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Reconocimiento diplomático


Desde la época de Keynes, hay supuestos eruditos que afirman vagas teorías sobre la conveniencia de hacer negocios con grandes países, por el simple hecho de ser naciones con numerosa población y gran capacidad industrial. Recién, surge el mito de que la China Popular es uno de esos grandes mercados emergentes, de los cuales podemos sacar provecho por su población de 1,300 millones de personas. De allí que se pida hacer más contactos comerciales con esta potencia asiática. Pero hay una dificultad: Pekín exige romper relaciones diplomáticas con Taiwan. Esta última nación ha cooperado enormemente con el istmo y, por supuesto, tal maniobra no es conveniente en ciertos sentidos.
Hace poco conocí a Lisa Momberg, una estudiante de economía de Pretoria, Sudáfrica, quien me dio información que corrobora lo que sucedió después de que la República Sudafricana rompiera relaciones diplomáticas con Taiwan a finales del siglo XX. Antes de la ruptura entre Pretoria y Taipei, el comercio de ambas naciones superaba más de los cinco mil millones de dólares al año. Incluso, hasta una aerolínea sudafricana había localizado su sede en Asia desde Taiwan, mientras que los productos agrícolas y manufacturados sudafricanos se vendían con clientes fijos en la República de China.
De repente, muchos empresarios y políticos fueron "engañados" ante la posibilidad de hacer más dinero con la superpoblada China Popular. Además, como el movimiento "Anti-Apartheid" se internacionalizaba, los nuevos gobernantes sudafricanos decidieron romper relaciones con Taiwan. No tardaron mucho los sudafricanos en percatarse que el comercio con la China Continental era inferior al que ellos esperaban. No menos de dos mil millones de dólares anuales. Muchos perdieron sus trabajos en Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Pretoria misma, pues laboraban con empresas taiwanesas de renombre. Según Lisa, era mejor hacer negocios con un cliente fijo y conocido, que con la especulación barata de que Pekín daría más dinero a los empresarios de su país.
La lección aprendida por los sudafricanos se repetiría en Uruguay en la década del "90. Taiwan y Uruguay mantenían relaciones comerciales plenas desde hacía cuarenta años. Montevideo importaba millones de cabezas de ganado vacuno hacia la isla asiática, siendo un negocio casi perfecto. Empero, la presión diplomática de Pekín reincidió en Uruguay y, casi con el mismo argumento de hacer más negocios con China Popular que con la pequeña Taiwan, Montevideo rompió lazos con Taipei. ¿Qué pasó a los cinco años del cese de relaciones diplomáticas? Se perdió el mercado creciente de carne vacuna en Asia y China Popular no resultó ser el gran mercado de consumidores que aparentaba.
Lo mismo ocurre ahora con las naciones centroamericanas y Panamá. Personas vinculadas al régimen comunista de Pekín arengan en los medios escritos que vale más hacer negocios con los 1,300 millones de personas de China Popular que con 23 millones de Taiwan. ¡Ahh!, pero hay una gran diferencia en la distribución económica social. Aunque el sistema maoísta ha sido aplicado con éxito en la China Continental, no menos de 200 millones de personas tienen un nivel de vida similar a la clase media. Sólo siete ciudades y varias regiones administrativas poseen un desarrollo impresionante. Subsiste la pobreza extrema en el interior de China y casi 700 millones de personas siguen dependiendo de las cosechas subsidiadas por el gobierno.
Si 200 millones de personas son de clase media, puede que 50 millones tengan una vida más elevada para llegar al consumismo. Sin embargo, eso no significa que sean clientes fijos para productos importados. A diferencia, la República de China en Taiwan sí tiene un mercado de consumo enorme. Los jóvenes adultos son ávidos clientes de la innovación y todas las semanas compran algo para uso personal. En otro ámbito, los empresarios taiwaneses tienen mayores facilidades de negocios que sus contrapartes de China Popular. Es más, Taiwan ahora invierte en las provincias chinas de Fujien y Cantón, además de Hong Kong. Si por números fuera, entonces por qué Panamá no hace más contactos con la India, cuya población es también de mil millones de personas. Nueva Delhi no presiona para nada a Panamá por hacer más negocios.
Panamá debe aprovechar al máximo las relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwan, ya que la República de China es un socio abierto a nuestro comercio, además que necesitan nuestro reconocimiento diplomático. Aparte de lo político, tanto Taipei como Panamá comparten un sistema político democrático, contactos culturales y lazos económicos fuertes desde hace treinta y cinco años. Sería un craso error creerse esos cuentos chinos que piden inconscientemente terminar nuestra amistad con Taiwan, para ganar más dinero con Pekín.

101 años de Panamá América

 
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