Realidad política latinoamericana
En América Latina,en la última década, se ha agudizado la crisis social debido a la implementación de políticas neoliberales. El neoliberalismo se ha ejecutado de manera súbita en la gran mayoría de nuestros países, excepto en Colombia, donde los movimientos social e insurgente respondieron duramente en su contra.
Las medidas neoliberales en Colombia se han puesto en marcha gradualmente mediante el terrorismo de Estado, quebrando la resistencia de los actores de la lucha antineoliberal expresada en el movimiento social y el movimiento político.
Hablamos del movimiento popular, del movimiento sindical, del movimiento campesino, y también del movimiento democrático, y de toda la lucha en defensa de los derechos humanos y de la vida, porque ya desde antes del neoliberalismo, se venía dando toda una lucha contra el continuado terrorismo de Estado en Colombia.
Los fenómenos democratizadores antineoliberales se han estado evidenciando a través de eventos electorales en Latinoamérica (casos de Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia y Argentina). Pero, ¿por qué en Colombia, en Panamá y en otros países se sigue votando por los representantes del neoliberalismo? El sistema electoral en nuestros países es un sistema electoral elitista. Los poderes regionales contribuyen al control de las elecciones.
222 ...cada gobierno saliente destina unos rubros altos para comprar votos. Deja también un cúmulo bastante grande de contratos, que son asignados a finales de su período, previo a la campaña electoral.
Hay una maquinaria con la que los políticos regionales tienen una votación cautiva, tienen unos votos contados y comprometidos previos a las elecciones, lo que se llama "clientelismo". Este clientelismo se expresa en la cantidad de cargos públicos que se ofrecen, en la cantidad de contratos que se ofrecen, en la cantidad de favores que se ofrecen.
Cada político maneja un total de votos contables compuesto por votos de clientela y de una población que es controlada a través del dinero. Recurrentemente, se acude a esas dos técnicas electorales corruptas de las oligarquías y de los políticos tradicionales, para asegurar su permanencia en cargos públicos de elección.
Además, cada gobierno saliente destina unos rubros altos para comprar votos. Deja también un cúmulo bastante grande de contratos, que son asignados a finales de su período, previo a la campaña electoral.
De esos contratos, se destinan recursos importantes, varios millones de dólares, para manipular y comprar votos. Con esos dineros se compran votos y se compran registradores. Con estos últimos logran el control sobre cédulas votantes y sobre el régimen electoral. Otro bloque de opinión que sí fluctúa es manejado por las técnicas publicitarias.
En el caso de Colombia, además de lo anterior, el sistema excluyente castiga la verdadera oposición y no de cualquier manera, sino con el asesinato político. Cohíbe a los candidatos para hacer otro tipo de propuestas. Por ejemplo, quien apoye o acompañe una candidatura de izquierda progresista, tiene el temor de que suceda algo en contra de su integridad física.
Esta es la realidad política latinoamericana. En nuestro país, para la verdadera oposición; es decir, para los grupos antineoliberales, no hay opción política. Todos los partidos actuales y sus candidatos, son proneoliberalismo.
Las medidas neoliberales en Colombia se han puesto en marcha gradualmente mediante el terrorismo de Estado, quebrando la resistencia de los actores de la lucha antineoliberal expresada en el movimiento social y el movimiento político.
Hablamos del movimiento popular, del movimiento sindical, del movimiento campesino, y también del movimiento democrático, y de toda la lucha en defensa de los derechos humanos y de la vida, porque ya desde antes del neoliberalismo, se venía dando toda una lucha contra el continuado terrorismo de Estado en Colombia.
Los fenómenos democratizadores antineoliberales se han estado evidenciando a través de eventos electorales en Latinoamérica (casos de Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia y Argentina). Pero, ¿por qué en Colombia, en Panamá y en otros países se sigue votando por los representantes del neoliberalismo? El sistema electoral en nuestros países es un sistema electoral elitista. Los poderes regionales contribuyen al control de las elecciones.
222 ...cada gobierno saliente destina unos rubros altos para comprar votos. Deja también un cúmulo bastante grande de contratos, que son asignados a finales de su período, previo a la campaña electoral.
Hay una maquinaria con la que los políticos regionales tienen una votación cautiva, tienen unos votos contados y comprometidos previos a las elecciones, lo que se llama "clientelismo". Este clientelismo se expresa en la cantidad de cargos públicos que se ofrecen, en la cantidad de contratos que se ofrecen, en la cantidad de favores que se ofrecen.
Cada político maneja un total de votos contables compuesto por votos de clientela y de una población que es controlada a través del dinero. Recurrentemente, se acude a esas dos técnicas electorales corruptas de las oligarquías y de los políticos tradicionales, para asegurar su permanencia en cargos públicos de elección.
Además, cada gobierno saliente destina unos rubros altos para comprar votos. Deja también un cúmulo bastante grande de contratos, que son asignados a finales de su período, previo a la campaña electoral.
De esos contratos, se destinan recursos importantes, varios millones de dólares, para manipular y comprar votos. Con esos dineros se compran votos y se compran registradores. Con estos últimos logran el control sobre cédulas votantes y sobre el régimen electoral. Otro bloque de opinión que sí fluctúa es manejado por las técnicas publicitarias.
En el caso de Colombia, además de lo anterior, el sistema excluyente castiga la verdadera oposición y no de cualquier manera, sino con el asesinato político. Cohíbe a los candidatos para hacer otro tipo de propuestas. Por ejemplo, quien apoye o acompañe una candidatura de izquierda progresista, tiene el temor de que suceda algo en contra de su integridad física.
Esta es la realidad política latinoamericana. En nuestro país, para la verdadera oposición; es decir, para los grupos antineoliberales, no hay opción política. Todos los partidos actuales y sus candidatos, son proneoliberalismo.