Reconstruyendo la democracia
La institucionalidad del país, en estos últimos años del gobierno Moscoso, ha sufrido un peligroso y terrible retroceso, algo de mucha gravedad y lo es también el hecho de que la democracia ha estado huérfana, ausente de contenidos sociales y humanos. Los índices de pobreza, desempleo y marginalización colocan a Panamá como un Estado en el que la aparente democracia se presenta abochornada con fuertes ribetes de restricción social.
Ello nos permite caracterizar como demagógica la frase "Visión de País" acuñada por el candidato del gobierno. Es importante, para comprenderlo, que en estos cinco años de desgobierno habiendo podido ello revertir el estado deplorable de cosas, la paupérrima condición de extrema pobreza de cientos de miles de hogares panameños y la tristeza que embarga el corazón de las grandes mayorías marginadas de la Patria, ellos, los del Gobierno, no lo hicieron. En consecuencia, ha existido una incapacidad notoria y evidente para gobernar con un sentido nacional y social.
Históricamente, los que han hecho el desgobierno, estaban condenados a fracasar en su gestión. Recordemos que asumieron la administración del Estado y la dotaron de propósitos que, en lo fundamental, respondían a una concepción de clanes y de parentelas, todo lo cual ha venido dando cuentas de un retroceso en la modernidad del Estado. Este ha sido una especie de escenario fértil donde el abominable flagelo de la corrupción ha germinado y contaminado a la sociedad, causándole estragos, igual que a la institucionalidad jurídica-política del país.
Resulta evidente que José Miguel Alemán, como candidato, no ha tenido la capacidad ni la voluntad política para romper el cordón umbilical con este gobierno. Se ha quedado anclado en la miseria humana de un discurso visceral mente rabioso, filiteísta y ahistórico. No hay peor error para un dirigente que quedarse anclado en el pasado y, por ello, perder las perspectivas de un futuro en donde deben anclar las esperanzas de una nación que quiere mejores días.
También hemos señalado que la agenda de los gobiernos, su base material, la elaboran los pueblos. Los individuos y los gobiernos le dan forma y procuran llevarla adelante. Los panameños estamos cansados de prácticas que nos recuerdan los tiempos de la patria boba, del clientelismo y la manipulación de conciencia, de los insultos y las diatribas impregnadas de rencores y odios viscerales que tenían al país sumergido y empantanado en una realidad que es propia de las cloacas. Los más de 400 mil jóvenes de nuestra población, plagados de ensueños y de metas, no transitan por esos caminos, mucho menos el pueblo que está cansado de las viejas fórmulas del repeticionismo perverso, ya sea en su versión oficialista o del ex presidente que quiere retornar dizque para seguir trabajando, pero que tanto uno como el otro forman una misma moneda, el anverso y el reverso de ella: los arnulfistas.
Martín Torrijos se presenta reivindicando nuevas formas y contenidos de hacer política y lo más importante, como individuo entiende perfectamente que en él confluyen las contradicciones de todo el ser nacional, mismas que tienen que resolverse para despuntar un nuevo amanecer. El candidato de Patria Nueva, virtual Presidente, ha hecho aportes trascendentes e importantes a la democracia. Ha logrado lo que ningún otro dirigente había hecho posible: interesar y hacer ingresar a la juventud en los menesteres y en los asuntos de la política y el Estado.
Fuimos los que acuñamos la frase de que Martín representa y expresa el relevo generacional de la política en Panamá. Ha probado de que sí se puede hacer política electoral con altura, decencia y dignidad. Sus adversarios, del gobierno y de la alianza Visión de país, las huestes de Solidaridad y su candidato Endara, subestimaron los niveles de maduración de la conciencia de la mayoría de los panameños al pensar que la inquina, los ataques perversos, ácidos y llenos de mentira afectarían su candidatura. El pueblo le ha dado una lección al rechazar tales prácticas y hoy, la figura del hijo del conductor del proceso de liberación nacional, se agiganta y se consolida como una propuesta fresca, potable, integradora de todas las fuerzas vivas del país. Se trata de una propuesta que producirá el día 2 un gran jubileo nacional.
Poder Social Siglo XXI exhorta a todos los panameños a concurrir masivamente a las urnas para elegir a Martín Torrijos como Presidente. El voto de cada connacional es el voto de la dignidad. ¡Que Dios bendiga a la Nación!
Ello nos permite caracterizar como demagógica la frase "Visión de País" acuñada por el candidato del gobierno. Es importante, para comprenderlo, que en estos cinco años de desgobierno habiendo podido ello revertir el estado deplorable de cosas, la paupérrima condición de extrema pobreza de cientos de miles de hogares panameños y la tristeza que embarga el corazón de las grandes mayorías marginadas de la Patria, ellos, los del Gobierno, no lo hicieron. En consecuencia, ha existido una incapacidad notoria y evidente para gobernar con un sentido nacional y social.
Históricamente, los que han hecho el desgobierno, estaban condenados a fracasar en su gestión. Recordemos que asumieron la administración del Estado y la dotaron de propósitos que, en lo fundamental, respondían a una concepción de clanes y de parentelas, todo lo cual ha venido dando cuentas de un retroceso en la modernidad del Estado. Este ha sido una especie de escenario fértil donde el abominable flagelo de la corrupción ha germinado y contaminado a la sociedad, causándole estragos, igual que a la institucionalidad jurídica-política del país.
Resulta evidente que José Miguel Alemán, como candidato, no ha tenido la capacidad ni la voluntad política para romper el cordón umbilical con este gobierno. Se ha quedado anclado en la miseria humana de un discurso visceral mente rabioso, filiteísta y ahistórico. No hay peor error para un dirigente que quedarse anclado en el pasado y, por ello, perder las perspectivas de un futuro en donde deben anclar las esperanzas de una nación que quiere mejores días.
También hemos señalado que la agenda de los gobiernos, su base material, la elaboran los pueblos. Los individuos y los gobiernos le dan forma y procuran llevarla adelante. Los panameños estamos cansados de prácticas que nos recuerdan los tiempos de la patria boba, del clientelismo y la manipulación de conciencia, de los insultos y las diatribas impregnadas de rencores y odios viscerales que tenían al país sumergido y empantanado en una realidad que es propia de las cloacas. Los más de 400 mil jóvenes de nuestra población, plagados de ensueños y de metas, no transitan por esos caminos, mucho menos el pueblo que está cansado de las viejas fórmulas del repeticionismo perverso, ya sea en su versión oficialista o del ex presidente que quiere retornar dizque para seguir trabajando, pero que tanto uno como el otro forman una misma moneda, el anverso y el reverso de ella: los arnulfistas.
Martín Torrijos se presenta reivindicando nuevas formas y contenidos de hacer política y lo más importante, como individuo entiende perfectamente que en él confluyen las contradicciones de todo el ser nacional, mismas que tienen que resolverse para despuntar un nuevo amanecer. El candidato de Patria Nueva, virtual Presidente, ha hecho aportes trascendentes e importantes a la democracia. Ha logrado lo que ningún otro dirigente había hecho posible: interesar y hacer ingresar a la juventud en los menesteres y en los asuntos de la política y el Estado.
Fuimos los que acuñamos la frase de que Martín representa y expresa el relevo generacional de la política en Panamá. Ha probado de que sí se puede hacer política electoral con altura, decencia y dignidad. Sus adversarios, del gobierno y de la alianza Visión de país, las huestes de Solidaridad y su candidato Endara, subestimaron los niveles de maduración de la conciencia de la mayoría de los panameños al pensar que la inquina, los ataques perversos, ácidos y llenos de mentira afectarían su candidatura. El pueblo le ha dado una lección al rechazar tales prácticas y hoy, la figura del hijo del conductor del proceso de liberación nacional, se agiganta y se consolida como una propuesta fresca, potable, integradora de todas las fuerzas vivas del país. Se trata de una propuesta que producirá el día 2 un gran jubileo nacional.
Poder Social Siglo XXI exhorta a todos los panameños a concurrir masivamente a las urnas para elegir a Martín Torrijos como Presidente. El voto de cada connacional es el voto de la dignidad. ¡Que Dios bendiga a la Nación!