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Reapertura de investigación


La posible reapertura del caso del helicóptero HP-1430, sospechosamente hundido en el Pacífico hace 6 años, es bienvenida. Es aliento para quienes soñamos con una administración de justicia limpia como debe ser y sin alcahueterías que frustren los esfuerzos de los fiscales para hacerla prevalecer.

La comunidad quedó insatisfecha con aquel hundimiento despreciativo de la inteligencia hasta de poco alcance. Ese truco no engañó a nadie. El proceder en sí, más que sospecha, acusaba un cínico encubrimiento de delito. Mientras el aparato se mantenía a flote, una persona cuya identidad desconocemos, pero que alguna autoridad tenía, trató de llegar a él para investigar y se lo impidieron; le cerró el paso alguien con más autoridad que la suya. Es preciso lograr la colaboración de ese importante testigo para que identifique quién o quiénes se opusieron a su intento, tras lo cual, de inmediato, se procedió a hundir el helicóptero. Hay que interrogarlos para que expliquen, si pueden, qué razón admisible tuvieron para hacerlo. En este caso falló el Segundo Tribunal Superior al declararlo cerrado por falta de pruebas, ahogando los esfuerzos de la Fiscalía Primera Anticorrupción. Quizá hasta podría tratarse de establecer el sitio del hundimiento del aparato y su profundidad para llegar a él. Todo indica que hay gato encerrado. Sostenía Montaigne que para el hombre es importante hallar la verdad y la justicia.

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