Readiestramiento y reorientación
Sin la menor duda, la época militarista panameña dio un fuerte impulso al manejo corrupto de la gestión gubernamental. Por muchos años tanto militares como civiles aprovecharon la oportunidad para enriquecerse a costillas del pueblo. Una costumbre que tanto perdura es difícil de deshacer sin un esfuerzo profesional dirigido a la función de readiestramiento y reorientación de determinadas instituciones tanto privadas como los partidos políticos, o públicas como lo es la gestión policiva. En esta ocasión no hablaremos de la Asamblea Nacional o de la Corte Suprema de Justicia.
Con la caída de los militares, al llegar el Panameñismo al poder junto a la Democracia Cristiana de esa época, perdieron de vista la real necesidad de borrón y cuenta nueva. La excusa: respeto a la institucionalidad. ¿Cuál institucionalidad? Nadie lo ha podido explicar. Lógico, la misma no existía.
Nos quedamos con un garabato constitucional cuyos ajustes posteriores no tocaron el núcleo de la problemática enfrentada. Bueno ese tema ya lo he tocado en diferentes oportunidades y lamentablemente parece haber caído en oídos sordos; por lo menos fue escrito.
Hablemos de un tema en particular: La Policía Nacional. Esta organización institucional compleja y mal acostumbrada por la época de marras, se le somete a una administración desconocida para ellos y muy por encima se le da una capa de barniz sin mayor profundidad. Su jerarquía, de sargentos para arriba, fue sometida a una visión de administración civil. El natural desprecio hacia todo lo que fuese militar, sin duda justificado en ese entonces, no permitió los grados de objetividad necesarios para reorganizar la institución policiva vía procesos profesionales de readiestramiento y reorientación, los cuales podrían incluso requerir tratamiento psiquiátrico y psicológico.
Hoy la oportunidad se le presenta al nuevo Gobierno, enfrentado este a una inseguridad ciudadana sin precedentes y con peligros del aumento de esta en aéreas de mayor peligrosidad.
Considero que el despido reciente de personal y vacaciones a las que se les ha sometido a otros, puede traer más problemas que soluciones. En cada caso, además de la causa genérica que motivo la acción, debe estudiarse el potencial caso por caso y someterlos a un sistema de readiestramiento y reorientación; naturalmente, para esto se necesita una organización capacitada para estos procesos, conocidos y aplicados por el sistema policivo norteamericano. Los años de experiencia individual de los afectados hay que tomarlos en cuenta.