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Raíces


"Partus sequitur ventrem" La cría sigue a la madre. Se traduce y se utiliza de distintas maneras, aunque una manera es la de identificar las raíces.

El 7 de octubre pasado, el comité católico de la comunidad del corregimiento El Espinal, de Guararé con motivo de su fiesta patronal Nuestra Señora del Rosario me invitó a presidir la Eucaristía y me honraron con un pergamino en reconocimiento meritorio como sacerdote de raíces de ese lugar.

En verdad, nací en la ciudad de Panamá pero de madre oriunda de El Espinal de numerosa familia, de ahí mis raíces. Agradezco tanta nobleza de esa comunidad por cuyo progreso han trabajado y contribuido muchas personas ya mayores y otras muy ilustres ya desaparecidas por las cuales hacemos una oración de recuerdo agradecido. De las cuales se hicieron menciones honoríficas al final del acto.

Rara será la persona que viva en la ciudad o en la metrópoli que no tenga sus raíces en alguna región del interior de nuestra república.

En ciertas fechas del año, en unas más y en otras menos, las noticias no pueden dejar de anotar el hecho del éxodo al interior de la república con los atascamientos de vehículos, o con las multitudes de personas que acuden a los terminales del transporte colectivo para abordar el vehículo que los trasladará o a algún lejano paraje, escondido en algún desvío del camino, o a un sitio más cercano a la capital. Así ora para Carnavales, ora para Semana Santa o para el Día de la Madre o para la celebración de la Navidad hacen noticia las multitudes personas con todos sus tiliches viajan esperanzados de volver a sus raíces.

A veces las raíces pueden ser remotas, bisabuelo o bisabuela o tatarabuelo o tatarabuela que eran oriundos de aquella villa fronteriza o solemos oímos decir mi gente era de aquí más cerca , y a veces el mismo extranjero que ya está establecido en este país su consorte panameña tiene sus raíces en el centro del país, por tanto él también es de "allá".

Es hermoso, agradable el apreciar esos hábitos de pertenencia y cuan desagradable y detestable cuando uno niega sus raíces. No pondré ejemplos de nombres o apellidos para no buscarme un innecesario debate.

Honrar las raíces significa conocerlas bien, el tener claro el árbol genealógico bien averiguado, para apreciar el crecimiento progresista de la familia, y saber que todos venimos de antepasados sobre todo trabajadores y no de la mente de Júpiter.

101 años de Panamá América

 
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