Receta para el gobierno
En días pasados un notorio político escribió en este diario diez recetas al nuevo gobierno y personalmente, tenemos algunas guías que creo pueden ser de utilidad al gobierno que recién inicia. Son tan sólo cinco, pero fundamentalísimas:
1° Liderazgo: Si se quiere conducir un país, hay que tener un proyecto. ¿Qué pasa ahora? ¿Porqué el Gobierno no ejecuta el programa de gobierno que presentó a la ciudadanía antes de las elecciones? Desgraciadamente no veo en el cuadro actual ningún liderazgo fuerte para dar el gran salto al desarrollo social. En el gobierno no lo hay, principalmente, por falta de convencimiento, además que éste está conformado por toda clase de intereses contrapuestos. No hay un cambio en la manera de pensar de las personas que están en el poder. Tomaron el modelo económico de desarrollo social, porque les llegó, pero no lo quieren. Es algo así como un hijo ilegítimo.
2° La regionalización: Es necesario se regionalice, porque en las regiones se conoce, mejor que cualquier autoridad central, cuáles son sus problemas y sus prioridades. En la medida en que se acorta la distancia entre el problema y el que toma las decisiones, mejoran mucho las posibilidades de solución. El país podría ser muy distinto si hubiera competencia entre las regiones. Ellas podrían manejar con mayor eficiencia sus recursos. Por ejemplo, en materia medioambiental, una región puede tener normas de medio ambiente distintas. Lo mismo sucede con la seguridad: una región puede decidir gastar más en seguridad que otra. Y éstos pueden ser factores atractivos para atraer a personas e inversiones a una región determinada.
3° Transparencia: No hay ninguna razón para que en el caso de la gestión de los bienes y empresas del Estado, se esté actuando sin proporcionar información públicamente; en cambio, a los privados nos exigen desvestirnos enteros. Así como diversos organismos públicos, como las Superintendencias, obligan a los privados a informar sobre todo, uno debiera exigir que se aplicara la misma norma a la función pública. En cualquier empresa todo tiene que estar en la memoria.
Cómo cambiaría este país si los gobiernos tuvieran que hacer un balance anual, entregar una memoria, explicar cualquier cosa que hagan sus funcionarios. Por esa vía de hacer más transparente todo el sistema atacamos el tema de la corrupción, que es creciente en este país, y también el de la eficiencia en el uso de los recursos. Si todo está informado, los panameños podemos saber cuánto se gastó en un determinado proyecto, por qué se gastó, qué licitación hubo, cuánto ofrecieron. La información es un factor clave para mejorar la eficiencia y atacar la corrupción en serio en este país.
4° Reforma educacional: Hay que mejorar la calidad de la educación. Mejorar la educación no es un problema de recursos. Hay que cambiar fierros por mentes. Demos a toda Panamá la educación que dan los buenos colegios privados. Y eso se logra mejorando los contenidos, pero, sobre todo, con profesores mejores. Efectivamente se ha ido mejorando la infraestructura de la escuelas, pero el problema es que el piloto no está al día. La tarea más importante es capacitar al piloto. Eso significa reciclar a todos los profesores, después subirles el sueldo y ponerles incentivos adecuados. Estoy seguro de que el sector privado va a colaborar en esta materia. Pero hay que hacerlo ahora. El no empezar a educar hoy tiene un fuerte costo para el país en el futuro.
5° Debemos saber qué queremos ser: Lo primero que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo respecto de qué país queremos y hacia dónde vamos. Dentro de eso, un aspecto muy importante es la disciplina social, que incluye desde el tema de la seguridad hasta el de la libertad. Mi libertad llega hasta que no molesta a otro. Pero ese concepto no existe hoy. Basta salir a darse una vuelta por la ciudad capital para darse cuenta. Uno va por una calle y se encuentra que cada cual hace lo que le da la gana. Se sienten satisfechos porque consiguieron lo que querían, no importa que sea al costo del bienestar o derechos de los demás.
En las empresas uno tiene que tener las cosas claras si tiene un proyecto, se busca a los especialistas, se ven las mejores opciones. Pero aquí no hay nada claro respecto de cuáles son las normas, ni definiciones respecto de cómo vamos a trabajar, de cómo ser más eficientes. La disciplina en la eficiencia en el uso y goce de los bienes públicos no existe.
1° Liderazgo: Si se quiere conducir un país, hay que tener un proyecto. ¿Qué pasa ahora? ¿Porqué el Gobierno no ejecuta el programa de gobierno que presentó a la ciudadanía antes de las elecciones? Desgraciadamente no veo en el cuadro actual ningún liderazgo fuerte para dar el gran salto al desarrollo social. En el gobierno no lo hay, principalmente, por falta de convencimiento, además que éste está conformado por toda clase de intereses contrapuestos. No hay un cambio en la manera de pensar de las personas que están en el poder. Tomaron el modelo económico de desarrollo social, porque les llegó, pero no lo quieren. Es algo así como un hijo ilegítimo.
2° La regionalización: Es necesario se regionalice, porque en las regiones se conoce, mejor que cualquier autoridad central, cuáles son sus problemas y sus prioridades. En la medida en que se acorta la distancia entre el problema y el que toma las decisiones, mejoran mucho las posibilidades de solución. El país podría ser muy distinto si hubiera competencia entre las regiones. Ellas podrían manejar con mayor eficiencia sus recursos. Por ejemplo, en materia medioambiental, una región puede tener normas de medio ambiente distintas. Lo mismo sucede con la seguridad: una región puede decidir gastar más en seguridad que otra. Y éstos pueden ser factores atractivos para atraer a personas e inversiones a una región determinada.
3° Transparencia: No hay ninguna razón para que en el caso de la gestión de los bienes y empresas del Estado, se esté actuando sin proporcionar información públicamente; en cambio, a los privados nos exigen desvestirnos enteros. Así como diversos organismos públicos, como las Superintendencias, obligan a los privados a informar sobre todo, uno debiera exigir que se aplicara la misma norma a la función pública. En cualquier empresa todo tiene que estar en la memoria.
Cómo cambiaría este país si los gobiernos tuvieran que hacer un balance anual, entregar una memoria, explicar cualquier cosa que hagan sus funcionarios. Por esa vía de hacer más transparente todo el sistema atacamos el tema de la corrupción, que es creciente en este país, y también el de la eficiencia en el uso de los recursos. Si todo está informado, los panameños podemos saber cuánto se gastó en un determinado proyecto, por qué se gastó, qué licitación hubo, cuánto ofrecieron. La información es un factor clave para mejorar la eficiencia y atacar la corrupción en serio en este país.
4° Reforma educacional: Hay que mejorar la calidad de la educación. Mejorar la educación no es un problema de recursos. Hay que cambiar fierros por mentes. Demos a toda Panamá la educación que dan los buenos colegios privados. Y eso se logra mejorando los contenidos, pero, sobre todo, con profesores mejores. Efectivamente se ha ido mejorando la infraestructura de la escuelas, pero el problema es que el piloto no está al día. La tarea más importante es capacitar al piloto. Eso significa reciclar a todos los profesores, después subirles el sueldo y ponerles incentivos adecuados. Estoy seguro de que el sector privado va a colaborar en esta materia. Pero hay que hacerlo ahora. El no empezar a educar hoy tiene un fuerte costo para el país en el futuro.
5° Debemos saber qué queremos ser: Lo primero que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo respecto de qué país queremos y hacia dónde vamos. Dentro de eso, un aspecto muy importante es la disciplina social, que incluye desde el tema de la seguridad hasta el de la libertad. Mi libertad llega hasta que no molesta a otro. Pero ese concepto no existe hoy. Basta salir a darse una vuelta por la ciudad capital para darse cuenta. Uno va por una calle y se encuentra que cada cual hace lo que le da la gana. Se sienten satisfechos porque consiguieron lo que querían, no importa que sea al costo del bienestar o derechos de los demás.
En las empresas uno tiene que tener las cosas claras si tiene un proyecto, se busca a los especialistas, se ven las mejores opciones. Pero aquí no hay nada claro respecto de cuáles son las normas, ni definiciones respecto de cómo vamos a trabajar, de cómo ser más eficientes. La disciplina en la eficiencia en el uso y goce de los bienes públicos no existe.