Realidad del sector agropecuario
He notado que en los últimos meses ha habido mucha actividad periodística y opiniones de expertos en el sector agropecuario panameño con motivo del ALCA y el TLC, así como la situación real de los productores nacionales. Hay comentarios negativos y positivos respecto al agro y las estrategias de negociación, protección de rubros, subsidios, etc. Pero, no parece haber una comprensión realista de la situación de Panamá, como país pequeño, en medio de una vorágine de intereses y un mercado global.
Por lo anterior, es importante que se tomen en cuenta las realidades existentes, sin pasiones ni nacionalismos, ya que de otro modo se cometerá un enorme error y fracaso.
1) Oferta-cantidad. Hay que tener en la conciencia que Panamá es un productor agrícola casi insignificante en el contexto global. Inclusive, a nivel regional es un país considerado con un sector agrícola pequeño y un sector industrial más pequeño aún.
Recordemos que el sector agropecuario representa menos del 10% del PIB en esta nación, y que algunos especialistas consideran que es "sacrificable" a cambio del concepto de "país de servicio". Esto significa que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos (EU) y Panamá no tiene motivos técnicos o de mercado o económicos, sino sólo políticos. La "oferta" de Panamá en el TLC es realmente muy pequeña en un mercado global de miles de millones de dólares, lo que puede ser positivo para el país, pues la negociación de la protección de algunos rubros como arroz, carne, pollos, leche, etc. sería posible debido a que la cantidad que puede ofertar la nación es tan pequeña que no afectaría el mecanismo de mercado global.
2) El TLC. Es importante considerar que el TLC, como su nombre lo dice, es un tratado "comercial", no de productores. Sus consecuencias son, sin duda, la destrucción del sector agropecuario a cambio del fortalecimiento del comercio internacional.
Ello es lógico porque Panamá posee costos de producción agrícola muy altos y no puede competir en casi nada con otros países. Es mucho más rentable comprar los productos procesados o frescos en otras naciones, mucho más baratos y venderlos en el mercado local con enormes ganancias. Hoy existen en los supermercados panameños mangos de Perú y Brasil. De hecho, ya hay grandes consorcios que se dedican a este negocio. Si se eliminan los aranceles de importación de todos los productos agropecuarios, los países tendrían que legislar para que las importaciones sean también libres y no monopolizadas o cartelizadas.
3) Las agroexportaciones de Panamá como camarones, melón, sandia, zapallo, etc., dependen, por supuesto del mercado internacional, que es estacional. Otras hortalizas se pueden exportar cuando el clima no permite su cultivo en EU o Europa. Lo mismo vale para los frutales tropicales. Sin embargo, no hay que dejar de considerar que esta oferta panameña es diminuta y está, en parte y de cierto modo, subsidiada.
También hay un mercado de productos agrícolas de calidad, locales, que pueden competir con los importados. Para esto es necesario la modernización de los sistemas de producción. Además están los productos orgánicos que tienen un mercado creciente, pero que necesitan de tecnologías nuevas y certificaciones de calidad.
El caso de la carne, por ejemplo, es una situación casual, originada por el desbalance del mercado por la aparición de casos de "Vacas Locas" en EU y Canadá. Panamá puede vender carne a países europeos o asiáticos, pero ¿qué cantidad? Sin duda, la oferta de carne panameña no va a cambiar el mercado mundial ni los precios. Este es un rubro protegido y subsidiado en el país. ¿Qué pasará si se eliminan las protecciones?
Otro rubro del que se habla mucho es la papa. Sus costos de producción en el país son comparativamente muy altos. Las áreas plantadas de papa son pequeñas. Se puede importar a precios muchos más bajos. También es un producto protegido. Al final, la producción de papa desaparecerá de esta nación.
Por las razones antes mencionadas, Panamá no necesita, desde el punto de vista agropecuario, el TLC. No obstante, todos saben que ese tratado comercial es una imposición del proyecto de globalización de EU y se va a firmar de cualquier forma. Es, como se menciona antes, una decisión política y lo único que se puede hacer es negociar un TLC que sea menos lesivo para el país, como lo ha hecho Costa Rica; pero, para ello, los negociadores deben ser personas relacionadas con la producción, no teóricos académicos, ni representantes de los comerciantes.
La "modernización" del agro será posible si se importan tecnologías y se traen a suelo panameño expertos de otros países, ya que aquí, como dijo hace poco un ministro de Estado, no existen tecnologías, pues el IDIAP "no camina".
En la situación agropecuaria panameña sólo existe un camino. La retórica sobre el futuro del agro es repetitiva y vana, si se considera que no se puede elegir. No existen personas ni oportunidades que tomen decisiones importantes en beneficio de los productores agrícolas.
Por lo anterior, es importante que se tomen en cuenta las realidades existentes, sin pasiones ni nacionalismos, ya que de otro modo se cometerá un enorme error y fracaso.
1) Oferta-cantidad. Hay que tener en la conciencia que Panamá es un productor agrícola casi insignificante en el contexto global. Inclusive, a nivel regional es un país considerado con un sector agrícola pequeño y un sector industrial más pequeño aún.
Recordemos que el sector agropecuario representa menos del 10% del PIB en esta nación, y que algunos especialistas consideran que es "sacrificable" a cambio del concepto de "país de servicio". Esto significa que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos (EU) y Panamá no tiene motivos técnicos o de mercado o económicos, sino sólo políticos. La "oferta" de Panamá en el TLC es realmente muy pequeña en un mercado global de miles de millones de dólares, lo que puede ser positivo para el país, pues la negociación de la protección de algunos rubros como arroz, carne, pollos, leche, etc. sería posible debido a que la cantidad que puede ofertar la nación es tan pequeña que no afectaría el mecanismo de mercado global.
2) El TLC. Es importante considerar que el TLC, como su nombre lo dice, es un tratado "comercial", no de productores. Sus consecuencias son, sin duda, la destrucción del sector agropecuario a cambio del fortalecimiento del comercio internacional.
Ello es lógico porque Panamá posee costos de producción agrícola muy altos y no puede competir en casi nada con otros países. Es mucho más rentable comprar los productos procesados o frescos en otras naciones, mucho más baratos y venderlos en el mercado local con enormes ganancias. Hoy existen en los supermercados panameños mangos de Perú y Brasil. De hecho, ya hay grandes consorcios que se dedican a este negocio. Si se eliminan los aranceles de importación de todos los productos agropecuarios, los países tendrían que legislar para que las importaciones sean también libres y no monopolizadas o cartelizadas.
3) Las agroexportaciones de Panamá como camarones, melón, sandia, zapallo, etc., dependen, por supuesto del mercado internacional, que es estacional. Otras hortalizas se pueden exportar cuando el clima no permite su cultivo en EU o Europa. Lo mismo vale para los frutales tropicales. Sin embargo, no hay que dejar de considerar que esta oferta panameña es diminuta y está, en parte y de cierto modo, subsidiada.
También hay un mercado de productos agrícolas de calidad, locales, que pueden competir con los importados. Para esto es necesario la modernización de los sistemas de producción. Además están los productos orgánicos que tienen un mercado creciente, pero que necesitan de tecnologías nuevas y certificaciones de calidad.
El caso de la carne, por ejemplo, es una situación casual, originada por el desbalance del mercado por la aparición de casos de "Vacas Locas" en EU y Canadá. Panamá puede vender carne a países europeos o asiáticos, pero ¿qué cantidad? Sin duda, la oferta de carne panameña no va a cambiar el mercado mundial ni los precios. Este es un rubro protegido y subsidiado en el país. ¿Qué pasará si se eliminan las protecciones?
Otro rubro del que se habla mucho es la papa. Sus costos de producción en el país son comparativamente muy altos. Las áreas plantadas de papa son pequeñas. Se puede importar a precios muchos más bajos. También es un producto protegido. Al final, la producción de papa desaparecerá de esta nación.
Por las razones antes mencionadas, Panamá no necesita, desde el punto de vista agropecuario, el TLC. No obstante, todos saben que ese tratado comercial es una imposición del proyecto de globalización de EU y se va a firmar de cualquier forma. Es, como se menciona antes, una decisión política y lo único que se puede hacer es negociar un TLC que sea menos lesivo para el país, como lo ha hecho Costa Rica; pero, para ello, los negociadores deben ser personas relacionadas con la producción, no teóricos académicos, ni representantes de los comerciantes.
La "modernización" del agro será posible si se importan tecnologías y se traen a suelo panameño expertos de otros países, ya que aquí, como dijo hace poco un ministro de Estado, no existen tecnologías, pues el IDIAP "no camina".
En la situación agropecuaria panameña sólo existe un camino. La retórica sobre el futuro del agro es repetitiva y vana, si se considera que no se puede elegir. No existen personas ni oportunidades que tomen decisiones importantes en beneficio de los productores agrícolas.