Racionalización del gasto público
El Ministro de Economía y Finanzas ha presentado una serie de medidas tendientes a contribuir a la contención del gasto público, ya que la nación presenta un déficit de B/. 700 millones, herencia de la administración pasada. La iniciativa nos parece acertada y habla del interés del presente régimen en lograr un equilibrio económico que permita el normal desarrollo de la administración pública.
En algunos gobiernos y épocas, siempre hemos observado que los intereses partidistas, la burocracia, el nepotismo y la falta de mejores controles en el manejo de la cosa pública, han traído estados de desaceleración y de déficit presupuestario y, todo ello, lo pudimos constatar durante el gobierno mireyista dejando al país inmerso en una verdadera crisis económica. El momento que vive la nación en lo que respecta a su condición económica, es una magnífica oportunidad para que el presente gobierno realice un minucioso estudio que permita una verdadera austeridad y racionalización del gasto público. La administración de Martín Torrijos tiene apenas tres semanas de haberse iniciado y no es justo que el pueblo exija soluciones a la extrema pobreza, al desempleo y a la crisis económica, renglones que demandan más tiempo, estudio y esfuerzo para alcanzar el éxito.
Tenemos que advertir que un país en donde los intereses de los partidos están por encima del bienestar de los ciudadanos, en donde la burocracia mantiene a gran cantidad de funcionarios que piensan que su posición la deben a un partido, en donde el lazo familiar es credencial para desempeñarse en cualquier posición gubernamental, en donde magistrados, legisladores, ministros, etc., son una casta privilegiada, cuyos salarios representan un alto porcentaje del presupuesto nacional, en donde los privilegios y las prebendas para los mismos violan lo contemplado en la Constitución de que no habrá fueros ni privilegios, no puede salir de su estancamiento económico y eso, precisamente, es lo que ha ocurrido durante la gestión gubernamental pasada. Este es un lastre que viene de muchos gobiernos del pasado y es de urgencia que esta situación cambie en aras de una República que clama por nuevas estructuras para fortalecer la democracia, la libertad y la justicia social. Atendiendo al Pulso de Panamá de este diario, la palabra racionalización deriva de razón. Ello debe significar que el gasto público debiera atribuirse con el cerebro frío de la austeridad y no con la subjetividad ardiente del favoritismo político. Austeridad para que el Estado aplique a los hechos lo que sus voceros difunden con discursos. Austeridad, en fin, para que los políticos y los burócratas del Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral etc., no sigan desacreditándose, disfrutando un nivel de vida por encima de la población trabajadora.
Convocamos a la solidaridad de todos y cada uno de nosotros, solidaridad que tiene que expresarse desinteresadamente y lo más directo posible con las víctimas de este desastre.
El equipo nacional de Pastoral Social Cáritas está en contacto con la Pastoral Social Arquidiocesana, que anima y coordina el trabajo social de la Iglesia en las parroquias afectadas.
(*) Coordinador de Pastoral Social Cáritas Panamá.
En algunos gobiernos y épocas, siempre hemos observado que los intereses partidistas, la burocracia, el nepotismo y la falta de mejores controles en el manejo de la cosa pública, han traído estados de desaceleración y de déficit presupuestario y, todo ello, lo pudimos constatar durante el gobierno mireyista dejando al país inmerso en una verdadera crisis económica. El momento que vive la nación en lo que respecta a su condición económica, es una magnífica oportunidad para que el presente gobierno realice un minucioso estudio que permita una verdadera austeridad y racionalización del gasto público. La administración de Martín Torrijos tiene apenas tres semanas de haberse iniciado y no es justo que el pueblo exija soluciones a la extrema pobreza, al desempleo y a la crisis económica, renglones que demandan más tiempo, estudio y esfuerzo para alcanzar el éxito.
Tenemos que advertir que un país en donde los intereses de los partidos están por encima del bienestar de los ciudadanos, en donde la burocracia mantiene a gran cantidad de funcionarios que piensan que su posición la deben a un partido, en donde el lazo familiar es credencial para desempeñarse en cualquier posición gubernamental, en donde magistrados, legisladores, ministros, etc., son una casta privilegiada, cuyos salarios representan un alto porcentaje del presupuesto nacional, en donde los privilegios y las prebendas para los mismos violan lo contemplado en la Constitución de que no habrá fueros ni privilegios, no puede salir de su estancamiento económico y eso, precisamente, es lo que ha ocurrido durante la gestión gubernamental pasada. Este es un lastre que viene de muchos gobiernos del pasado y es de urgencia que esta situación cambie en aras de una República que clama por nuevas estructuras para fortalecer la democracia, la libertad y la justicia social. Atendiendo al Pulso de Panamá de este diario, la palabra racionalización deriva de razón. Ello debe significar que el gasto público debiera atribuirse con el cerebro frío de la austeridad y no con la subjetividad ardiente del favoritismo político. Austeridad para que el Estado aplique a los hechos lo que sus voceros difunden con discursos. Austeridad, en fin, para que los políticos y los burócratas del Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral etc., no sigan desacreditándose, disfrutando un nivel de vida por encima de la población trabajadora.
Convocamos a la solidaridad de todos y cada uno de nosotros, solidaridad que tiene que expresarse desinteresadamente y lo más directo posible con las víctimas de este desastre.
El equipo nacional de Pastoral Social Cáritas está en contacto con la Pastoral Social Arquidiocesana, que anima y coordina el trabajo social de la Iglesia en las parroquias afectadas.
(*) Coordinador de Pastoral Social Cáritas Panamá.