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Radiografía de los candidatos


Quien asuma la presidencia el 1 de septiembre de 1999, deberá poner en acción un verdadero programa de desarrollo que incluya a todos los sectores de la vida nacional y no solamente los de un grupo político o económico como ha sido la nefasta práctica en los últimos treinta años.
Panamá se enfrentará a una gran responsabilidad con la comunidad internacional "la Administración eficiente del Canal de Panamá", demostrar nuestra capacidad y profesionalismo lo que nos posicionará como una nación preparada para asumir los retos del nuevo milenio.
Es hora que los panameños exijamos a los que aspiran a ocupar la Primera Magistratura de la República, que salgan a la palestra pública con un discurso de propuestas y depongan las actitudes ofensivas y las acusaciones ridículas que en nada contribuyen a solucionar los problemas de los panameños. Pretender rehuir los debates, es una verdadera falta de respeto para con los que exigimos el derecho a escuchar y evaluar las diferentes ofertas electorales.
Dice un viejo refrán: "Dime con quién andas y te diré quién eres", pues bien, sólo hace falta dar una mirada a todos los candidatos y nuestra elección no será difícil. Por un lado el candidato oficialista Martín Torrijos, quien representa el continuismo de la fracasada política económica y social del actual gobierno, utiliza como carta credencial el hecho que es hijo del fallecido General Omar Torrijos (la capacidad de gobernar no se hereda); aunado a esto, flaco favor podrán hacerle el grupo de asesores que lo acompañan en su aventura política, todos ellos prominentes ejecutores de las acciones de su mentor Ernesto Pérez Balladares, rechazado abrumadoramente por el pueblo panameño el pasado 30 de agosto.
Cómo puede Martín Torrijos prometer a nuestra gente la solución de sus problemas, cuando en cuatro años como viceministro de Gobierno, jamás dijo nada ante el atropello a los trabajadores, ante la desprotección total de los productores de nuestro interior que hoy tristemente tienen que regalar sus productos porque este gobierno, del cual él es parte, ha sido incapaz de crear las condiciones necesarias para que el productor obtenga dignamente los ingresos de su trabajo; él es culpable por omisión, de la tragedia que vive el pueblo panameño con la privatización del INTEL y el IRHE, y ahora ¿con qué moral puede decir que se opone a la venta del IDAAN?
Y qué decir de su ejecutoria como alto funcionario del engranaje gubernamental, en materia de transporte, el hacinamiento en las cárceles, las leyes mordaza y tantos otros problemas en los que Martín mantuvo un silencio cómplice. Sin embargo el tan criticado aumento a los ministros y viceministros implicaba que utilizarían sus superdotadas mentes para dar solución a estos problemas.
Con Martín Torrijos en la presidencia veremos cinco años más de lo mismo, cinco años más del uso de nuestras instituciones gubernamentales como fincas propias, cinco años más de atropellos a los que menos tienen, cinco años más de "el pueblo en el poder".
Por otro lado, tenemos a la candidata arnulfista, quien no ha proyectado capacidad y profesionalismo, lamentablemente jamás podremos verla en un debate público, donde se discutan temas tan importantes como el desarrollo económico, mejoras a la educación, el fomento a la inversión extranjera, la generación de empleos que tantos miles de panameños esperan. Quienes la acompañan son figuras cuyo desgaste no despierta esperanzas en nuestro pueblo. Seriamos poco responsables si confiamos el destino de nuestra patria a personas con tan limitada visión de futuro.
Pero no todo está perdido. Se presenta una nueva figura que no permitirá que se nos encajone en una elección entre malos y peores. El no es un político de profesión sino un hombre que ve la política como una forma de revertir a Panamá, por medio de su capacidad y trabajo las oportunidades que este suelo le ha brindado. No es un político de profesión porque contrario a lo que todos(as) hacen no se maneja con demagogia y rompe con los esquemas tradicionales.
Un hombre con la solvencia moral necesaria para hablar de la importancia de la unidad familiar como base para lograr una sociedad en la cual reinen los valores éticos en las acciones de cada uno de sus ciudadanos. Alberto Vallarino un empresario cuyo profesionalismo probado lo ha llevado al éxito empresarial que ha generado empleos y contribuido al desarrollo de la empresa privada en el país, situación que le ha permitido conocer los problemas y plantear soluciones concretas.
Dejemos de hacer política con los muertos, aprendamos de nuestro pasado y busquemos las propuestas que nos llevarán a un futuro, donde juntos construiremos un Panamá grande, justo y lleno de oportunidades. Preparémonos para que el 2 de mayo, emitamos un voto a conciencia, producto del análisis serio de las propuestas. ¡Es evidente que Alberto Vallarino es la mejor alternativa!

101 años de Panamá América

 
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