Reclamando la independecia del juez
No son pocas las causas, sobre todo las de carácter penal, que guardando relación con casos que han sido publicitados en los medios de comunicación, primordialmente los periódicos, se hallan abultadas conformando cerros de papel y ello merced a que se han incorporado a sus contenidos todas las referencias periodísticas que se han hecho en atención al caso.
Es decir, nos encontramos con un abultado expediente que, al final de cuentas, dispone de noticias aparecidas en los periódicos, videocasetes, grabaciones de intervenciones radiales, etc. ¿Será esto pecaminoso o irregular para la imparcialidad del juzgador y para que éste pueda aplicar la tan necesaria objetividad en la decisión del caso?
Un juez no puede desoír las pruebas. Un imparcial juzgador se atiene a las pruebas. Eso es lo que le manda la ley. Atenerse, el decisor de un caso, a las publicaciones en los periódicos y marginar las probanzas, que como efectivos medios de pruebas militan en la causa, es violar la ley en cuanto se precisa del debido proceso y dado que éste entraña, incluso, al derecho a las pruebas y éstas, a su vez, sujetas al debido procedimiento probatorio consagrado en la propia ley.
Sin embargo, siempre es bueno que el juzgador pondere la veracidad de la información divulgada en un medio de comunicación frente a las pruebas del proceso. Motiva, en principio, el contenido de la noticia el principio de que hay que dar a conocer los hechos de un determinado acontecimiento, pero tampoco podemos soslayar que, en no pocas ocasiones, puede existir o mediar la maledicencia o la perversa indisposición del medio hacia el sujeto que ocupa los titulares en la noticia, este es quien aparece como sindicado o acusado de algún ilícito penal –delito-.
De allí que el juez siempre debe ser objetivo y para ello requiere competencia objetiva y subjetiva. Esta última entraña la verdadera independencia del juez: en el plano moral, político, económico, social, sin que ninguna fuerza o escenario pueda cooptarlo o neutralizarlo en su sagrada misión o tarea de “hacer justicia” y de ejercer los contenidos de la jurisdicción como atributo esencial del Estado de Derecho.
Finalmente, no podemos dejar de señalar que merced a la labor de muchos periodistas investigativos, muchos casos que se encontraban, en apariencia, ajenos al ojo y a la inteligencia del juez, fueron puestos de manifiestos y descubiertos ante los tribunales.
Solamente reclamamos la verdadera independencia de los jueces y el respeto del debido proceso para todo ciudadano y ciudadana de esta nación. Nadie es culpable hasta tanto no se le pruebe, en un juicio público y en el que le hayan sido respetadas todas las garantías procesales, constitucionales y legales, su culpabilidad y que la sentencia que así lo diga haga tránsito al efectivo caso juzgado.