Realismo político
Las grandes potencias económicas pretenden globalizar la geopolítica mundial. Desestatizar y desideologizar el planeta para que sólo pueda existir el monetarismo de mercado. En este sentido se implementan las políticas del capitalismo salvaje (expresión del Papa), privatizaciones, eliminación de aranceles, desemplear y subpagar a los trabajadores y explotar a los consumidores, en los países subdesarrollados. Para impulsar esta estrategia precisan una gobernabilidad autoritaria y dictatorial (Pinochet, Pérez B.) y una presión militar internacional, con bases en puntos claves (Howard).
En nuestro medio esto se traduce en querer continuar las órdenes de las IFIS como lo hace servilmente el actual gobierno. Esto es la "reelección" y la dependencia al poder militar (CMA). Frente al riesgo de no poder mantener estas políticas en los próximos años, seducen a opositores con cargos públicos y tratan de desfigurar y frenar la Oposición.
Con ello pretenden dividir y restar fuerza electoral a los Partidos. Un financista puede concentrar dinero bancario, pero no votos de un partido popular, ni las bases de otros Partidos.
Aspiran llevar a disputar las elecciones presidenciales a dos banqueros, cualquiera de los dos que gane les asegura el continuismo de la globalización (si es que antes no estalla el globito). Hasta aquí la estrategia transnacional que localmente han auspiciado sectores económicos políticos del actual gobierno (Solidaridad) en contacto con organizaciones de la banca internacional y funcionarios de las grandes potencias y sus asesores diplomáticos locales, aunque parece ser que la iniciativa, el enlace y el apoyo financiero están en una embajada.
Aprovechándose de las pequeñas diferencias intra e interpartidarias, bochinches, aspiraciones, ambiciones, rivalidades internas, apoyos financieros y el oportunismo han conducido a miembros de algunos Partidos de Oposición a ingenuas actitudes de postergar una "alianza electoral" concreta, que el país está clamando en todos los niveles, no pronunciarse sobre problemas tan trascendentales como el CMA y el mal llamado modernismo neoliberal.
Algunos dirigentes de partidos se han dejado manipular y desorientar, al desviarse de sus propias doctrinas; identificadas con Panamá y su pueblo; mostrarse tímidos y cobardes a analizar y oponerse a las poderosas fuerzas internacionales, del gobierno y los consorcios comerciales importadores e intermediarios especulativos y caer en el juego del supuesto facilismo de llegar al poder por el dinero, la compra de conciencias y la publicidad barata y no por los votos y la conciencia de los panameños. Porque no valorizan la madurez democrática del pueblo. Ya los pobres no se compran ni engañan con licor. Panamá necesita Partidos con ideas claras de desarrollo social apoyado en el progreso económico. Unidos internamente luego de sus elecciones primarias con total apoyo a las mayorías y en una amplia y firme Alianza Electoral de todos los partidos de Oposición.
Es preciso en el actual momento histórico no perder los grandes objetivos nacionales de desarrollo social, de educación y valores humanos, de seguridad jurídica, de tecnología para motivar las inversiones y con estos elementos propiciar y sostener el progreso económico de todo el país (empresarios y productores) con justicia social.
Los aspirantes a dirigir el país tienen que tener una identificación con el pueblo, sus trabajadores, los productores nacionales (agricultores, ganaderos, industriales y artesanos), los consumidores, y no de intereses de clases, consorcios, bancos personales. Tener una trayectoria de luchas y acciones, que sea una garantía de sensibilidad social y de firmeza de convicciones en las grandes metas de Panamá cuando se pronuncie y enfrente a las presiones y a las oportunidades del mundo de hoy.
En nuestro medio esto se traduce en querer continuar las órdenes de las IFIS como lo hace servilmente el actual gobierno. Esto es la "reelección" y la dependencia al poder militar (CMA). Frente al riesgo de no poder mantener estas políticas en los próximos años, seducen a opositores con cargos públicos y tratan de desfigurar y frenar la Oposición.
Con ello pretenden dividir y restar fuerza electoral a los Partidos. Un financista puede concentrar dinero bancario, pero no votos de un partido popular, ni las bases de otros Partidos.
Aspiran llevar a disputar las elecciones presidenciales a dos banqueros, cualquiera de los dos que gane les asegura el continuismo de la globalización (si es que antes no estalla el globito). Hasta aquí la estrategia transnacional que localmente han auspiciado sectores económicos políticos del actual gobierno (Solidaridad) en contacto con organizaciones de la banca internacional y funcionarios de las grandes potencias y sus asesores diplomáticos locales, aunque parece ser que la iniciativa, el enlace y el apoyo financiero están en una embajada.
Aprovechándose de las pequeñas diferencias intra e interpartidarias, bochinches, aspiraciones, ambiciones, rivalidades internas, apoyos financieros y el oportunismo han conducido a miembros de algunos Partidos de Oposición a ingenuas actitudes de postergar una "alianza electoral" concreta, que el país está clamando en todos los niveles, no pronunciarse sobre problemas tan trascendentales como el CMA y el mal llamado modernismo neoliberal.
Algunos dirigentes de partidos se han dejado manipular y desorientar, al desviarse de sus propias doctrinas; identificadas con Panamá y su pueblo; mostrarse tímidos y cobardes a analizar y oponerse a las poderosas fuerzas internacionales, del gobierno y los consorcios comerciales importadores e intermediarios especulativos y caer en el juego del supuesto facilismo de llegar al poder por el dinero, la compra de conciencias y la publicidad barata y no por los votos y la conciencia de los panameños. Porque no valorizan la madurez democrática del pueblo. Ya los pobres no se compran ni engañan con licor. Panamá necesita Partidos con ideas claras de desarrollo social apoyado en el progreso económico. Unidos internamente luego de sus elecciones primarias con total apoyo a las mayorías y en una amplia y firme Alianza Electoral de todos los partidos de Oposición.
Es preciso en el actual momento histórico no perder los grandes objetivos nacionales de desarrollo social, de educación y valores humanos, de seguridad jurídica, de tecnología para motivar las inversiones y con estos elementos propiciar y sostener el progreso económico de todo el país (empresarios y productores) con justicia social.
Los aspirantes a dirigir el país tienen que tener una identificación con el pueblo, sus trabajadores, los productores nacionales (agricultores, ganaderos, industriales y artesanos), los consumidores, y no de intereses de clases, consorcios, bancos personales. Tener una trayectoria de luchas y acciones, que sea una garantía de sensibilidad social y de firmeza de convicciones en las grandes metas de Panamá cuando se pronuncie y enfrente a las presiones y a las oportunidades del mundo de hoy.