Reconocimiento y aplauso
En nuestra permanente defensa de los intereses de la comunidad, a veces nos corresponde la tarea de criticar las actuaciones de algunos funcionarios. Pero también reconocemos méritos.
En esta ocasión deseamos expresar nuestras sinceras felicitaciones al señor Presidente de la República por haber vetado la ley por la cual se disponía cambiar el águila imperial que corona nuestro escudo nacional por el águila arpía. Los argumentos para rechazarla fueron contundentes. El cambio no procede por ser inconstitucional; además se vulneran los derechos de autor, y añadimos, un irrespeto a la memoria del ilustre patricio don Nicanor Villalaz quien lo concibió y nos lo legó. Por último, envuelve mucho trastorno y resultaría, demasiado oneroso.
Por otra parte, no podemos sustraernos a reconocer la eficaz acción de nuestras autoridades por la pronta captura de delincuentes de todo tipo, recaptura de evadidos de nuestras cárceles y los constantes encarcelamientos de criminales narcotraficantes y traficantes de armas con sus nefastos cargamentos, así como de extranjeros indocumentados o disfrazados de turistas que vienen a nuestro país con propósitos no santos.
Tanto las autoridades de policía y su cuerpo de efectivos investigadores, así como los funcionarios de aduanas que sicológicamente y con ojo avizor saben leer e interpretar miradas, posturas y gestos, son merecedores de encomio.
Para todos ellos nuestras palabras de aliento y agradecimiento.
En esta ocasión deseamos expresar nuestras sinceras felicitaciones al señor Presidente de la República por haber vetado la ley por la cual se disponía cambiar el águila imperial que corona nuestro escudo nacional por el águila arpía. Los argumentos para rechazarla fueron contundentes. El cambio no procede por ser inconstitucional; además se vulneran los derechos de autor, y añadimos, un irrespeto a la memoria del ilustre patricio don Nicanor Villalaz quien lo concibió y nos lo legó. Por último, envuelve mucho trastorno y resultaría, demasiado oneroso.
Por otra parte, no podemos sustraernos a reconocer la eficaz acción de nuestras autoridades por la pronta captura de delincuentes de todo tipo, recaptura de evadidos de nuestras cárceles y los constantes encarcelamientos de criminales narcotraficantes y traficantes de armas con sus nefastos cargamentos, así como de extranjeros indocumentados o disfrazados de turistas que vienen a nuestro país con propósitos no santos.
Tanto las autoridades de policía y su cuerpo de efectivos investigadores, así como los funcionarios de aduanas que sicológicamente y con ojo avizor saben leer e interpretar miradas, posturas y gestos, son merecedores de encomio.
Para todos ellos nuestras palabras de aliento y agradecimiento.