Rayos y centellas
La operación internacional Océanos Gemelos liderada por la DEA, supuestamente desarticuló una de las organizaciones criminales más poderosas dedicada al tráfico de armas, drogas y blanqueo de capitales.
Posterior a esta operación se registraron otros hechos álgidos; Franklin Brewster Jefe de la UEIS murió envenenado, Patricio Candanedo, Fiscal de Drogas en ese entonces presentó renuncia irrevocable por falta de apoyo y un “clima de hostilidad” en sus labores, de la mano otros 3 funcionarios de la unidad de análisis financiero de la fiscalía de Drogas abandonaron sus puestos, la UEIS quedó prácticamente desmembrada, otros dos de sus detectives fueron acusados y privados de libertad por envenenar a Brewster. El ex presidente Martín Torrijos solicitó a la ex directora de la UAF Delia Cárdenas que pusiera su cargo a disposición, los bancos donde aparecían cuentas de la supuesta organización criminal se fusionaron con otros y, para rematar, la Embajada de los Estados Unidos en Panamá presentó a las autoridades documentos que carecen de autenticidad y credibilidad en la asistencia que realizó sobre la muerte de Brewster.
Ayú Prado indicó (2007) que estaban pendientes de captura 39 personas del caso Rayo; empresarios, políticos y cuatro funcionarios más. Pero no hubo ninguna nueva detención, pareciera que la célula criminal operó sola; no requirió de la complicidad de ninguna entidad gubernamental en su logística. ¿Por qué no hay ningún oficial de cumplimiento, banquero, miembros de la UAF, la Superintendencia, o el Consejo de Seguridad procesado en el caso? ¿No detectaron transacciones sospechosas? ¿Acaso nadie notó la presencia y actividad de semejante red criminal en tantos años?
¿Por qué la Embajada no responde sobre su propia actuación? Quisiera exhortar a la honorable embajadora Bárbara Stephenson, y/o al Departamento de Estado, a que aclaren la situación; el respeto y la dignidad de un pueblo forman parte de la integridad nacional.