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Reconocimiento de China Popular La alternativa de Panamá


DURANTE LA Segunda Guerra Mundial Panamá estuvo del lado de los aliados y durante la Guerra Fría se identificó con el Occidente, de modo que inició la segunda mitad del siglo XX reconociendo al gobierno de Chiang Kaishek como auténtico representante de toda la China. Este hecho era perfectamente comprensible dado lo que entonces se vivía, a saber, los años desastrosos de la guerra civil en China y los desatinos del régimen de Mao Sedong, especialmente durante su primeras décadas. Y también era comprensible debido a la poca madurez política que predominaba en Panamá y a la supeditación de la política panameña a la política de seguridad norteamericana en el contexto de la confrontación con la Unión Soviética.
Al mismo tiempo, Taiwan creció económicamente, pero perdió reconocimiento en el plano internacional. Por ello, desarrolló una política de "cooperación" en las áreas que interesaban a los gobiernos que mantenían su reconocimiento de Taiwan.
A Taiwan mismo le interesaba que la cooperación abarcara los servicios de inteligencia del Estado y la formación de oficiales militares y de otros miembros responsables de organismos de seguridad. En un período de Guerra Fría estos organismos de inteligencia y seguridad tienen marcada influencia sobre los gobiernos correspondientes, de la cual Taiwan a su vez podía beneficiarse.
Taiwan desarrolló a la par una política de "donaciones" para los proyectos preferidos por los gobernantes "amigos" y sus allegados, para los cuales las fuentes internacionales más ortodoxas de financiamiento normalmente no prestaban dinero. Esta política de donación a los gobiernos e instituciones, aunque tuviera un propósito egocéntrico en la mente de Taiwan, se prolongó porque respondía a un deseo muchas veces inexpresado de los beneficiarios de las mismas. Aún cuando los cambios que se habían operado en el entorno requirieran cambios también en las políticas, estos últimos cambios en regla general no se dieron.
Taiwan desarrolló una política que podía ser considerada medianamente dentro de una perspectiva de real politik. Por otro lado, los que participaron en la política de donación tomaron el camino las más de las veces que llevaba a la corrupción. No me sorprendería que esa política se hubiera aplicado en más de una ocasión en Panamá antes, durante y después de la dictadura.
A las anteriores políticas hay que añadir un programa de invitación a visitar Taiwan, con todos los gastos pagos, dirigido a personalidades de los tres órganos del Estado o a agentes políticos en general y a figuras de la sociedad civil. En algunos casos esas invitaciones implicaban intentos solapados de soborno.
He oído relatos creíbles, aunque muy difícilmente comprobables, de oferta de sumas millonarias de dólares, para "uso de campaña", para cubrir cualquier gasto incluso "personal" o para financiar el período entre la elección y toma de posesión de un presidente. Debo decir que en los dos casos que me fueron relatados en detalle, los políticos o altos funcionarios a quienes les fueron hechas las ofertas rechazaron el soborno y no derivaron ninguna ventaja personal. Pero estoy convencido de que estos dos casos representan no la regla, sino la excepción. Además, nada indica que los fondos así distribuidos por Taiwan se concentraran en quienes profesaban una ideología determinada, sino que han sido seleccionados por su disposición a favorecer a Taiwan en cualquiera circunstancia y de cualquier manera. Se trata de una praxis muy cínica de la política.
Desde que se firmaron los Tratados Torrijos-Carter y especialmente desde el año 2000, cuando Panamá adquirió pleno dominio sobre el Canal de Panamá, se le ofrece a nuestro país la oportunidad de reconocer diplomáticamente que China es un solo estado nacional y que su gobierno es uno, a saber el que está instalado y funciona desde Beijín. Al asumir completa responsabilidad soberana sobre el Canal de Panamá y todo el territorio de nuestro país, nada nos obliga a supeditar nuestras relaciones exteriores a los intereses de otro país y todo nos invita a ejercer nuestra propia iniciativa en el plano internacional.
Sería absurdo que Estados Unidos, que en 1972 reconoció al gobierno chino en Beijín como el representante de toda China y desde 1979 estableció relaciones diplomáticas sólo con dicho gobierno, presionara a Panamá para que continuara reconociendo a Taiwan como el representante de toda China. No estoy seguro que los Estados Unidos haya cometido la grave indiscreción de intentar dictar la política exterior de Panamá. Pero desgraciadamente no me sorprendería aprender que han habido panameños dentro y fuera del gobierno en adelantarse a los EU. preocupándose por la posibilidad de que una iniciativa panameña de reconocer a la República Popular de China vaya a indisponer a los EU con Panamá.
Dichas personas parecen ignorar que la Junta Directiva de la Autoridad del Canal, al renunciar el Dr. Chang Yung-Fa., Presidente del Grupo Evergreen de Taiwán, a la Junta Consultiva de la ACP, escogió en su lugar al Capitán Wei Jiafu, Presidente y Gerente General de China Ocean Shipping Company (COSCIO), perteneciente a China Popular sin que ocurriera ningún problema en las relaciones de Panamá con Estados Unidos. Estoy convencido de que mientras nuestro manejo del Canal sea eficiente, honrado y neutral los Estados Unidos no sólo aceptarán las decisiones de nuestra administración sino que nos ayudarán si alguna vez los necesitamos para el buen funcionamiento del Canal. Nada impide que establecer buenas relaciones diplomáticas con China plantee problemas en nuestras relaciones con los Estados Unidos, las cuales debemos cultivar con esmero y buena voluntad.
Henry Kissinger, entre otras autoridades sobre relaciones internacionales, en un artículo publicado en el Washington Post, el 13 de junio del año en curso, bajo el título "China: el contenimiento no trabajará", afirma: "El surgimiento de China y de Asia en las próximas décadas producirá un reordenamiento sustancial en el sistema internacional. El centro de gravedad de los asuntos mundiales se trasladará del Atlántico, donde ha estado ubicado en los últimos tres siglos, al Pacífico. Los países de más rápido desarrollo se encuentran en Asia, con medios crecientes para reivindicar su percepción del interés nacional."
Para Panamá no hay duda que su interés nacional es mejor servido por relaciones diplomáticas con China Popular que con Taiwan. Si consideramos a los panameños de origen chino, la inmensa mayoría viene de China continental, donde tienen sus raíces y numerosa parentela. Si consideramos los negocios que realiza Zona Libre de Colón con China Continental, incluyendo a Hong Kong superan ampliamente los negocios con Taiwan. Además, el comercio de China Continental y hacia China Continental hace un mayor uso del Canal de Panamá que el comercio de Taiwan y hacia Taiwan.
La alternativa que tiene Panamá es muy clara o reconoce a China Popular y participa en la revolución comercial que se está produciendo en Asia y en particular en torno a China como el principal poder asiático o nos quedamos vinculados a Taiwán, cuyo crecimiento no tendrá la importancia del de China.
ariyan@sinfo.net

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