribuidos en seis capítulos, intentan sentar las bases de nuestro principal centro educativo de enseñanza superior para mantener el país en el subdesarrollo, es decir la pobreza, la desigualdad y la dependencia. El mismo conserva los elementos propios de una institución aferrada a los privilegios y canonjías de los mandarines del patio y cada vez más alejada de los problemas de desarrollo del país. Así mismo, no logra definir su papel en la sociedad panameña. Se confirma en su contenido, lo ya señalado por otros catedráticos : "en estos momentos, en que los estamentos gubernamentales enquistados en los partidos y en los aparatos del poder se han desentendido de los retos que presenta el país, salta a la vista la falta de claridad por parte del proyecto de ley de la UP."
En efecto, el citado "Anteproyecto", concebido, elaborado y redactado a espaldas, sin participación real y efectiva de los universitarios y de la ciudadanía, no contiene ninguno de los progresos alcanzados por la humanidad en materia del derecho a la educación y plasmados en un número plural de textos de la UNESCO. No destaca la importancia del derecho a la educación para el disfrute de todos los demás derechos humanos y para el desarrollo de las personas y, olvida que sólo se puede disfrutar cabalmente del derecho a la educación en un atmósfera de libertad académica y de autonomía de la institución de educación superior.
Olvidando que las universidades fueron concebidas para difundir la luz, jamás para proyectar sombras, el "Anteproyecto" no toma en cuenta que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y el sentido de su dignidad, así como fortalecer el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales y la paz.
Quienes concibieron este "Anteproyecto" se han preocupado más de los aspectos "administrativos" y de los mecanismos "electorales" para mantener (se) determinados cargos, que de los principios relacionados con la educación.
Lejos de plasmar los mecanismos e instrumentos propios a la Universidad para promover y multiplicar la búsqueda y utilización del conocimiento al servicio de la investigación y al proceso de enseñanza-aprendizaje, el oscurantista "Anteproyecto", en el mejor espíritu vertical autoritario, coloca a las llamadas "autoridades" por encima de los estamentos universitarios y se olvida que estas llamadas "autoridades" son elegidas para obtener los objetivos que definen los estamentos docente, estudiantil y administrativo.
No existe, de hecho, un estamento de "autoridades", pero ellos lo crean en el Cap. 2 de un "Anteproyecto" que prefiere dedicar más de la mitad de sus artículos a las "autoridades universitarias" y al cómo podrían estas institucionalizar su permanencia en los cargos.
Toda institución de educación superior debe involucrarse en los problemas contemporáneos que enfrenta la sociedad. A tal fin, se nos enseña, los planes de estudio de dichas instituciones al igual que sus actividades deberán responder a las necesidades de la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, lo que se nos ofrece en este "anteproyecto", autoritario y antiacadémico es más de lo mismo que ha servido para distanciar a la Universidad de Panamá de su misión.
Una vez más es necesario apelar a lo que nos enseñó el maestro Octavio Méndez Pereira, primer Rector de la Universidad y quien nunca se hizo llamar "Rector Magnífico", cuando en el discurso pronunciado en el acto inaugural de la Universidad Nacional de Panamá el 7 de octubre de 1935, nos decía:
"Lo he creído siempre con fe inquebrantable, en las naciones débiles y pequeñas como la nuestra, sobre las cuales se ciernen los nubarrones del imperialismo, cultura general, ciencia e investigación significan, más que en ninguna otra, autonomía, personalidad y libertad efectivas. Por eso consideré siempre una obra del más elevado patriotismo la creación y formación de nuestra Universidad. Ella constituirá por derecho propio "por suficiencia y por solidaridad internacional en la cultura, el más avanzado vigía de nuestro pueblo y el más fuerte, consciente y eficaz defensor de nuestro destino".
15-07-04: Panamá considera infundadas las advertencias de Cuba sobre una eventual fuga de Posada.
22-08-04: Cuba amenaza con romper relaciones si la presidenta panameña, Mireya Moscoso, indulta a los cuatro anticastristas condenados en Panamá.
23-08-04: Panamá, en respuesta a las amenazas de Cuba, retira el lunes a su embajador en Cuba, Abraham Bárcenas.
24-08-04: Panamá exige al gobierno de Cuba el retiro del embajador cubano en el país centroamericano, Carlos Zamora.
25-08-04: Cuba reitera que romperá las relaciones con ese país si indulta a cuatro anticastristas.
26-08-04: El gobierno de Panamá anuncia el indulto que otorgó el 25 de agosto de 2004 a los cuatro anticastristas.