¿Racismo en Panamá?
A un joven se le impide entrar a un centro de recreación porque su piel es oscura. La gente mira despectivamente y se aparta de una indígena ngobe buglé en un supermercado de una ciudad del interior. En un retén en una avenida céntrica de la capital la policía baja y registra a los negros que manejan o están en los autos. Las batidas seleccionan y apresan más a los jóvenes negros y acholados. El anuncio para un puesto de secretaria señala que la candidata sea de "buena presencia" y piden foto. Existen personas que no pueden poner el nombre del barrio donde viven pues no conseguirán empleo. En un programa juvenil de TV se estigmatiza a las jóvenes de los barrios populares como "racatacas". Los asiáticos de un minisúper son agredidos permanentemente. Una madre se opone a un matrimonio interracial porque "hay que adelantar la raza". Todos estos ejemplos no son inventos sino casos reales, ¿y no era que no había racismo ni discriminación en Panamá?
¿De dónde viene esta situación? A partir de la conquista y colonia española se inicia la configuración del mito étnico racial, que se basa en la supuesta superioridad de los conquistadores sobre los conquistados. Los indígenas, negros y mestizos criollos sienten en carne propia la dureza del mito, por verse marginados de poder acceder a determinados oficios y cargos públicos al no ser españoles de origen. La amurallada ciudad de Panamá los expulsaba cada atardecer hacia el extramuros del arrabal santanero sin ningún miramiento. La reacción no se hizo esperar expresada en el cimarronaje negro y la resistencia indígena frente a la represión o la asimilación como desafío frente al mito étnico racial.
En América Latina, la independencia del dominio ibérico expresa el traspaso del mito de la nobleza peninsular a las elites criollas.
Hoy existe más conciencia en la sociedad sobre la discriminación étnica racial, de género y condición social, y se ha logrado avances significativos en estos aspectos. Pero queda mucho camino por andar pues muchas de estas concepciones y prácticas discriminatorias se han interiorizado en la sociedad y la practican todos los sectores sociales muchas veces en forma inconsciente. El primer paso es aceptar que la discriminación existe y señalar dónde. Es importante entonces contrarrestar esas áreas críticas con medidas diversas principalmente a través de la educación y concientización, y ésta debe ser una tarea de la sociedad entera.
En el próximo Censo se incluyen preguntas para conocer la situación de los negros o afro-descendientes en Panamá, pues los pueblos indígenas ya están incorporados en el proceso. La invisibilidad en la data demográfica de las mujeres y hombres afro descendientes ha impedido saber quiénes son, cuántos son, dónde están y cómo viven, y ha sido un obstáculo para que se adopten políticas y programas incluyentes que contribuyan a eliminar el racismo y discriminación racial.
Se ha comprobado la alta incidencia genética negra e indígenas en la población panameña, así que en el momento del censo practiquemos el auto reconocimiento y la valoración de la identidad, porque aquí para muchos, el que no tiene de congo tiene de carabalí, como reza el refrán. (raulleisr@hotmail.com)