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Recaudación en el IFARHU: Necesaria y justa


Contar con los recursos del Estado para estudiar y alcanzar una profesión posee el doble compromiso de utilizarlos responsablemente, esto es graduarse, y devolverlos en el tiempo acordado. Pero no ha sido así regularmente. En los últimos años, distintos factores produjeron una alta cuota de morosidad entre capital e intereses, que, de deuda individual se ha transformado en un factor con consecuencias de alcance social y elevados costos económicos.
A mayo de 2,000 la morosidad citada asciende a 17 millones 520 mil 52 balboas con 84 centésimos, unos dos millones 480 mil balboas menos que hace dos años, tras una sostenida jornada de cobros que promedia una recuperación anual de más de un millón de balboas, y de más de cien mil balboas cada mes.
El IFARHU se ha visto en la necesidad de transformar su Juzgado Ejecutor en una agencia de cobros coactivos que embarga cuentas, expropia fincas y secuestra vehículos, en una situación casi ilógica si se considera que con el préstamo para estudiar el IFARHU hizo un bien que garantizó al usuario un status de realización y autosostenimiento, de por vida.
A diferencia de otras instituciones que ofrecen facilidades crediticias, el IFARHU posee mecanismos muy flexibles para la recuperación de su cartera morosa. Existe un Departamento de Gestión de Cobros que realiza todos los esfuerzos por recuperar los dineros prestados, contactando a los prestatarios, permitiendo arreglos de pago o estudiando otras alternativas que no asfixien ni signifiquen acoso para el usuario.
Precisamente por esas razones, cuando se han agotado esas instancias, el Juzgado Ejecutor actúa con toda la energía siguiendo las disposiciones legales, hasta recuperar la suma adeudada.
Sólo entre septiembre de 1999 a mayo de 2000 la gestión del Juzgado Ejecutor produjo una recuperación de un millón 753 mil 926 balboas con 44 centésimos.
Medidas incómodas, pero necesarias y justas, porque la morosidad limita la capacidad del IFARHU para continuar ofertando alternativas financieras a más panameños que aspiran a emprender una carrera profesional.
Una cartera morosa alta afecta particularmente a aquellos panameños humildes que carecen de los recursos necesarios para costearse una preparación académica y que acuden a nuestra institución en busca de respuesta.
La alta morosidad que mantienen los prestatarios con el IFARHU puede ser considerada sin dudas ni aprensiones de ninguna clase, como un caso de Injusticia Social por parte de quienes se beneficiaron en su momento con un préstamo para estudiar y ahora le niegan esa oportunidad a otros que la solicitan.

101 años de Panamá América

 
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