A razón de 0.20 se pagarán consultas al 102
En el día de ayer la operadora del 102, gentilmente me informó que a partir del 1 de mayo de 2000, las consultas al 102 hay que pagarlas a razón de 0.20, lo que resulta excesivo. Tan codiciosa medida de la Cable & Wireless tiene como objetivo desangrar nuestros ya muy explotados bolsillos, pues todo indica que en un santiamén quiere sacar una descomunal ganancia, así como resarcirse de no sabemos lo que ciertamente ha invertido en la consecución de la precipitada y leonina contratación, concedida por los sabios del PRD, partido cuya génesis responde al servilismo castrense y su existencia a una clientela política amaestrada en eso de vivir a expensas del erario público y hasta de enriquecimientos producto de las movidas chuecas que les ha permitido el ejercicio absoluto del poder.
Muchos de los millonarios contratos que han realizado los perredes, desprenden sobradas dudas sobre sus integridades por la falta de transparencia, no digamos en la etapa privada de la negociación, sino en las posteriores, puesto que interpretan que la ciudadanía no tiene derecho a explicaciones detalladas sobre los puntos negociados. Ha sido así, puesto que no hemos tenido un solo gobierno del perrede que pueda reclamarse que haya existido el contrapeso entre los órganos del Estado, créanme que de haber sido Ernesto Pérez B. el que hubiere propuesto el frenético plan Juliao, con la aplanadora que gracias al fraude legislativo de 1994 contaba, ya la hubieran aprobado como buenos corderos que probaron ser.
Hace unos meses consulté al 102 el número de la Defensoría Pública en Las Palmas, el facilitado resultó errado. Volví a consultar, me dieron otro y, también. Terminé pagando dos llamadas inútiles de larga distancia. Los números telefónicos cambian y hasta dejan de ser funcionales por muchísimas circunstancias (mudanza, nuevos usuarios, centralización de números en las empresas, no pago del servicio, etc.). La guía telefónica que nos proporcionan, con números telefónicos en tipo de letra y tamaños prácticamente inelegibles, se publica y distribuye cada año; por supuesto que para cuando lo hacen, un número considerable de datos han variado.
La variable en tan sólo un prudente 5% en la guía anual, amerita que cada trimestre o cuando menos por semestre, le faciliten a los usuarios un complemento que corrija los cambios; de otra manera, ocurrirá que el usuario tendrá que consultar obligatoriamente al 102 para conocer el cambio o la inclusión de nuevos usuarios.
Considero que el Ente Regulador debe exigirle a C & W varias condiciones antes de que implante el cobro al 102: Primero, que las hojas de la guía telefónica tengan un mayor grosor (peso) y que sean empastadas con una cola de alta calidad adhesiva, puesto que actualmente se desprenden con un uso apenas moderado, que será bastante mayor con el nuevo cargo. Segundo, que se escoja un tipo de letra que permita que el 6 no se confunda con el 8 y, de un tamaño legible, sea que para ello se requieran dos tomos. Tercero, que se publiquen y distribuyan trimestralmente un complemento que actualice la guía anual. Cuarto: Un estudio que determine los costos reales que tiene la prestación del servicio del 102 y, por supuesto, una rebaja substancial a la exorbitante tarifa que pretenden cobrarnos. Todo se resume en que si se quiere ganar, se tiene que invertir en mejoras y, por repercusión, en cobros justos a sus clientes.
¿Hará su trabajo el generoso Ente Regulador?
Muchos de los millonarios contratos que han realizado los perredes, desprenden sobradas dudas sobre sus integridades por la falta de transparencia, no digamos en la etapa privada de la negociación, sino en las posteriores, puesto que interpretan que la ciudadanía no tiene derecho a explicaciones detalladas sobre los puntos negociados. Ha sido así, puesto que no hemos tenido un solo gobierno del perrede que pueda reclamarse que haya existido el contrapeso entre los órganos del Estado, créanme que de haber sido Ernesto Pérez B. el que hubiere propuesto el frenético plan Juliao, con la aplanadora que gracias al fraude legislativo de 1994 contaba, ya la hubieran aprobado como buenos corderos que probaron ser.
Hace unos meses consulté al 102 el número de la Defensoría Pública en Las Palmas, el facilitado resultó errado. Volví a consultar, me dieron otro y, también. Terminé pagando dos llamadas inútiles de larga distancia. Los números telefónicos cambian y hasta dejan de ser funcionales por muchísimas circunstancias (mudanza, nuevos usuarios, centralización de números en las empresas, no pago del servicio, etc.). La guía telefónica que nos proporcionan, con números telefónicos en tipo de letra y tamaños prácticamente inelegibles, se publica y distribuye cada año; por supuesto que para cuando lo hacen, un número considerable de datos han variado.
La variable en tan sólo un prudente 5% en la guía anual, amerita que cada trimestre o cuando menos por semestre, le faciliten a los usuarios un complemento que corrija los cambios; de otra manera, ocurrirá que el usuario tendrá que consultar obligatoriamente al 102 para conocer el cambio o la inclusión de nuevos usuarios.
Considero que el Ente Regulador debe exigirle a C & W varias condiciones antes de que implante el cobro al 102: Primero, que las hojas de la guía telefónica tengan un mayor grosor (peso) y que sean empastadas con una cola de alta calidad adhesiva, puesto que actualmente se desprenden con un uso apenas moderado, que será bastante mayor con el nuevo cargo. Segundo, que se escoja un tipo de letra que permita que el 6 no se confunda con el 8 y, de un tamaño legible, sea que para ello se requieran dos tomos. Tercero, que se publiquen y distribuyan trimestralmente un complemento que actualice la guía anual. Cuarto: Un estudio que determine los costos reales que tiene la prestación del servicio del 102 y, por supuesto, una rebaja substancial a la exorbitante tarifa que pretenden cobrarnos. Todo se resume en que si se quiere ganar, se tiene que invertir en mejoras y, por repercusión, en cobros justos a sus clientes.
¿Hará su trabajo el generoso Ente Regulador?