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Reacción o abstencionismo


En mi libro "Senderos y reflexiones", de reciente publicación, hice alusión a la conveniencia de hacer de los actos de plena democracia, la obligatoriedad del ejercicio de los mismos. Me refería a las elecciones populares y, al caso específico, al referéndum, como una expresión especial de los ciudadanos de ejercer sus derechos en la toma de decisiones vitales para el país. La obligatoriedad, en el próximo evento nacional, relacionado con la construcción del tercer juego de esclusas y ampliación del Canal , debe ser enfocado como un deber y un derecho que no podemos eludir.
La Constitución Nacional, dedica un capítulo excepcional a este tema y la lógica nos indica que la participación a este acto que marca un hito en la historia, no puede apreciarse con irresponsabilidad. El Sí o el No, de acuerdo con la conciencia analítica que cada cual adopte, tiene que ser el reflejo del mejor camino, señalando con objetividad las ventajas o desventajas que se deriven de este crucial momento, para hacerle frente a los procesos de cambios y de un mundo globalizado.
Aprecio, sin embargo, cuatro corrientes en la decisión futura ante el referéndum aludido. Una porción de panameños que por naturaleza se abstendrán de este proceso, argumentando que no está en juego intereses políticos. De manera que no es atractiva su presencia en las urnas. Otra línea, quizás un poco más recalcitrante, se refiere a los miembros de "patria nueva", actualmente en el poder, pero que abrigan una extremada frustración política. Son los frustrados políticos afectos al régimen. Esa conducta radical, podría estar entre un voto No o el abstencionismo, como un voto castigo. Asoma, en esta lógica apreciación, el sector que de hecho representa el voto en contra que puede estar conformado por los partidos opositores o por los ciudadanos que abiertamente han manifestado su oposición al referéndum. Finalmente, la corriente del Sí, constituida por los afectos al régimen y por aquellos que, directa o indirectamente, están involucrados al Gobierno de Patria Nueva y los que consideran que es una correcta toma de decisión. Pero sería un engaño por parte del gobierno, el de festejar el triunfo del Sí, en caso positivo, como un éxito de su gestión. Sería un error pensar que ello acondicionaría las próximas elecciones. Como, igualmente, sería una falta de tacto, votar No, para castigar la gestión gubernamental del Presidente Torrijos, matizada debido a promesas incumplidas. Esos dos extremos, deben colocarse en una balanza histórica, ante la magnitud del gran compromiso constitucional.
"La declaración de que la entrada del Canal es vulnerable a derrames de combustible es cierta, pero no debe ser motivo de alarma. Es vulnerable ciertamente porque tanto en los buques que navegan en el área como en los centros de almacenaje está presente ese producto (crudo o derivado de petróleo) que pudiese en caso de algún accidente, quedarse derramado en el agua", dijo Arcelio H. Hartley, director interino del departamento de Operaciones Marítimas de la ACP.
Agregó que la situación no es nueva, pues tanto los buques como los terminales portuarios han manejado esos productos desde casi toda la existencia del Canal de Panamá, y es precisamente por las medidas de seguridad desarrolladas en torno a las actividades relacionadas, que se ha logrado tener muy pocos incidentes de esta naturaleza.
Manifestó que el mapa de sensibilidad es parte de un plan de contingencia que se ha desarrollado y que está siendo mejorado todos los años para atender de forma rápida y eficaz todo incidente de derrame.
El propósito es minimizar cualquier impacto que pueda tener y en particular prevenir que haya impactado en áreas sensitivas.
Hartley recordó que esa entidad da respuesta primordialmente a incidentes que ocurran en aguas del Canal de Panamá, mientras que la compañía OPC que mantiene un contrato con el Estado, es responsable de atender las otras áreas que registren derrames.
En la AMP se trabaja en un plan de contingencia con varias instituciones.
Están por terminarse cuatro capítulos que incluyen los lineamientos internacionales de ARPEL (Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en América y el Caribe).
Hay una fase que deben cubrir en la AMP, como es levantar mapas de sensibilidad para manejar adecuadamente los derrames de hidrocarburos.
Lo último se refiere a conocer cómo se están moviendo las corrientes en el área, cuál es la flora y fauna afectada, entre otros factores.
Igualmente se desarrollan inspecciones sobre las temperaturas a las que son trasegados los combustibles, verificando la conexión y desconexión de mangueras, además se verifican los números de las barcazas, en caso de incidentes.
Existe un acuerdo con el National Response Team de Estados Unidos para recibir ayuda de esta organización en caso de una emergencia mayor en el área del Canal.
Jovan Vukelja, presidente de Ocean Pollution indicó que el contrato que tiene esta compañía con la AMP es de 20 años, de los que han pasado ocho.
Cuando hay un derrame, se contiene el combustible con un material para que no avance, luego se recoge mecánicamente sacándolo del agua y se bombea a un tanque.

101 años de Panamá América

 
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