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Realidad panameña


Este país es único. Desde hace 105 años, cuando nos separamos de Colombia gracias al apoyo de los constructores del Canal, hemos sido gobernados con contadas excepciones, por elementos de la clase pudiente, quienes han sido acompañados como decía mi abuela, por rabiprietos, mandaderos reciclables, quienes por alguna mínima canonjía han estado dispuestos a firmar, hipotecar o pignorar los bienes, recursos y calidad de vida de todos los panameños.

Creo que el problema básico estriba en que pocos funcionarios han tenido una plataforma de principios éticos o al menos una propuesta de alternativas a los problemas de su área de responsabilidad. Están en los puestos por voluntad de quienes los nombran y son como veleros sin timón que se van en la dirección de los vientos, sin conducción y mucho menos sin puertos predefinidos para arribar.

A estos últimos, los hemos visto en todos los gobiernos. Algunos cacarean que son técnicos, que no son políticos, lo malo es que no se les conoce en qué o en quienes creen.

Por otro lado, algunos de los designados de a dedo, tienen la piel de cebolla y la cara de piedra. No han sido capaces de renunciar aunque todo les salía mal, no importa dónde los pusieran. Lo lamentable es que han estado en los puestos no para hacer amigos y mucho menos para intentar el bien común y cuando todo termina, vuelven a ser los invisibles quinquenales de siempre, porque nunca tuvieron jerarquía y mucho menos vergüenza.

Realmente quienes no tenemos apellidos ilustres ni cuentas bancarias, nos contentamos con que se deje de seguir regalando nuestros ríos, montes, subsuelo y playas. Que no se desaparezcan estatuas por decir lo menos, ni que se hagan proyectos estatales con sobreprecios vergonzosos para recibir diezmos. Que se dejen de seguir privatizando servicios públicos y bienes estatales y de establecer contratos leoninos en donde a semejanza del Tratado Bunau Varilla, Panamá cede en todas las áreas de negociación, para hacer más ricos a los que ya tienen dinero suficiente para vivir 10 ciclos de vida, si las pudieran comprar.

Créanme que lo pido a nombre del 20% que vive en condiciones de miseria, del 40% que vive en condiciones de pobreza y del 85 % de la nación que está sobreviviendo, endeudados hasta más allá de nuestros límites de crédito.

En consecuencia se hace indispensable que los gobernantes prioricen no solo los recursos financieros para dar respuestas con suficiencia y oportunidad a las necesidades y demandas que se presentan en el sector salud, sino también con la designación y asignación de sus mejores cuadros profesionales, técnicos y administrativos, para hacerle frente a los problemas, a través de la negociación permanente, en un universo sanitario que se caracteriza universalmente por transitar por caminos de dependencia, complejidad, conflicto, incertidumbre y fragmentación de su capacidad integral de respuesta.

101 años de Panamá América

 
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