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Reconocer las acciones buenas es humano


Los residentes asegurados del sector Oeste del país desde Arraiján hasta San Carlos, han sido beneficiados con la inauguración de la nueva sala de Hemodiálisis en la Policlínica Dr. Santiago Barraza, que ha realizado el Director Gral. de la Caja de Seguro Social, licenciado René Luciani, con la colaboración de Dra. Rosario Turner, en ese entonces directora de Prestaciones Médicas.
Comprender la magnitud de este hecho es bastante difícil para aquellas personas que no padecen Insuficiencia Renal Crónica y no tienen ninguna dificultad para mantener el equilibrio orgánico que nos brindan los riñones, pero para aquellos que deben recibir un tratamiento sustituto para desechar los tóxicos del cuerpo, mantener el equilibrio de los líquidos y una hemoglobina estable, una vez que sus riñones no funcionan y tienen como residencia lugares distantes y peligrosos de su lugar de tratamiento, lo que los obliga a realizar esfuerzos económicos y humanos adicionales a cualquier persona normal por su propia condición de salud, es un triunfo de enormes consecuencias positivas en sus vidas personales y familiares a partir de hoy.
El sueño que para muchos pacientes parecía un imposible, por los distintos factores que conocemos en nuestro país, se ha realizado gracias a la voluntad, decisión y calor humano de personas como el Licdo. René Luciani y la Dra. Rosario Turner, los cuales no solo han facilitado una instalación más a la población asegurada del país, sino que es una sala de tratamiento moderna y con todas las requisiciones necesarias para que los pacientes de Hemodiálisis que serán atendidos, se sientan bien y con buena calidad humana.
Como paciente de Hemodiálisis, soy un constante señalador de las cosas que faltan por hacer en el sistema de salud pública y, también de aquellas que se hacen mal, que afectan a los pacientes de Insuficiencia Renal Crónica a tener una mejor calidad de vida y es por ello que esta inversión económica, que supera los dos millones de dólares, realizada por la C.S.S., es una acción realmente humana, de justicia social a los panameños asegurados.
Agradecemos a todas las autoridades de la C.S.S., del Gobierno Nacional y a los pacientes que de una forma u otra contribuyeron a que este sueño fuera una realidad y que hoy son cientos las familias beneficiadas con esta obra social de salud pública.
Y la pregunta del millón de dólares, ¿qué se hace para remediar esta situación?, muy poco mientras exista una gran despreocupación política, una absurda descoordinación entre las fuerzas policiales, una escasa conciencia social y una muy deficiente y en ocasiones irresponsable, actuación de la justicia panameña.
La Ley No. 19 de 2007 establece en el artículo 21 la amonestación escrita y multas por incumplimiento de las condiciones de seguridad en las piscinas.
Hay multas de B/.100 a B/.250 por la primera reincidencia en la falta. Posteriormente citación, un máximo de sanción de B/.1, 000 y el cierre de operación de las instalaciones por insistencia en la irregularidad.
Anualmente las piscinas son utilizadas por unas 100 mil personas. La de Pueblo Nuevo es rehabilitada a un costo de B/.80 mil, la de Plaza Amador por B/. 4 mil y en la de Santa Ana se usaron B/.65 para cambiar el zinc de las gradas, reparar filtraciones, etc.
Las otras piscinas están ubicadas en El Chorrillo, San Francisco y dos en Betania.
  • Anualmente las piscinas son utilizadas por unas 100 mil personas. La de Pueblo Nuevo es rehabilitada a un costo de B/.80 mil, la de Plaza Amador por B/. 4 mil y en la de Santa Ana se usaron B/.65 para cambiar el zinc de las gradas, reparar filtraciones, etc.

  • Las otras piscinas están ubicadas en El Chorrillo, San Francisco y dos en Betania.


Un agua mal tratada en una piscina pública puede ocasionar problemas dermatológicos (infecciones) y esa agua contaminada, si es ingerida, puede traer complicaciones gastrointestinales, señaló Lucas López, director de la Región Metropolitana de Salud.
Allí no acaba todo, pues en niños y adultos se pueden presentar problemas en el oído.
López explicó que el uso de las aguas debe ser sistemático, dependiendo de las normas.
"Periódicamente se toman muestras de las aguas de las piscinas para conocer los niveles de cloro y bacterias", afirmó.
En tanto, el ex director de la región de Salud de San Miguelito, Jorge Gamboa Arosemena, dijo que se debe aplicar cloro en proporción al volumen de agua que tiene que desinfectar.
Añadió que las personas antes de introducirse a las piscinas deben bañarse, para incorporar la menor cantidad de agentes como bacterias.
Es recomendable un baño previo con agua y jabón y posteriormente hacer lo mismo, ducharse para quitarse el exceso de cloro que tienen las piscinas, pues si éste se queda en el cuerpo, puede irritar la piel".

101 años de Panamá América

 
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